“Un Estado solamente podrá ser moderno si practica virtudes antiguas. Sancionar, por ejemplo. El destierro político acostumbrado por los atenienses. Ecuador está podrido porque no sanciona. Porque no ha sancionado, porque no ha perseguido el enriquecimiento ilícito. Porque ha dejado acumular un enorme basurero humano, porque ha consentido en el reciclaje de sus monstruos. Debemos instaurar un pueblo valiente, sancionador. Queden atrás los jueces cobardes, no sólo los perversos: albañiles que construyen torres inclinadas con silencios y los vacíos de las leyes.”
– Jaime Damerval Martínez 

El séptimo mandamiento de la ley de Moisés claramente dice “No robar”. Por algún motivo, ahora la gente lo ha transformado en “No robar, a menos que nadie te descubra”.  Un espíritu de amoralidad está rodeando y permeando nuestra sociedad. Lo que antes era un defecto de una minoría se ha convertido, según lo hemos podido apreciar en descubrimientos por todos lados, en algo mucho más difundido. Tan arraigado está que no dio tregua ni siquiera por la desgracia que nos está causando el COVID-19.

La sociedad actual de consumo, aparentemente tienta a  sentir a ciertas personas como inferiores o fracasadas si no son millonarios y no tienen las cosas más costosas. Se olvidan que no es más millonario quién más tiene, sino quien menos necesita. 

Este defecto se ve en todos los estratos socioeconómicos y en todas las edades. Por suerte no en todas las personas. Una mayoría silenciosa no está de acuerdo con esto. Pero el silencio debe terminar. Deben empezar a haber castigos si queremos detener este atropello a los ecuatorianos.

A toda costa pretenden conseguir dinero o poder, sin darse cuenta que perjudican a sus hermanos. El robo perjudica a la víctima y al victimario. Y comienza una cadena interminable. Si una persona miente, es probable que termine robando; y si roba, es probable que termine matando. 

Con disgusto entendemos que el daño hecho en los robos en la pandemia, van más allá de robo. Incluso faltan al mandamiento de “no matar”. ¿Qué es lo que está pasando con los ecuatorianos?

¿Qué está pasando compatriotas ?¿Qué está pasando en la política? ¿Qué está pasando en la justicia ecuatoriana? Si esto no se detiene , los ciudadanos se verían obligados a hacer justicia por otros métodos que muchas veces son bastante destructivos para la sociedad, pero si la gente en el poder no lo ejerce con moralidad, esa inmoralidad, usualmente no queda en el olvido. Es muy peligroso.

Recordemos que los próceres jamás cobraron comisión por ese trabajo que nos dio la libertad. No avergoncemos a nuestros antepasados. Honrémoslos siendo agradecidos con sus actos tratando de imitarlos. ¿Cuánto nos hemos olvidado de sus ideales? Tenemos 3 enemigos contra quién luchar: la ignorancia, la corrupción y la pobreza, que están tan relacionados entre sí que a veces no sé si son tres o uno solo, pero no hay más opción que vencerlos de forma absoluta si queremos tener un Ecuador libre y justo.

¡Dios bendiga a los ecuatorianos!

¡Que los ecuatorianos salven al Ecuador!

 

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