24 abril, 2024

La corrupción, estúpido*

El Gobierno continuará en su intento por promover la inversión extranjera a través de una nueva ley de fomento productivo. Craso error. Esa ley no será otra cosa que el atajo más seguro hacia lugar ninguno.

¿Qué ofrece Ecuador que los inversionistas no puedan conseguir en Colombia o Perú? El salario mínimo nacional es 49% y 33% mayor que en Colombia y Perú. La inversión extranjera promedio en Ecuador es 23 y 11 veces menor que en Colombia y Perú. La posición de dichos países supera en casi cuatro veces la del Ecuador en el ranking de libertad económica del The Heritage Foundation.

Aún no existen razones válidas por las que los capitales deberían invertirse en un país socialista, de transición, altamente endeudado por su adoptada doctrina, peligrosamente corrupto por sus propias huestes, potencialmente fuera de un default por un inminente acuerdo con el FMI, con una Constitución doctrinariamente politizada y de poco valor, un riesgo país superado regionalmente solo por Venezuela, y carente de competitividad e institucionalidad, entre otros.

No todo está perdido, pero mientras la actual administración sea la conductora de los destinos de la nación, su rumbo no cambiará significativamente. ¿Será posible una lucha frontal contra la corrupción? Difícil creer en el harakiri del kikuyo. Las evidencias demuestran por sí mismas que los inversionistas demandan reglas claras y libertad económica. Moreno seguirá perdiendo el tiempo de los ecuatorianos intentando producir resultados que jamás se darán bajos sus condiciones.

* Título adaptado del original producido por James Carville, “The economy, stupid”.

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He dudado mucho para escribir este artículo. Lo que me motiva a escribirlo, es la vorágine de impulsos que recibo como ciudadano a favor de ciertas cosas y en contra de otras. La avalancha de noticias en un sentido y el silencio total de otras, que me hacen sentir como que estoy siendo utilizado, y que la intromisión dentro de mi cabeza, es para impedir que piense, y obligarme a pensar en cosas que no quiero o no deseo pensar. Siento que no soy libre para pensar, que se “da pensando por mí” y esta falta de libertad de pensamiento, me provoca un dolor de cabeza, que se agudiza intensamente cuando, a alto volumen se repite una y otra vez lo que se quiere obligar a considerarse como criterio universal del país. Las sabatinas son un lavado cerebral que ahoga.

Lo bueno del Gobierno está a la vista. No es necesario repetirlo incesantemente. Ahora hay vías de comunicación, carreteras excelentes; es una felicidad y un orgullo circular por nuestras carreteras y calles (hasta que nos saturen de ciclovías). La forma como se maneja el problema de la salud, pese a la infinidad de problemas que existían desde “ilo témpore” y existen. Ahora hay atención aunque estemos saturados “hasta el cogote” y gratuita, de modo que “la salud es de todos”. El esfuerzo por mejorar la educación, por mejorar la calidad de los profesionales es un reto, una obra de titanes que el Gobierno ha emprendido y que estoy seguro que lo irá logrando poco a poco.

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2 comentarios

  1. La clásica figura conceptual neoliberal, oprime al pueblo al maximo, entrega los recursos del estado para que los administre y disfrute el Empresário privado, endeuda al país engordando a la banca mundial y su representante el FMI, has de los medios de comunicación el baluarte principal de tu poder confundiendo y haciendo sumiso al pueblo

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