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Un incuestionable propósito del sentido de vivir…

En algún momento debemos preguntarnos cuál es nuestro propósito durante la  existencia.

Tendremos que definir nuestras prioridades.

Tenemos que saber para qué nos sacrificamos y cuáles serán nuestras metas.

Los objetivos de cada persona son individuales, pero las preponderancias de la raza humana son las mismas desde siempre.

Acaparar dinero, tener objetos o recibir beneficios como consecuencia de la capacidad económica, es un fin para muchos.

El hombre más rico y el hombre más pobre no se llevarán nada cuando mueran.

Vivimos encadenados al consumismo.

Los comerciantes han inventado múltiples conmemoraciones para que la humanidad responda económicamente para su conveniencia.

Explotan el desenfrenado afán de comprar cosas de la gente, que ellos mismos generaron con las celebraciones que se inventaron para ello.

Navidad, San Valentín, día de los difuntos, son eventos exclusivos de comercio, que han sido diseñados por los adoradores del dinero para lucrar del desaforado adquirir de las personas a través de lo que quieran vender en esos días.

Navidad sin regalo no es navidad. El niño más querido es el que más caro tenga su regalo.

El día de los difuntos es él día de los que venden flores.

El de San Valentín es una fecha clave para los importadores; es el gran negocio de los floristas y también de los que piratean los CD musicales.

Los obsesionados por el billete han inventado un sin número de fechas conmemorativas. Las mismas solo son circunstancias usadas como pretexto para hacer negocio.

Un matrimonio puede costar sesenta mil dólares.

Una fiesta de grado, un bautizo o una celebración cualquiera, son eventos sociales donde quien se festeja será mejor festejado, mientras más plata derroche.

Sin embargo, existen dos propósitos superiores e insuperables.

Son dos preponderancias indispensables de la raza humana.

Tienen tanta importancia que si no se los logra, cualquier otro objetivo será imposible de lograr.

Estos son la salud y el amor.

Nada te podrá hacer feliz si no tienes buena salud para disfrutarlo.

A pesar de la enorme cantidad de dinero que pudieras tener, si estás enfermo no lo disfrutarás.

La salud es una meta insoslayable.

El único propósito que está por encima de ella es el amor.

Para lograr su plenitud, debes amar y ser amado.

Nada tiene sentido sin sentir.

Amar es el agregado de un total.

Es la sinrazón de la razón;

El sentimiento divino de la raza humana;

Un incuestionable propósito del sentido de vivir.    

 

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