Respeto como el que más los derechos de los demás, pero creo que también puedo y debo exigir que se me respeten mis derechos.

Cada quien, en su casa, en su hogar, en su vida íntima, puede hacer lo que quiera, vivir con quien desea y realizar lo que le venga en gana (siempre y cuando no agreda o haga daño a los demás). Eso es parte completamente normal de la libertad.

Para lo que no hay derecho, es para imponer a los demás, a tener que aceptar mis gustos y preferencias como obligación para sus vidas, o a exhibirme en media calle, realizando actos indecorosos o andar semi desnudo exhibiendo mi cuerpo.

Los que han “salido del closet”, se creen con derecho a pervertir a los demás y a hacer lo que les viene en gana, por el hecho de ser minorías y basándose en los derechos humanos, a los cuales piensan que sólo ellos tienen derecho, sin recordar que no hay derechos sin obligaciones. SÍ, yo tengo derechos, pero mis derechos terminan donde empiezan tus derechos y es mi obligación respetar tus derechos, así como tú tienes la obligación de respetar los míos. No hay supremacías, ni patente de corso para ninguno. Todos tenemos los mismos derechos y obligaciones.

¡El mundo es de todos y para todos!, nadie tiene menos derechos que nadie, a menos que esa persona haya cometido un ilícito y deba cumplir una condena. Esa persona tendrá que cumplir su condena. En lo demás, todos tenemos los mismos derechos y obligaciones. Nadie está por encima de los demás.

La tolerancia nos lleva a aceptar, incluso lo que sabemos que es dañino, que debería ser intolerante, por el daño al que lo hace, como por ejemplo, las operaciones de cambio de sexo. Usted es libre de actuar en lo personal, con usted mismo, lo que le venga en gana, pero es su obligación también el respetar en igual forma a los demás. En lo que sí no puedo estar de acuerdo, es en que se pueda tomar decisiones por otro, o que se acepte la decisión de un menor de edad. Aún no tiene criterio formado. Cuando tenga mayoría de edad, podrá tomar la decisión que quiera tomar.

Todos hablan de derechos, pero no quieren aceptar sus obligaciones. ¡Por favor, entendamos!, si queremos tener derechos, tenemos que cumplir con nuestras obligaciones. No se puede tener derechos, si no hay obligaciones, de otro modo es tiranía y abuso, o sea, justamente lo que motivó la creación de los derechos humanos.

La tibieza moral de las autoridades y los Gobiernos, la permisividad criminal, es la que hace que se acepte este tipo de degradación moral. Yo no tengo derecho de agredir a otro, pero él tampoco tiene derecho a agredirme a mí. Somos dos seres humanos y ambos tenemos los mismos derechos y obligaciones. El hecho de ser minoría no cambia un milímetro este axioma. ¡Vive y deja vivir!, pero sin olvidar que, para tener derechos, debemos cumplir primero con nuestras obligaciones.

José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.

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