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Pandemia de corrupción

Cambalache es un tango, compuesto en 1934, que describe con increíble precisión lo que ocurría en la Argentina de aquellos tiempos y ahora en nuestro país:

“Que el mundo fue y será una porquería ……. que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafáos, contentos y amargaos, valores y dublé……. es un despliegue de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue, vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao…

Que falta de respeto, que atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón………

Siglo XX cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil, dale nomas, dale que va, que allá en el horno nos vamos a encontrar…a nadie importa si nacistes honrao… da lo mismo el que labora, el que vive de los otros…o el que vive fuera de la ley”.

Su letra denuncia los males de una sociedad corrompida, que es un caso aplicable a cualquier país del mundo y representa a la sociedad como es, ha sido y podría ser, en cualquier época.

El economista e historiador ecuatoriano Wilson Miño Grijalva señala con relación al “boom” petrolero, de la década de 1970: “Este espejismo petrolero, de bonanza permanente, determinó un manejo apresurado de los nuevos recursos, que se gastaron o invirtieron de acuerdo a la presión inmediata del gasto, que surgió de las inmensas necesidades, económicas y territoriales, represadas durante años de atraso y subdesarrollo; y, en donde la imprevisión, el derroche, el clientelismo político y la corrupción no estuvieron ausentes…(¿Coincidencia con lo que ocurrió a partir del 2007?)

Es la típica forma de actuar de un mendigo que se saca la lotería y comienza a derrochar a manos llenas, sin tomar previsiones para el futuro incierto, peor aún si cuando se termina el dinero comienza a endeudarse, pensando que nuevamente se sacará la lotería.

Fue un momento de locura compartida entre la banca internacional, los inversionistas, los gobernantes de turno, sus autoridades económicas y las élites económicas del país…”.

A las bonanzas económicas siguen crisis de endeudamiento y quiebras, con inestabilidad política; y, dramas sociales y humanos indescriptibles. La historia es cíclica y ahora se está dando con el endeudamiento chino, entre otros, la falta de efectivo para pagar proveedores, que para muchos y en particular para los altos funcionarios del Ministerio de Finanzas, no les cabe la menor duda de que estamos en quiebra.

Spengler dijo: “¿Quién hubiera pensado que las lecciones de la Historia y la educación política de un pueblo son una sola y misma cosa?”.

Carlos Julio Arosemena Monroy lo entendió cuando dijo que el gobierno estaba controlado por “hombres enloquecidos por el dinero”. A la locura y la farra le sobrevivió el mendigo. La resaca del mendigo, sin ningún principio trascendente al cual aferrarse en épocas de vacas flacas, va a ser devastadora, sino “Pregúntenle al que sabemos, ¿dónde está la plata?”, decía Wladimiro Alvarez

Hay muchos políticos que les gusta cambiar de camiseta, según les convenga, otros en lugar de tratar de tener 5 centavitos de felicidad han tenido cinco camisetas, para tratar de obtener la felicidad.
Otro “experto” decía: “Tonto es el que hace cosas indebidas por un monto de dinero, pues se deben hacer tres: uno para ti, otro para defenderte y otro para viabilizar la solución de tu problema”.

La corrupción se evidencia por la adquisición de vehículos de lujo, grandes mansiones y dinero en paraísos fiscales, sin meditar que ese aparente y desesperado intento por obtener un mejor status, no les sirve de nada porque al final del camino e igual que todos los demás seres humanos, en polvo se convertirán.

Tonsupa, Bahia, Cumbaya, Valle de los Chillos, via a Samborondòn, Casa Blanca, etc. lo certifican de forma incuestionable, por lo que es imperativo crear un mecanismo similar a una comisión de la verdad que investigue a actuales y ex funcionarios públicos; y, sus familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, para determinar cómo así, en los últimos 15 años, han llegado a obtener lujosas propiedades y cuantiosos patrimonios.

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