Comentario Opinión Política

La muerte de Carlos Luis…

Ha fallecido el prefecto de la provincia del Guayas.

Hace varios años y siendo presidente de Barcelona S.C. el Pocho Harb, le solicité que pusiera el nombre de dos arqueros gloriosos para la institución, a los arcos de la cancha del estadio monumental.

Estos arqueros fueron José Francisco Cevallos y Carlos Luis Morales.

Hasta ahora guardo una copia de este petitorio.

En psiquiatría existe un mecanismo anormal y patológico que psicológicamente se denomina  la proyección.

Tener esta anormalidad significa que quién la padece, le atribuye a otra persona, lo que esta misma persona en el fondo lo es.

Así, si la persona es rencorosa, le proyectará a otro sus propios rencores.

Si es ladrón le dirá al otro ladrón, si es perverso, le dirá al otro perverso, Etc.

Este mecanismo patológico de la proyección se ha puesto de manifiesto en las redes sociales como una conducta de anormalidad colectiva causada por la muerte de Carlos Luis.

Solo entendiendo analíticamente esta descomposición social, se puede explicar tanto rencor, tanta maldad, tanto odio en lo que se ha opinado sobre Carlos Luis.

Se ha dicho que lo mataron porque sabía demasiado.

Que se suicidó porque no aguantó la culpa.

Que le dio un infarto por estrés.

Incluso se llegó a decir que sigue vivo y se fugó.

Todas estas suposiciones insanas, son el resultado de la maldad, los complejos y los  resentimientos de quién las escribió.

Traducen una cizaña social concebida para desprestigiar la memoria de quién no se puede defender.

Las cosas en la vida siempre tienen su razón de ser.

Pienso que el dolor por el que atraviesa la familia del ex arquero, no es el momento más idóneo para atacarlo y peor hacerlo al dañarlo en su memoria.

En ningún momento lo estoy defendiendo o lo santifico.

Lo que trato de expresar es mi inconformidad de atacarlo en medio del dolor de su madre y la incalculable tristeza de sus hijos.

La muerte y sus consecuencias familiares nos obligan a ser más mesurados en lo que pensamos y peor aún si lo expresamos anónimamente a través de las redes sociales.

No fue mi amigo; no fue de mi época.

Fui candidato a prefecto y Carlos Luis fue mi contendor.

Jamás se me pasó por la cabeza denigrarlo y lo que es peor, escribir sobre suposiciones que en esa época solo eran rumores perversos.

La maldad de quienes escriben en las redes, no tienen límite.

El respeto al dolor de una madre o el silencio por la tristeza de un hijo, nos obligan a ser lo más mesurados posible.

Hay un tiempo para cada cosa hecha por su cada quién.

Ensañarse con un enemigo mediante el desprestigio, equivale a que quién lo hace, sea más bajo y rastrero que a quién insulta y no está vivo para poderse defender..

3 Comentarios

  1. Avatar
    Dolores Gutierrez

    Excelente articulo y tan cierto. Antiguamente se respetaba la memoria del muerto y con el morian sospechas y acusaciones. Lamentablemente esto ya no es valido para la nueva «sociedad» que se ha ido construyendo con tantos malos ejemplos.

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    Ecuador libre

    El hecho que haya sido un gran arquero e ídolo del Ecuador no debe bajo ningún concepto ocultar lo ladrón de cuello blanco que era. Como podemos educar a nuestra juventud cuando solapamos la corrupción, por el fallecimiento del criminal, aunque haya sido gran deportista. El pasado no debe ponderar contra el presente, lo que fue cuando deportista es pasado. Se aprovechó de esa situación para robar a diestra y siniestra. Así que es doble culpable. POR FAVOR NO A LA CORRUPCIÓN.

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    Ivan Tutillo

    Los psiquiatras utilizan estas paradojas para confundir y disuadir a los que hablan o actúan en contra de algo, en esta ocasión contra los que hablan de quienes nos han robado; pero siguiendo en la misma linea, entonces de quien se proyectó Carlos Luis?.. pasó por varios movimientos políticos.. debemos deducir que se proyectó de lideres corruptos..?.. de ser así, entonces necesitamos RENOVACIÓN de la clase política..! Nunca más nuestro voto por los mismos..!

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