Opinión Política

Poner el hombro

Cuando después de la larga noche correísta el Presidente Lenín Moreno comenzó a buscar el diálogo y la reconciliación nacional cada uno en el país lo interpretó a su conveniencia.

Aquellos que por un tiempo estuvimos con Correa lo interpretamos como el fin de la pesadilla en que se había convertido y el comienzo de un Montecristi de verdad. Algunos lo interpretaron como que el Presidente buscaba convertirse en miembro de las Cámaras de Comercio. Otros en que se convertiría en la espada flamígera que eliminaría del Gobierno a todos los antiguos colaboradores de Correa y se inmiscuiría en la función judicial para acabar con los corruptos.

Muy natural, estábamos viviendo el amanecer de un nuevo Ecuador, pero no, como hemos visto, de un Ecuador que habría de satisfacer a todo el mundo. Mientras tanto todos, salvo la ex AP radical, compartían la necesidad de evitar el regreso de Correa y enfrentar la corrupción, por lo que apoyaban la consulta.

¿Qué vendrá después?

Recordemos que nuestro Presidente ha apoyado la Constitución de Montecristi y a Alianza País, al extremo que fue su Vicepresidente y luego su candidato a Presidente de la República. Su selección de la Vicepresidenta es una confirmación aún más clara de cómo piensa. Simplemente no está de acuerdo con el correísmo desbordado de los últimos años, con la corrupción delirante, ni con el abuso, ni con el insulto. Simplemente quiere regresar a los orígenes de la Constitución de Montecristi, dando prioridad a temas sociales, lo que se le dificulta por la monstruosa deuda externa que impide que el Gobierno tenga los recursos para hacer las inversiones sociales en educación, salud y otras que él quisiera.

Eso quiere decir que al ser un Presidente con alto espíritu social va a tener que dar prioridad a la generación de empleo. Para ello tendrá que apoyarse en Cámaras, empresarios y banqueros, porque al fin y al cabo son ellos los que van a generar el trabajo con que sueñan los ecuatorianos, no desde el sector público que no tendría cómo pagarlo. Generarán también los impuestos para financiar los programas sociales. Un muy difícil acto de equilibrio que originalmente Correa logró evitar mediante el uso irresponsable de los recursos del petróleo, acto que se desplomó cuando esos recursos se acabaron.

El Presidente recoge, sin duda, el sentimiento de la gran mayoría de los ecuatorianos, todavía muy lejos de tener la salud, la educación, el trabajo y el futuro en que sueñan y ven a la Presidencia como su esperanza para mejorar. Esos ecuatorianos no ven a las Cámaras, a los empresarios o a los banqueros como su esperanza. Ven a la AP original y al Correa original y ahora al Presidente Moreno.

Lenín Moreno y María Alexandra Vicuña son la máxima función del Estado. Sin importar cuán cercanos estemos filosóficamente a sus posiciones, tenemos que comprender que solamente apoyándolos vamos a salir adelante. Aquellos ecuatorianos que quisieran que el Ecuador se convirtiera en Estados Unidos o Suecia, mejor emigrar a esos países, porque el Ecuador no se va a convertir en ellos en un corto plazo y ni siquiera estaría seguro que sería conveniente que se convirtiese.

Cada nación tiene su sabor, su aroma y su futuro, y la nuestra tiene que ser auténtica con el suyo. No es solamente eliminar todas las trabas para que los más capaces o ambiciosos se hagan ricos, sino que lo hagan generando empleos productivos y paguen impuestos, sin llevar su dinero afuera. Para que el Estado, como representante cimero de la sociedad se preocupe de los que nada tienen o nada pueden.

1 Comentario

  1. GABRIEL AQUIM CHAVARRIA

    PARECE QUE USTED CREE QUE LA MAYORÍA DE LOS ECUATORIANOS SIMPATIZAN CON EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, OJALÁ SE EQUIVOQUE Y GANE EL SÍ, PARA QUE EL ACTUAL PRESIDENTE COMPRENDA QUE LA REVOLUCIÓN CIUDADANA NO ES LO QUE DESEA NUESTRO PAÍS.
    RECUERDE QUE LA ÚLTIMA ELECCIÓN FUE DE MUY DUDOSO RESULTADO.

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