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Apertura unilateral como alternativa de negociación

Son comunes los criterios utilizados en las negociaciones de los Tratados de Libre Comercio (TLCs) alrededor del mundo normados por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y ratificados por los respectivos parlamentos de los países participantes del comercio exterior.  En los TLCs o negociaciones bilaterales entre países tiene como objetivo mejorar el bienestar de los países miembros, donde se discuten los siguientes puntos prioritarios:

  1. Reducción de barreras no arancelarias. – Toda barrera no arancelaria tales como prohibiciones, cuotas y salvaguardias entran a la discusión en procura de ser desmanteladas por los comités de negociadores de los TLCs. Las cuotas son poner límite a la importación de ciertos productos como a los vehículos, hecho aplicable a la actualidad ecuatoriana. Y salvaguardias son la imposición de un arancel adicional al existente. 
  2. No discriminación. – La no discriminación en el comercio es lo que aspira todo país que negocia con otro que pertenece a un bloque de integración comercial en procura que al firmar un TLC se esté obteniendo los mismos beneficios negociados por terceros países. Por ejemplo, Ecuador aspira que el banano ecuatoriano obtenga las mismas preferencias arancelarias que las Islas Canarias en la Unión Europea con la cuál negocia un TLC. 
  3. Trato nacional y trato de la nación más favorecida. – Una vez que las mercancías importadas ingresan al recinto aduanero, por disposición de los acuerdos internacionales, tendrían el mismo trato que las mercancías nacionales para competir a igual que los servicios con la finalidad de garantizar los compromisos de los TLCs. En otras palabras, cualquier medida de protección a la vida, salud o moral de los ciudadanos deben ser aplicadas sin discriminación a la parte extranjera ya sea en los servicios o en el comercio. La Nación Más Favorecida (NMF) es el principio de no discriminación entre países miembros de un TLC.  
  4. Reciprocidad. – Es el apoyo a la equivalencia en el comercio exterior sobre el otorgamiento de concesiones comerciales de un país a otros países para que sean iguales a los que éstos conceden. De igual manera, se aplica el proteccionismo de un sector económico a los países que empleen prácticas proteccionistas. 
  5. Exenciones. – Son acuerdos entre las partes para dejar afuera la liberación de sectores sensibles para las partes participantes de un TLC. Por lo general, los países tienden a defender los sectores agrícolas por los subsidios que puedan afectar a la competencia dentro de una apertura comercial. Para superar los impases dentro de un TLC, se estila proporcionar plazos al desmantelamiento de las exenciones evitando las prórrogas a menos que sean plenamente justificadas.

 

Aunque todas las cláusulas de una negociación bilateral o TLC puedan ser redundantes en su redacción, el objetivo primordial es aprovechar los momentos de paz entre países para crecer en las relaciones comerciales a nivel mundial. Podríamos decir que el impulso de integración de las naciones a través del comercio exterior, movilidad de las personas y los servicios han sido parte del efecto de globalización, caso contrario es porque no hay entendimiento pleno del bienestar que la globalización trae a los ciudadanos del mundo.

Me imagino al lector preguntándome: ¿Con la apertura unilateral de bajar los aranceles y la eliminación de restricciones al comercio exterior ya no se necesitarían TLCs o negociaciones bilaterales entre naciones amigas? Así es porque los acuerdos de la OMC son mandatorios para los países signatarios, sería cuestión de que se cumpla la liberación reciproca que nivele la decisión de una de las partes.

En el caso del Ecuador, esto significaría que se tomaría la disposición de aplicar el libre acceso de mercancías de todos los mercados mundiales por tiempo indefinido para que compitan con nuestra producción local en beneficio de los consumidores ecuatorianos, esto es alrededor de 16 millones de habitantes.

No se necesita establecer mesas de diálogo para aplicar normativas especiales o de armonización de nomenclatura arancelaria porque en la actualidad, sin temor a equivocarme, todos los países del mundo son signatarios de la OMC donde están todas las normas que regulan el comercio exterior.

Solucionado la apertura del comercio exterior por el lado del consumidor, a corto plazo estaríamos con los mercados del primer mundo a nuestra disposición sin tener que haber pasado por la mesa de negociaciones. Todo esto por la simple lógica de que las políticas comerciales en los países desarrollados son de mayor libertad que las nuestras debido a que sus empresarios están acostumbrados a la competencia.

En la actualidad, difícilmente habría un fabricante del primer mundo haciendo presión con sus autoridades económicas para evitar el ingreso de mercadería ecuatoriana; en cambio ocurriría que los exportadores de estos países, que conquistaron el mercado ecuatoriano lucharían para que la reciprocidad comercial entre los países se lleve a cabo y se consolide el libre comercio. Es decir, el gasto en la gestión a favor del libre comercio

lo realiza el empresario exportador del país que negocia con Ecuador y viceversa.

Con esta alternativa en mención evitamos tantos gastos y discusiones técnicas que aplazan las decisiones, las mismas que al final del camino siempre serán políticas y no técnicas.

(Extracto del libro ¿Qué pasa Ecuador? escrito por el autor y publicado por Interamerican Institute for Democracy)

 

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