Comentario Historia

Reacciones inimaginables

“(Ciertos “pobres”, reaccionan con alteración, cuando les indicamos que lo que están haciendo no es correcto)”.

Son tres casos que me sirven como “botón de muestra”, con algunos años de distancia, entre cada uno de ellos.

Recuerdo cuando vivía en pleno centro de Guayaquil, un chambero mayor, por obtener algún objeto útil para él, vació el tarro de la basura, de la esquina -tachos que desaparecieron hace muchos años- Me le acerque y en buenos términos le llame la atención. Se enfureció y me insultó, continúe mi camino hasta mi vehículo.

Años después, a eso de las 7pm, en Navidad, nos dirigimos hacia nuestro carro con nuestros hijos ya jóvenes, hacia la esquina, en la vereda de (en) alfrente, donde diariamente lo estacionábamos.

Se nos cruzó un moreno alto, como que se le abalanzo hacia mi esposa, que intuitivamente se llevó su mano derecha al pecho, sobre el medallón,  en esas épocas, las señoras todavía utilizaban alhajas de oro.

El moreno, -cuyo balanceo, era consecuencia de unos cuantos tragos de más-, se alteró y le protesto a mi esposa, aduciendo que él no era un arranchador, ni ladrón. Yo me encontraba unos pasos atrás y me di cuenta de la escena y le reclame al sujeto su mal proceder y casi nos vamos a los puños. Gracias a Dios, el vigilante de tránsito (CTG), se percató del incidente, lo amonestó, y el tipo continuo por su camino.

El jueves 27 de diciembre del 2018, a eso de las 16H30, nos dirigimos con mi esposa, en nuestro vehículo, hacia la playa, donde generalmente pasamos el “año viejo”. Pasando Progreso, -antes de un “Paradero”,  vi un letrero que decía “coco helado $1”, una señora de mediana edad los vendía, sobre una pequeña mesa de madera.

Le pedí a mi esposa que se detuviera,  -ella sabe que me priva el agua de coco y el coco helado. Así lo hizo. Me baje y me dirigí al  puesto de venta. Al acercarme, me percate que la señora de la referencia, botaba las “tapas” -estopas- de los cocos utilizados, al borde del carretero, -unos 30- y antes de comprarle, le dije: señora ¿porque arroja las estopas sl borde de la carretera? ¿Porque no los mete en una funda de basura y no destruye el medio ambiente?

La señora me miró de muy mala gana y me dijo: “Ud podrá mandar en su casa, pero en mi negocio mando yo”.

La señora se negó a venderme el coco y el agua. Se cruzó la carretera, donde tenía otro puesto de venta de agua y de coco, más grande. Me quedé con las ganas y continuamos nuestro camino.

Este tipo de reacciones, no es patrimonio exclusivo de la gente pobre. Gente rica y con educación, reacciona de manera similar. Me indigna cuando los conductores de vehículos privados se estacionan de manera indebida en las áreas de parqueo de los malls y dificultan el parqueo o la sabila del vehículo vecino.

En alguna ocasión, le indicaba a un conductor,  que se estaciono innecesariamente en dos parqueos, en el patio del Río Centro de Samborondón.

Pensando que el señor del cuento, no se había percatado de su error, se lo dije: señor, está parqueado en dos parqueos. Yo me había parqueado a un costado del señor. Me respondió, a ud que le importa o acaso es vigilante de tránsito. Le respondí, no lo soy, solo quería hacerle caer en cuenta su mal estacionamiento. Me dijo: “No se preocupe, no me voy a demorar”.

Muchas veces la gente hace cosas así, con la conciencia de que no se va a demorar, sin pensar que se pueden olvidar o encontrarse con algún amigo conversador de esos que nunca faltan, que, te detienen,  -aun cuando vayas apurado- para informarte la “última, o requerirte tu opinión.

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