Economía Historia Opinión

El banano, la soya, el cacao y el camarón (2)

(Cultivos, de cuyo éxito depende la economía ecuatoriana)

LA SOYA:

En la época de la Dictadura del Gral. Rodríguez Lara y la siguiente (antes del retorno constitucional). Se desarrolló, el cultivo de “La Palma Africana”, que sustituyó ingresos, al Estado, vía impuestos, a la alicaída producción bananera ecuatoriana, que soportaba la plaga de la “Sigatoka Negra”, que arrasó sus plantaciones, en las Provincias de El Oro, Guayas y Los Ríos.

Agricultores que, años más tarde, se recuperaron económicamente, con el aporte científico y experimental de los Bananeros costarricenses, cuyas bananeras, tenían mejor técnica y cuidados en estos cultivos.

Tales haciendas, eran manejadas por empresas norteamericanas, propietarias de aquellas y de la exportación de la fruta hacia el mercado norteamericano principalmente.

El esfuerzo de los bananeros ecuatorianos, logró superar la crisis, cambiando la clase de cultivo del banano, tumbando el guineo Gross Michel -de agradable sabor- por la variedad Cavendish, que gracias a Dios, gusto a los americanos, como a los europeos y superó su bajón productivo, pero su costo por Hectárea, subió, por cuanto cambió el sistema de cosecha y de embarque de la fruta, del racimo cortado en la plantación al sistema de “manos” de racimos, que se embarcaban en cajas de cartón, hasta la presente fecha.

Las empresas exportadoras proveían los materiales (cajas, plásticos, embalaje, etc.)

Se crearon las “Enjabadoras”, que absorbió mano de obra desocupada y por supuesto el desarrollo de industrias de cartón, de plástico y otros subproductos, que mejoró la economía de las provincias productoras de banano: El Oro, Guayas y Los Ríos.

La Soya, como producto sustituto del banano, en las épocas antes referidas, se sembró principalmente en la Provincia de Esmeraldas, y en los Cantones de Santo Domingo (que pertenecía a la Provincia de Pichincha), en Quinindè y en el cantón San Lorenzo.

También se levantaron plantaciones de Palma, en el Guayas y en Los Ríos y en ciertas provincias del Oriente ecuatoriano: (Sucumbios y Orellana).

De las extracciones de la “Palma”, se obtiene, el aceite crudo o rojo, de la que se obtiene -vía industrialización-, productos comestibles tales como: Aceite comestible, margarinas, grasas vegetales, grasas especiales para panificadores y cobertura de pastelería, jabones, cosmética y detergentes.

Adicionalmente, acompañada del florecimiento de una agroindustria de aceites comestibles, principalmente en Manabì (Manta) y en Guayas (Guayaquil), como resultado de este nuevo producto agrícola, -la palma-, que, está considerado como fruta.

Lamentablemente para el país, la industria aceitera ecuatoriana colapso y muchas de esas exitosas fábricas quebraron.

En Guayaquil, se ubicaron a lo largo de la carretera Guayaquil-Pascuales y al sur de la ciudad, principalmente.

Desconozco los motivos del crack, de estas empresas agroindustriales, si fue cuestión cuestión del mercado interno -precio y competencia- o deficiente administración de sus propietarios.
Lo cierto es que, sus instalaciones -cuasi abandonadas- se sitúan a lo largo de esta carretera. Es el reflejo palpable y lamentable de esta floreciente actividad agroindustrial.

Para tragedia del país y de los Palmicultores, de las 257.129 hectáreas de palma cultivadas a nivel nacional, (al 2017), del 57% al 90%, de tales plantaciones, se encuentran afectadas por el P.C. (hongo), “pudrición del cogollo”.

Técnicos de “ANCUPA” (Asociación Nacional de Cultivadores de Palma Aceitera) indican que: “… es complicado hacer una proyección, porque al tratarse de un problema fitosanitario, al que se podrían sumar factores climáticos y ambientales, que NO son controlables,…”

Una situación gravísima, para los palmicultores y para el país. Son 20, 30 o más años de trabajo y bienestar, en peligro de perderse..

La gran pregunta es: ¿Seguir o no, sembrando Palma?, “para lo cual sería necesario, declarar una EMERGENCIA, en todos los sectores palmicultores del país”.

Según ANCUPA, ya se están tomando las medidas primarias, a nivel de pasos de fronteras, con los vecinos -y entre provincias- y en aeropuertos. Todas estas plagas y hongos, son “importados”, desde México hasta Colombia y generalmente tales bacterias, se desplazan vía aérea.

“Una Raya más al Tigre” ecuatoriano. Nuestro país, sale, de un problema y entra en otro, en ocasiones más grave.

Puede ser que la ciencia y la tecnología, de países más avanzados que el nuestro, en materia fitosanitaria, nos den la mano, para superar, este nuevo “problema”, que por muchos años fue el sostén de la economía ecuatoriana.

Que nuestros Ministerios de Agricultura (MAG) y de Ambiente, y los Institutos Técnicos ecuatorianos logren desarrollar una acción mancomunada, para salvar tales cultivos y los puestos de trabajo, que los sustentan. Ese sería nuestro mejor deseo.

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