Ante el resurgimiento de los grupos disidentes de las FARC, que han vuelto a tomar las armas en Colombia, nuestro vecino del Norte surge una pregunta de Chespirito: “y ahora, ¿quién podrá defendernos?”. ¡El asunto es serio, no hay que reírse de nuestra desgracia! Recuerden, el golpe de gracia que les dio Uribe, ¡fue atacándolos cuando estaban en suelo ecuatoriano!

Para poder contestar esta pregunta, debemos analizar primeramente el problema: ¿Quiénes son esa gente? ¿A qué se dedica? ¿Cuáles son sus intereses? ¿De donde sacan en dinero para su infraestructura? La respuesta es simple: ¡Son narcotraficantes, convertidos (¡por conveniencia en narcoterroristas, super millonarios, cuyo único interés es seguir acumulando riquezas, obtenidas del lucrativo mercado del narcotráfico!

Ellos compran la conciencia de jueces, policías, gobernantes, (la demostración más fácil, es lo que hicieron en el Gobierno anterior, ¡en que negociaron y compraron la salida de la base de Manta, con aportes a la campaña de Alianza País!, para seguir usando al Ecuador como lugar de salida de la droga).

¿Cuál es el problema social de la droga? La droga es la manera de mantener al pueblo distraído, embrutecido, y débil mental, para poder engañarlo y hacerle creer que la vida es sólo diversión, y robándole la moral, convirtiéndolos en “zombis”, para que no estorben. A los políticos deshonestos, esto les conviene, puesto que pueden robar a sus anchas las arcas públicas, como lo han venido haciendo, sin que nadie les pueda decir nada (así nos han estado robando, por la continuidad de la misma gente en el Gobierno). ¡Jamás recuperaremos un centavo de lo robado!

Analizando los hechos reales y nuestra historia, no nos queda de otra que reconocer que la única persona que detuvo el terrorismo en nuestro país, queramos o no admitirlo, fue el Ingeniero León Febres Cordero, quien, a Dios gracias, con su forma violenta de actuar (desgraciadamente OBLIGATORIA en esa época), detuvo el crecimiento de “Alfaro vive, Carajo”, en nuestro país. Sin embargo, como ya se ha comprobado, ellos, por debajo, han continuado y el correísmo los acunó, dándoles puestos en el Gobierno.

¡Fue León Febres Cordero quien, aún jugándose la vida, detuvo esa guerrilla ecuatoriana! En otro artículo hablaremos sobre otros grupos.

La pregunta es: Ahora, ¿Quién tendrá las agallas para detener esta mafia narcoterrorista? Se requiere una persona firme, valiente, decidida, que esté dispuesta a detener esa prepotencia, ese orgullo irracional, ese afán desmedido de enriquecerse destruyendo la mente y la vida de nuestros jóvenes, que buscan el dinero fácil y lo logran por medio de esta gente que se enriquece con esta forma de vida.

Por más que pienso, sólo un nombre resuena en mi cabeza, Jaime Nebot. Él luchó junto a León y fue hecho para esta pelea. Él conoce la forma de detener este horror que se nos viene encima, porque ¡sólo la ingenuidad, puede creer que el problema de Colombia no nos va a afectar! ¡El problema está AD PORTAS! A Dios gracias, Colombia tiene un Gobierno bien parado ahora, y ¡si nosotros elegimos con prudencia, ese terror en ciernes puede ser eliminado! Éste el momento de prepararnos y elegir, ya no como hemos hecho antes, sino pensando en el futuro de nuestra Patria, de nuestros hijos y nietos. ¡No les dejemos un país de terror y narcotráfico! ¡DE LA VICTORIA EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES, DEPENDE EL FUTURO DE NUESTRA PATRIA!

José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.

1 Comentario

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    Carlos Franco

    Dr. Aunque Nebot ha perdido muchos puntos conmigo creo que Ud. Tiene razón: Nebot es el único que no tiene problemas con los esfínteres. Disculpe la transgresión de los buenos modales , pero la imagen es extremadamente clara y hoy, necesitamos claridad. Pregunta : Ud cree en la honradez y las manos limpias de Nebot? Ud. Me parece un hombre honesto y su respuesta tiene mucho peso para mi. Por favor , no la tome como una provocación. Un saludo.

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