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El síndrome «Guasón» y el socialismo de siempre

Hace mucho tiempo el debate sobre el capitalismo y el comunismo se definió a favor del primero por la caída del muro de Berlín y el fracaso de la Unión Soviética como modelo de desarrollo.  La misma cosa, pero con diferente nombre, el socialismo es la intervención del estado en la vida de los ciudadanos con la finalidad de llegar a la igualdad social. Me pregunto: ¿Existe la igualdad social sin sacrificar a uno por otro?, ¿Cuántos de nosotros estamos de acuerdo en pagar más impuestos y que sea el estado el que distribuya lo recaudado a los más pobres?  O ¿estaríamos dispuestos a entregar parte de nuestro dinero, fruto de esfuerzos laborales, a otros que teniendo la oportunidad de trabajar no lo hicieron?  

Definitivamente la repuesta del lector es “no” a todos los interrogantes planteados y a muchos otros interrogantes que sean a favor de despojarse del dinero ganado, a menos que nunca lo hayas tenido o tengas demasiado.  Si es esa la realidad, entonces ¿Por qué el capitalismo tiene mayor éxito que el socialismo en el mundo? Porque es un absurdo pensar que Cuba, Nicaragua y Venezuela son mejores modelos económicos que el Chile actual. La única clase privilegiada del socialismo es la gobernante.  Dadle el poder económico al pueblo y se acabarían los políticos en el mundo porque no tendrían que recaudar. 

 Me explico, mientras menos impuestos paguemos habría menos corrupción o clase predilecta porque el dinero obtenido sería origen del propio esfuerzo y con orgullo el padre de familia pagaría los estudios de sus hijos o algo tan elemental como es la salud.  Si esperamos que el estado resuelva todo, perdemos nuestra libertad económica y estamos propiciando la corrupción a favor de la clase gobernante; además, el estado es un pésimo redistribuidor de los ingresos al quitar dinero a los ricos para igualarlos hacia la pobreza y no se cumple con la finalidad de mejorar el estándar de vida de la población.  

La diferencia entre clases sociales siempre existirá debido a que las personas no son todas iguales en carácter, aspiraciones, no tienen las mismas  oportunidades de educación y trabajo. La riqueza en un sistema socialista está limitada a la clase gobernante o miembros del buró político mientras que, bajo un modelo económico capitalista, la riqueza es una aspiracion para todos los que trabajan.  La igualdad está en la constitución, carta magna, que debería promover la igualdad de oportunidades para los ciudadanos, demás depende de cada cual. 

             A los socialistas no les gusta que el ciudadano decida su propio destino y se sienta cómodo con sus propias decisiones, por tal motivo promueven la división de clases, enfrentamiento de géneros y la envidia económica con la finalidad de llegar al poder y vender ilusiones.  Cuando el socialismo no logra su cometido, usan la fuerza, no sin antes haber logrado una acción dogmática en la juventud en contra del capitalismo. Por eso no es de extrañarse que la educación de la clase alta sea de mejor calidad que la educación de la clase pobre, donde se esconde la enseñanza del resentimiento de clases.

Lo ocurrido en Ecuador es producto del caciquismo indígena que no permite que sus miembros tengan independencia de decisión so pena de ser aislados o multados.  Cada dirigente indígena somete a grupo social a la decisión de la casta gobernante, caso contrario pierden el poder de los privilegios con el gobernante de turno y de las ONGs internacionales.  Si la intención de la clase indígenas era de paz, ¿por qué al sentarse a la mesa de dialogo los dirigentes indígenas estuvieron preparados para la guerra con pinturas en sus rostros y plumas en sus cabezas? A ellos se sumaron los socialistas del Siglo XXI acólitos al terrorismo y al golpe de estado.

En Chile la situación es distinta.  Desde que se reinstauró la democracia en ese país andino, posterior a los 17 años de dictadura y periodos presidenciales de derecha del General Augusto Pinochet, el revanchismo socialista quedó a flor de piel.  No es casualidad que desde 1990, el único gobierno de derecha que haya dirigido Chile es el periodo presidencial de Sebastián Piñera (2010-2014). Pueden haberse llamado demócratas cristianos o socialistas los presidentes post Pinochet, pero el sistema de educación publica chilena debe haber quedado en manos de los criterios típicos latinoamericanos: la envidia, la desigualdad y el enfrentamiento de clases.  Es decir, la misma cantaleta que se repite en toda América Latina donde tiene gran merito el dogmatismo impulsado por el socialismo por décadas. Basta escuchar a los analistas de izquierda hablar sobre la revuelta del metro de Santiago, para que todos justifiquen los actos vandálicos de estudiantes como una revancha social.  

             Supongamos que es tal como se dice: una desigualdad social porque los ricos que estudian en colegios particulares tienen mejores oportunidades de trabajo; entonces, la repuesta es sencilla: la educación socialista fracasó.  Los estudiantes de clase media representan el 65,4% de la población chilena, donde está concentrada la mayoría de los ciudadanos, mientras que la extrema pobreza en Chile es inferior al 9%, se dejaron llevar por el síndrome Guasón.  Esto no significa que los estudiantes vieron la película del cineasta norteamericano Todd Phillips por lo tanto actuaron demencialmente en la destrucción del metro de Santiago, sino que la juventud actual no ha experimentado la adrenalina que mi generación o la generación de los 70s vivimos donde estuvimos en la calle practicando deporte o experimentando una bajada de una loma en bicicleta, carricoche o monopatín sin frenos que nos detenga, todo por sentirnos capaces de lograrlo y sentir la sensación de la emoción.  Las generaciones Y y Z, nacidos a partir de 1980 son dependientes de las tecnologías, desobedientes, porque padres fuimos mas blandos, ahora quieren experimentar el síndrome del Guasón al manifestarse con vandalismo en la primera manifestación colectiva de las masas. ¿Quién ocasionó el problema del metro de Santiago?, ¿La brutalidad policiaca?, ¿Los designios del Foro de Sao Paulo? O ¿La falta de educación y respeto a la propiedad privada?

Diría que falla América latina de seguro.  No hemos superar los complejos hacia el rico, generador de empleo, peor los calificativos entre clases sociales.  No hemos madurados. Pedimos cada día más al estado que nos resuelva nuestros problemas sin dar nada a cambio. Por eso, en nuestra región estamos muy lejos de que surjan los Steve Jobs, Bill Gates, Jeff Bezos o Warren Buffet porque estaremos satanizándolos por sus éxitos económicos y veríamos la manera de despojarlos de sus riquezas.  La envidia no es cristiano. Bondad la ve Dios. No juguemos a ser Dios que los errores políticos pueden destruir una sociedad entera.

 

3 Comentarios

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    Miguel Angel Jaramillo P.

    Solo e acuerdo.,,, felicitaciones Bruno

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    MARIO Leone

    Que fue Bruno
    El problema del Ecuador, los Paises de América Latina y el resto del mundo es la Representatividad. En los paises. Ok regímenes Democráticos entre comillas los electos no representan realmente al pueblo, se representan a sí mismos y en este mundo multipolar que vivimos acaban representando intereses particulares y no al pueblo. No hay canales para expresar tu opinión peor participación en las decisiones, parece que la única forma de se escuchados es tirar piedras

  3. Avatar
    Maritza Massuh

    Excelente exposición , el socialismo ideología fracasada q promueve el odio la envidia División de clases adoctrinamiento = BORREGUISNO. , DIOS NUNCA PERMITAS ESO EN NUESTRO PAÍS Y LA REGIÓN ENTERA , sálvanos

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