Ahora el Gobierno anuncia que ha a haber como 4.000 despidos en las Empresas públicas. En las Empresas privadas pasa lo mismo: cuando se está en crisis, se despide a un gran número de personas. Se trata de botar sobre todo a los más nuevos, ya que cuesta mucho menos el despido intempestivo de estos empleados.

Sin embargo, esto significa un exiguo ahorro, ya que sus sueldos son cercanos al salario mínimo vital. Esto indica, a mi modo de ver, que las Empresas, tanto públicas como privadas, toman para la Empresa empleados en realidad no necesarios o imprescindibles. Si no eran necesarios, ¿para que los tomaron?

Cada empleado, ni bien entra, trata de dar una buena imagen (como es lógico y deseable) y lograr un aumento para diferenciarse de los demás, y convertirse en imprescindible para la Empresa. Esto es muy deseable y debe ser aprovechado por las Empresas. Creo que lo más importante que tiene que lograr una Empresa es que sus empleados se sientan orgullosos de trabajar en ella. El sentido o el orgullo de pertenencia de sus empleados, es lo que hace, a mi modo de ver, crecer una Empresa.

Mientras tanto, los empleados caros, los que tienen salarios de varios miles de dólares mensuales, se siguen aumentando. Si se despide 10 empleados de 400 dólares mensuales, y se contrata sólo uno de 6000 dólares mensuales, indudablemente estoy bajando la nómina de empleados, pero aparte de que hay que pagar el despido intempestivo de los diez empleados, he aumentado el gasto en dos mil dólares mensuales. ¿Se justifica ese esfuerzo? Mucho me temo que ¡no!

A la larga, la Empresa que hace este tipo de “ahorro”, ¡está destinada a desaparecer!, y el dirigente que lo hace, demuestra dos cosas: 1.- una insensibilidad para con la gente pobre, a la que no le importa que sus familias se mueran de hambre, y 2.- una gran amistad y consideración con sus amigos, a los que muchas veces se les va subiendo el sueldo, no tanto por capacidad o desempeño (las Empresas, tanto públicas como privadas, tienen que ser parcas en estos aumentos), sino para equiparar el salario de altos funcionarios, para evitar resentimientos, roces y rivalidades. ¡Se preocupan más por estas nimiedades que por la sobrevida de las familias!

¡Esto no es cristiano! ¡La competencia por los grandes talentos hace también que se pierda la fidelidad de la gente! A fulano hay que subirle el sueldo porque se lo quiere llevar esa otra Compañía que le ofrece más que nosotros. ¿Y la fidelidad? ¿Es el fiel al dinero y no a la Empresa? ¡Creo que es necesario fidelizar a los empleados de las Empresas! Hay que pagar salarios justos, remunerar bien, de acuerdo con el trabajo desempeñado, a la capacidad, aptitud y actitud del empleado. Hay que seguir preparando, incentivando y motivando al personal, y hay que firmar un compromiso de fidelidad, ya que la preparación y los conocimientos adquiridos, son propiedad de la Empresa, que gasta en esos cursos y talleres. El competir por empleados es deshonesto y nocivo y enseña prácticas nocivas tanto al Empresario como al colaborador.

¡Por supuesto que son indispensables los empleados más remunerados de una Empresa! Cada puesto tiene su precio, pero tiene que haber un equilibrio que permita a la Empresa sobrevivir y permitir una vida digna para toda su plantilla.

José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.

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