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El culto a lo material (el culto al cuerpo)

¡La exagerada miopía del ser humano, lo llevará a su perdición! No vemos más allá de lo que podemos ver con nuestros ojos, y pese a que cada día que pasa, vemos lo efímero de lo terreno, insistimos en lo mismo.

“Caras vemos, corazones no sabemos”, dice un viejo y sabio refrán, dando a entender la diferencia entre lo físico y lo espiritual, pero el ser humano prefiere quedarse en lo material, disfrutar al máximo lo terreno y poner a un lado lo infinito, lo que sí va a persistir.

Uno de los antiguos conceptos que vale la pena guardar en la memoria y tenerlo presente en cada momento de nuestra vida, dice: “Cuando naciste, tú llorabas y los demás reían, vive tu vida de modo que cuando mueras, todos lloren y tú sonrías.”

Estamos tan obsesionados con lo físico, que ya no son sólo las mujeres y los afeminados los que pasan por las manos de los cirujanos plásticos, incluso se ve en las salas de espera, algunos hombres que buscan una recortadita de papada, o estiramiento facial, queriendo aparentar ser más jóvenes.

La belleza femenina ha desaparecido a través de los implantes que incluso exageran y distorsionan la belleza natural de la mujer. Hay algunas que exageran tanto los atributos femeninos, que han logrado demostrarnos que la belleza y la armonía que Dios ha puesto en la figura de cada ser humano puede ser deformada por las exageraciones y fantasías que el hombre puede crear.

Lo físico quedara en la fosa, el día en que muramos. El recuerdo de nuestra forma de vida quedará en el recuerdo de la gente que nos conoció, mientras viven. Nuestra alma, al llegar a la vida eterna, se presentará a nuestro Creador y será juzgada por los actos que cometimos en la vida, y permitirá que, si obtenemos el “pase de año”, nuestro espíritu pase a disfrutar de las delicias del cielo prometido.

José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.

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