Opinión Política

¿Por qué se inunda Guayaquil?

El aguacero que cayó el domingo 3 de marzo en Guayaquil, creó un carnavalazo no solo por las calles inundadas con sus efectos destructivos sobre viviendas y negocios, sino porque de inmediato salieron en medios de comunicación y redes sociales, quienes buscan en aguas lluvias revueltas obtener ganancias de pescadores de votos, a menos de un mes de las elecciones.

Recuerdo que el ex presidente Correa utilizaba un argumento similar para cuestionar y burlarse de lo que él motejaba como “el modelo exitoso de Guayaquil”, en marzo de 2013 cuando un aguacero también extraordinario provocó inundaciones. Lo hizo, incluso a sabiendas de que siendo ésta, la “ciudad del Río Grande y del Estero” –como la cantó el poeta– siempre su descarga de aguas pluviales va a depender del comportamiento de ambos, especialmente si coinciden con marea alta. Es más, aún en la estación seca, hay sitios de la urbe que suelen anegarse cuando ocurren fuertes aguajes.

Un estudio titulado “La inundación de Guayaquil en marzo de 2013” elaborado por Abel Mejía, Carlos Morelli, J. Carlos Bertoni y Gabriel Cabezas, realizado como cooperación Técnica de la CAF a solicitud del Alcalde Nebot, analizó el tema con mucha solvencia. No me referiré a los diversos y bien documentados enfoques que hicieron para cumplir su cometido; pero me basta citar un párrafo para responder a la pregunta del título de esta entrega: ¿Por qué se inunda Guayaquil?

Cito:

“La amplitud de la marea es superior a 4,0 m. En estas condiciones la parte baja de la ciudad con elevaciones de 2 a 4 metros sufre los siguientes efectos potenciales:

  1. inundación de la marea cuando el océano tiene niveles altos meteorológicos o climáticos;
  2. inundación por ocurrencia de lluvia en las cuencas urbanas por encima de la capacidad de los conductos urbanos (escenario de inundación pluvial);
  3. efecto combinado de la lluvia y el efecto de la marea por represamiento del

    escurrimiento de aguas arriba por el océano, principalmente en el período de pleamar.

La condición más desfavorable es la tercera porque combina los dos efectos, acumulando agua en las calles; sin embargo, como la marea baja en dos ciclos diarios, la inundación es corta en el tiempo”.

El Informe es muy claro en señalar que la acumulación de aguas en las calles, es provocada por una combinación de lluvia y marea. Y que eso —agrego yo— siendo un evento imposible de controlar dado que Guayaquil está abrazada por el Guayas y los Esteros, ocurrirá bajo la administración de cualquier Alcalde, hasta de quienes ahora aspiran a ocupar el cargo. Por supuesto que hay medidas que podrían amortiguar los efectos, empezando —así consta en el Informe que menciono— por dragar el río Guayas (una competencia que no es municipal); y por desterrar la costumbre de arrojar basura en alcantarillas y colectores pluviales.

La lluvia del pasado 3 de marzo alcanzó 123 litros/metro cuadrado, equivalentes al 40% del promedio histórico de todo lo que llueve en el mes, según reporte del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología-INAMHI, publicado por EL UNIVERSO, (2019-03-05). No fue un aguacero fuerte. Fue extraordinario. Entonces, harían bien todos los candidatos a la Alcaldía de Guayaquil, en leer el Informe que he citado. Y harían mejor informándose respecto a lo que es posible seguir haciendo, para enfrentar los problemas de inundaciones. Es que la cuestión no está en proferir comentarios negativos para buscar “culpables” únicamente motivados en el deseo de ganar votos; sino en enfocarse hacia propuestas como la que consta en una de las Conclusiones del Informe mencionado; y que es fundamental:

“El modelo institucional adoptado por Guayaquil para la gestión urbana del agua ofrece una oportunidad que no se encuentra en otras ciudades de América Latina; con un gerenciamiento eficiente del gobierno local con instituciones que reflejan claras demarcaciones funcionales y buena coordinación. Por ello, Guayaquil ofrece una oportunidad para gestionar las inundaciones urbanas, y en general los servicios asociados al agua, bajo los conceptos de ciudades verdes, inclusivas y sustentables”

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