(Lloraré por ti Argentina)

El aborto, esto es, el decidido por la madre que no quiere tenerlo -ante un embarazo no deseado- o por razones de trabajo, o de estética, (modelos), o por tratarse de jovencitas que metieron la “pata”, que salieron embarazadas, pero que, socialmente no es conveniente para ellas, siempre, será un crimen, pues se trata de eliminar un ser vivo que en pocos meses se convertirá en un ser humano.

El aborto ha sido clasificado y calificado por las leyes y por los ginecólogos de 4 o 5 maneras, entre ellos, el natural, el terapéutico, el inducido, y el voluntario.

El aborto, ha sido considerado, de un tiempo aca, (un par de años), como un “derecho” de la mujer, posición alentada por “feministas” (hombres y mujeres), y por “grupos especiales”, donde se agremian: homosexuales, lesbianas, bisexuales y metrosexuales, que ESGRIMEN esta “tesis”, en mi concepto equivocada e irracional. ¿Imaginémonos un universo poblado solo por homosexuales y lesbianas? Que seria de la humanidad? Es un abuso, por donde se lo analice o se pretenda justificarlo, como un “derecho” de la madre, que puede disponer, de la  vida, del que está por nacer.

La constitución de nuestro país, protege la vida del nuevo ser humano, desde la concepción y el estado ecuatoriano le garantiza la vida hasta donde sea posible.

Las leyes ecuatorianas, establecen excepciones, son los llamados abortos terapéuticos, que tienen varios causales, tales como, el derrame imprevisto de sangre por la vagina (por el útero), que por ser de carácter natural y no deseado, termina con la fecundación de este posible ser humano, y se hace necesario una intervención quirúrgica, para evitar infecciones y salvaguardar la salud y vida de la mujer. No es aborto en sí mismo, pero, si es necesario,  una limpieza vaginal con intervención quirúrgica.

Otros causales, podrían ser, la “muerte” del óvulo fecundado o del feto, en el interior de la vagina, por causas internas del propio organismo, o por esfuerzos de la mujer en la realización de sus oficios, sea en la limpieza del hogar, o esfuerzos realizados al levantar pesos (cajetas, motores pequeños, etc.), que provocan estos derrames sanguíneos vaginales, aún en escasas cantidades. La intervención quirúrgica se hace indispensable.

Incluso, ya el feto formado, que ha tomado forma humana, puede, por varias razones ginecológicas, morir en su interior, o por causa de una mala formación genética, que le impedirá vivir fuera del vientre materno, que pone en riesgo la vida de la madre, al nacer,  y/o por causa sanguínea, incompatible con la sangre de la madre, que al darse el hecho del nacimiento pone en riesgo la vida del nuevo ser, o de la madre o de ambos. Es, el propiamente dicho, aborto terapéutico.

La ciencia médica, ha resuelto ya, el tema de la sangre incompatible, por medio de la transfusión sanguínea, que se realizaba al momento del nacimiento, para, al mismo tiempo que se le extraía la sangre, al nacido, se le inyectaba la sangre compatible. Hace unos 45 años, actuaban al unísono, el médico de la Cruz Roja del Guayas y el ginecólogo de la parturienta. Conozco que, en Alemania y muy posiblemente en otros países donde la medicina y la ginecología, son igualmente avanzados, se hace la transfusión sanguínea al feto, mientras permanece en el vientre de la madre, sin esperar su nacimiento, de suerte que, al nacer no tenga ningún problema vital, incluso haría innecesaria, presumo, las vacunas que recibe la madre durante el proceso del embarazo, o antes, por causa de este problema sanguíneo.

¿Como saberlo?. El ginecólogo, cuando detecta y comprueba el embarazo reciente, deberá remitir a la futura parturienta,  a realizarse los exámenes médicos necesarios para descartar o no, esta anómala circunstancia sanguínea y del padre, para cerciorarse de la situación de la parturienta al momento de dar a luz a su hijo y tomar los debidos cuidados, para la madre y para  el ser que está por nacer.

Fuera de estas graves consideraciones y esfuerzo por evitarlo, el aborto voluntario, siempre será un crimen, en mi concepto muy personal, coincidente con la postura de la Iglesia Católica, que también lo desaprueba. Hay posturas que sí admiten procedimientos que evitarían un embarazo no deseado, sobre todo por razones económicas de los contrayentes (casados), prácticas, extensivas en nuestros tiempos a los unidos, o a los eventuales.

Se trata del Método del Ritmo, esto es, la abstención carnal sexual, en la etapa del mes, en el que la mujer está más fértil y apta para concebir (5 días después y 5 días antes de la menstruación), aprobada por la Iglesia Católica, postura  que se ha venido a menos en nuestros días, por los métodos o prácticas anticonceptivas: El preservativo, (condón), la T de Cobre, las pastillas anticonceptivas, antes o después de tener sexo y las inyecciones, estas últimas impiden, a la mujer, salir embarazada por 3 meses, en que repiten la dosis inyectable.

De estos métodos anticonceptivos, la Iglesia admitió hace pocos años, el uso del Condón, pero, para las parejas con Sida, para evitar el contagio al ser que está por nacer. La Iglesia Católica, en circunstancia extremas, en el que hay peligro de muerte al nacer, tanto para el nuevo ser como para la madre, de manera inevitable,  se alinea a la tesis de preferir la vida del nuevo ser, a la de la madre. Tesis que en buen número de parejas no opinan así, no lo admiten y prefieren, en estos casos extremos, salvar a la mujer, figura indispensable en el hogar y en la crianza de los demás hijos.

Son los dilemas que nos plantean la ciencia, la religión y las leyes.

Bien por la Vida, bien por las/los “provida”, -como gremios o como personas-, que rechazan el aborto voluntario. Analizaremos, en nuevas entregas, qué nos dicen las legislaciones de varios países y sobre todo, un caso de actualidad, en la Argentina, que aprobó en 1era. instancia, en la Cámara   Baja, el aborto voluntario o inducido.

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