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La mentira educativa

La educación pública constituye un derecho social constitucionalmente irrenunciable.

Las escuelas y los colegios públicos, así como las universidades regentadas por el estado, son pagados con nuestro dinero a través de los impuestos y las tasas económicas con las que aportamos obligatoriamente todos los ecuatorianos.

No son un regalo ni una dádiva que nos da el gobierno.

La educación es un derecho constitucional del estado, que tenemos todos los ciudadanos que con nuestro dinero pagamos los sueldos y los bienes que la educación pública posee.

Los lugares donde nuestros hijos estudian, no pertenecen a los profesores o los rectores que siendo pagados con el fruto de nuestro trabajo; están para servirnos.

Nosotros somos sus mandantes; ellos nuestros mandados.

Nosotros somos los dueños de todo, ellos solo transitoriamente trabajan para nosotros.

No nos hacen ningún favor; somos nosotros quienes les hacemos el favor de darles un empleo y pagarles su sueldo.

En los colegios públicos se cobra en efectivo a los padres, para dar arreglo y manutención de las baterías sanitarias.

Si un funcionario público de mayor jerarquía (Gobernador o ministro de educación) va a una visita protocolar por alguna festividad patria, son los padres de familia quienes deben correr con los gastos ocasionados por el evento.

Pancartas, letreros y gigantografías, son mentiras obligadas a mostrarle al sorprendido funcionario como muestras de gratitud, cuando en realidad todas estas muestras de falsa popularidad, derivan del escuálido bolsillo de los atormentados padres de familia, que deben hacer maravillas para solventar los cuantiosos gastos que provienen de su salario fijo.

Pobre del niño cuyo padre se niegue a obedecer a la extorción obligada por las autoridades de la escuela.

El mismo sistema de enseñanza ecuatoriana pertenece al siglo pasado.

Se insiste en una enseñanza memorista donde todo se debe aprender de memoria.

Las autoridades no alcanzan a entender que en el siglo XXI, la memoria universal se encuentra en Google y la inteligencia analítica de los hechos acumulados es lo que se debe privilegiar como reflejo condicionado educacional.

Tenemos un retraso social intelectual en nuestros niños mal educados, que al paso del tiempo serán los mediocres ciudadanos de un futuro inexistente.

Un niño de siete años educado en un colegio público del Ecuador, no tendrá jamás la misma oportunidad educativa que tiene un niño gringo de siete años educado en un colegio público de los EEUU.

Toda esta mediocridad social que los gobiernos de turno mantienen para su propósito, solo son artimañas políticas para mantener al pueblo en la ignorancia, que es aquella condición premeditada por los partidos políticos, que les permite captar emocionalmente con facilidad el  voto de los ignorantes.

Una buena chupa con cantantes en un barrio, la regalada de las camisetas o los veinte dólares por hacer bulto, son los suficientes argumentos políticos para manipular el voto, a base de promesas que jamás se cumplirán o la venta de sueños imposibles que solo llevan al pueblo a la misma miseria en la que vive.

El ecuador es un país donde no existe la igualdad educativa.

Los pobres no pueden aspirar lo mismo que los ricos, porque jamás tendrán la misma igualdad de oportunidades y peor acceso a los mismos conocimientos.

Vivimos indolentes dentro de una mentira educativa, en la cual nuestro silencio y la aceptación de los chantajes económicos a los que accedemos, nos convierte en cómplices criminales de la ignorancia y la mediocridad intelectual que mal aprenden nuestros hijos.

 

1 Comentario

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    Solo un consejo para «Desde mi Trinchera». Se podría hacer una revisión del texto antes de publicarlo. No es digno de su portal. El fondo está claro, con una falta de objetividad. Es un ensayo de «bullets» que merece mejor suerte por su esperado mensaje.

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