Opinión Política

Ser Bachiller… ¿soluciones?

En este Ecuador de nuestras angustias y preocupaciones, la gente usualmente busca “recetas” a sus males…

En la “Odisea”, el mítico libro de Homero, se dice que Asclepio, médico y casi un Dios para la medicina griega, tenía dos hijas y dos hijos, las mujeres se llamaban Higynea y Panacea, los varones Podaleiro y Macaón. Es a Panacea a quien quiero referirme, dícese ahora en Medicina de todo aquello que es bueno para curar y para curarlo todo. Así parece ser el pensar de muchos ecuatorianos, “eliminar el examen Ser Bachiller” de manera curar todos los males educativos, cual panacea dadivosa. Me temo que eso es como querer curar un cáncer con aspirina. El asunto es más grave de lo que se piensa, mi abuela diría… “es que la calentura no está en las sábanas”.

En primer lugar debe convocarse a una “Reforma educativa integral de la educación ecuatoriana”, que parta sobre la realidad de lo que somos como país, como Nación, de manera que definamos claramente el perfil del ecuatoriano que vamos a formar para los próximos cincuenta o cien años, desde la más temprana niñez hasta la adultez. Convocatoria para los más preclaros cerebros de nuestro país, hombres y mujeres, cuyo compromiso educativo, patriotismo y conocimiento nos haga delegarles la posibilidad de “pensar” en la supervivencia misma de lo que somos. Expertos en educación inicial, básica y bachillerato, y por qué no en educación superior. Sin banderías ni ideologías políticas.

Reestructuración completa del Ministerio de Educación del Ecuador, auditoría integral que permita saber qué ocurrió los últimos años en lo administrativo, financiero, pedagógico y de personal. Que se acabe con una burocracia dorada que puede superar los once o doce mil empleados de escritorio que no tienen razón de ser en un país tan pequeño y en plena época de la informática e internet. Que se mantenga el personal estrictamente necesario y que el resto regrese a las escuelas y colegios donde buena falta hacen. Además que se examine y auditen las famosas “Direcciones Distritales” que hasta ahora NO nos han garantizado avances significativos desde ningún punto de vista. Un Ministro(a) escogido por concurso de méritos y con obligación de rendir cuentas.

Incremento de la inversión en educación que alcance paulatinamente el 6% del PIB como ya se lo propuso en el famoso “Plan Decenal” de Raúl Vallejo y con fechas ineludibles de cumplimiento. Los recursos deben ser invertidos para mejorar programas educativos y para incentivar la labor de calidad de los docentes, su crecimiento académico y profesional. Los Municipios y las Prefecturas –como parte del Estado- deben involucrarse decididamente a servir a las escuelas y colegios en todo el Ecuador, dentro de las posibilidades de su gestión, ese perverso rezago de la época correísta de considerar enemigos políticos a los Alcaldes y Prefectos para no permitirles entrar a las instituciones fiscales por revanchismo o celos de oficio debe terminarse.

Los docentes deben tener sueldos dignos y formárselos en instituciones especiales que nos garanticen su preparación no sólo profesional sino también moral, ética y ciudadana, sobre todo los de inicial y básica. En ello deberían apoyar enormemente la empresa privada que sin dudas se beneficiará tarde o temprano de los “productos profesionales” que se formen como fruto de este cambio radical en la visión de la educación.

Debería haber un Ministerio de Educación que sirva a todos los estamentos desde el inicio hasta la profesionalización, para que se pueda crear ese hilo conductor que insistimos no existe entre la educación media y la universitaria. El ingreso a las instituciones superiores no debe tener restricciones y deben desarrollarse cursos de nivelación que se aprueben obligatoriamente. La discriminación desde ningún punto de vista debe ser aceptada, de ningún tipo, pues no existen ecuatorianos de primera o de segunda clase. Todos aportamos en mayor o menor manera a la grandeza de este país.

Finalmente debo aceptar queridos lectores, que una cosa es el ser y otro el “deber ser”, que todos mis pensamientos y otros tantos que se me quedan fuera en lo limitado del espacio de escritura, sólo será posible con decisión… y dolorosamente… ¡decisión política!. Es terrible tener que aceptar que un campo tan sensible como la educación quede en manos de los políticos, quienes hasta ahora, salvo honrosas excepciones, no nos han demostrado ni capacidad de visionar el futuro, ni preparación, ni ganas…

 

2 Comentarios

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    Pilar Guerrero

    Desde que polítizo la educación definitivamente está ha retrocedido en un cien por ciento si hacemos comparación con los resultados de los años 50, 60, 70 y hasta los 80 dónde realmente contábamos con un mayor conocimiento integral sumando a esto el respeto ha nuestros padres, a nuesros mayores y a la autoridad hoy en día tan venida a menos. Es necesario retomar la asignatura de educación cívica y valores de la que carecen la mayor parte de nuestros políticos retorciendo el concepto de educacion, además los padres debemos ejercer control y autoridad sobre los hijos enseñándoles sus deberes y obligaciones y el amor por su país y de esta manera se formarán jóvenes para un Ecuador mejor

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    Es que no les conviene a los politicos alieneados a la corrupcion de ni sus convenientes fans en estos tiempos que la educacion gire a 180 grados, entre mas espectador, complaciente, conformista sea el pueblo, mejor podran tenerlo de rodillas recibiendo «regalitos» del gobernante de turno.
    Ejemplos? Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otros mas

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