Opinión Política

Así va la cosa

Acabamos de recordar y festejar, con feriado incluido, una fecha más de emancipación libertaria. Claro está que el 24 de mayo representa para los Ecuatorianos una fecha histórica, de connotados acontecimientos heroicos, que suponen ser un añejo punto de partida en franco beneficio del honor, de gloria y progreso de nuestra estirpe.

Desde muy pequeños; tanto en el hogar cuanto en los planteles educativos, nos han inculcado el ferviente e inclaudicable amor a nuestra patria; algo de lo que personalmente estoy totalmente de acuerdo, pues sin valores matizados de patriotismo, de moralidad y honestidad, no resulta posible dignificar una nación.

Además….suena profundamente hermoso aquello….

Pero, con el paso de los tiempos, parece que poco a poco hemos ido ignorando esos valores, dándole cabida a desmedidas ambiciones, cuyo vértice se complementa principalmente en un endemismo absoluto llamado corrupción; y lo que es peor, se encuentra incrustado hondamente en casi todos los niéveles de la cosa pública.

Solo basta con retroceder con nuestra imaginación unos 20-30 años, para hacer una mejor evaluación del tema. En aquella época se publicaban a diario, “grandes actos de corrupción del gobierno de turno”, en el cual se hablaba de atracos calculados en cifras de miles y/o en cifras de cientos de miles, incluso cuando nuestra moneda era el Sucre; por lo que enfáticamente lo voy a decir: Ahora, aquellas “hazañas”, propias de cloacas putrefactas, se han convertido en atracos valorados en miles de millones de dólares; si señor ¡en miles de millones de dólares!

De esa magnitud es la inmensa patraña que resultó ser el gobierno de Correa quien; a nombres de una mentira más grande que una Catedral llamada “Revolución Ciudadana”, diseñando un país mediante una delictiva administración de justicia, arrogándose para si una narcisista y esquizofrenica posición de intocable, muy típico de un personaje astuto, tramposo y cuentero de baja ralea, asumiendo un morbosa calidad de víctima, llevándose en peso al país, junto a una pléyade infame de acólitos ex funcionarios sin el más mínimo sentido de obsecuencia con los más necesitados, de cuyo perjuicio a nuestros recursos económicos se habla de atracos que superan los 70.000 millones de dólares; dejando una deuda externa impagable y un IESS en inminente y vertiginoso estado de quiebra, quedando de todos esos actos dolosos un ex vicepresidente de la Republica privado de su libertad, mismo que con pretensiones de santurrón, fue juzgado por un delito menor, de quien además se dice que volverá a ser emplazado penalmente.

Así como otros pocos están tras las rejas, otros muchos descarados son prófugos de la justicia, incluido el mismísimo Correa, emplazado y humillado junto a su hija en una calle de Bruselas por un ciudadano Ecuatoriano perjudicado como producto de sus actos prepotentes mientras ejerció el poder, así como aquel ciudadano que habiendo ocupado altísimas funciones ministeriales y ser sujeto de un proceso investigativo, desarrajó de su pierna un brazalete de control policial y huyó del país enfrente de las narices de la justicia, así como aquel que habiendo sido primerísima figura pública, obviamente de altísimo rango en ese gobierno, actualmente con graves indicios de la comisión de graves delitos, fue emplazado en un lugar público por un ciudadano que le propinó escupitajos y bofetadas en su propia cara….aquello, sin pena ni gloria, etc, etc, etc.

En fin, se conoce que otros cuantos continúan aún incrustados en el actual gobierno, cuales hienas listas a carroñar las sobras de los más influyentes. Y eso no para ahí, pues todo aquello es incrementado con frecuentes y explosivas noticias de denuncias de reiterativos actos de corrupción que realmente avergüenzan a nuestro país

A propósito, aquella secuela de ”enunciados ideológicos” copiados de otros regímenes similares, perversos y  autoritarios, estrepitosamente fracasados en otros países remedos de democracia, pero repletos de contenidos criminales por sus enunciados supuestamente constitucionales, por lo que aquellos, se han etiquetado como salvadores de la miseria; y han sido, son y seguirán siendo destructores de la economía de los pueblos, así como ejecutores de sistemas que atentan contra la vida de seres inocentes, denigrando la especie humana; esto es por el consentimiento al aborto y a las libidinosas practicas lésbicas y homosexuales, parapetadas en falsas y malhadadas ideologías de género.

Todas estas miserias me hacen recordar a Michael, un viejo amigo de nacionalidad Israelí, ex miembro de la fuerza aérea de su país, radicado acá desde hace algunos años, hombre de principios, casado con una amiga Ecuatoriana de muchos años, formando un digno hogar con dos hijos de excelente conducta, etc.

Sucedió que hace aproximadamente unos 25 años, en algún momento de una de nuestras tantas casi familiares reuniones, y abordando un poco los temas políticos y económicos de nuestro país de entonces, me atreví a comentarle a mi amigo:

“…Hermano, me da la impresión de que el país está cambiando…parece que; aunque de a poco, las cosas van obteniendo resultados positivos…bla, bla, bla…”

Mi buen amigo, mirándome con una expresión de lástima, con cierta mezcla de coraje, con claras señales de incomodidad e insatisfacción, y dándole ceremonialmente un último sorbo a su café, me respondió:

“…Mira Raul, esto es cuestión de cultura…..la única forma posible para que  cambie este país, es logrando que todos los Ecuatorianos salgan de aquí, ¡que no quede uno solo!….y sea luego poblado por gente nueva…”

Mi reflexión al respecto es: No culpo a mi amigo por ese comentario, más bien aquel momento recordé a un profesor de mi primaria, que me enseñó un refrán que dice: “Cría fama y acuéstate a la cama”. Sin embargo conozco e intuyo la presencia de muchos Ecuatorianos honestos a lo largo y ancho de nuestro hermoso país, de profunda convicción moral y política, incapaces  de tomar un solo centavo de donde no les pertenece, así como de la inclaudicable práctica de valores esenciales para sí y para la formación de sus hijos, en cuyo escenario me incluyo; pero, aún así…….

Será acaso posible que mi amigo Michael, de una u otra forma, tuvo razón…?

 

0 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *