Economía Opinión Política

La tardía valentía de un socialista incapaz

El régimen socialista infructuosamente intentó destruir el sistema económico implantado desde hace casi 20 años en el país.

Los intentos por desdolarizar vía decreto (feriado bancario) o a través de emisión inorgánica (dinero electrónico) eventualmente se desvanecieron, más por el miedo a lo que les hubiera sucedido políticamente que por el descabellado asalto al sustento técnico, académico y práctico del único símbolo extranacional e instrumento monetario que ha aguantado incólume todos los embates propiciados desde Carondelet.

El más poderoso y silencioso aliado de la sociedad ha sido también el más entrañablemente temido por el Gobierno. El actual equipo, liderado por kikuyos y frenteado por Martínez, el menos malo entre los últimos tres ministros del ramo, ha finalmente dado señales de una parcial conversión hacia la racionalidad sustentada por los defensores del liberalismo económico. Sin embargo, el proyecto (no programa) presentado por Moreno no asegura tampoco que se produzca el tan ansiado crecimiento económico, requisito indispensable para la generación de empleo. Ningún programa económico, ni el más solvente de todos y menos aún un mero plan coyuntural, podrá tener éxito mientras una sistémica corrupción sea parte del establishment gubernamental.

Con la misma valentía que Moreno se vanagloria de haber terminado con 40 años de demagógicos subsidios, ¿por qué no emprendió en su momento la eliminación de dicha corruptela? Enunciados tardíos, contradictorios y utópicos de una farra aún lejos de acabar.

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