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Veinte años

Posiblemente al publicarse esta pequeña entrega, mi hijo ya tenga la edad del nombre de este artículo, que puedo decir ante esto, que me estoy poniendo viejo, pelado y canoso, por supuesto que sí, pero más allá de todo, que he peleado con todas mis fuerzas junto a mi esposa, para tratar de darle un mejor futuro a él y al resto de la familia.

Si he cumplido con la misión que me auto impuse como padre solo él podrá contestarlo, pero personalmente estoy feliz porque veo en mi hijo, aunque tenemos muy frecuentemente discusiones existenciales, un hombre que lucha por la justicia y trata de hacer el bien a las personas a las cuales les puede servir.

Está iniciando a trazar su camino, con sus altibajos y obstáculos como es normal a su edad, yo hubiera querido tener su madurez a mis veinte años, pero los 2 en ese mismo período, decidimos servir y no servirnos de la gente y de esa decisión, tanto la suya como la mía, debo agradecer a Dios primeramente y a los valores que nos fueron inculcados en nuestros respectivos senos familiares, donde nunca faltó el amor y aprecio de nuestros padres y hermanos.

Considero que a mi hijo le tocará una época más dura que afrontar de lo que fue la mía, cuando inició esta mal llamada revolución, el apenas tenía 9 años y aún no tenía conciencia de lo que se venía por delante, toda su etapa de adolescencia le tocó vivirla, pero creo que como yo, al menos tiene la conciencia tranquila de mirar a los ojos a cualquier persona y decirle, si tuve la valentía de enfrentar lo que considero que no se estaba haciendo correctamente y eso a mí me garantiza que él sabe tomar sus propias decisiones y más que todo busca las mejores.

Son veinte años, que podrían ser amargura sin nombre como decía Medardo Ángel Silva, pero que estoy convencido serán el inicio de un largo camino buscando lo mejor para la sociedad, sigue cosechando éxitos querido hijo, son tus primeros veinte pero con ojo de padre y amigo te lo digo de corazón, solo tú te impondrás los límites que quieras, porque tienes sobradas condiciones morales, éticas y de conocimiento en evolución que te pueden colocar en las posiciones más gloriosas y que tengo la seguridad que con el apoyo que te brindamos y con el empeño y tenacidad que tú lo pongas a tu accionar, el único resultado posible es que así será.

Muchos tienen puestos los ojos en ti, no todos con buenos objetivos, la excelencia y el éxito son metas que se consiguen con mucho sacrificio y trabajo arduo, la hipocresía y la envidia siempre estarán a la vuelta de la esquina, pero es ahí donde el hombre superior sabe tomar las mejores decisiones y soy un convencido que tú ya estás transitando ese camino.

Disfruta la vida, aunque ustedes los jóvenes no lo crean, el tiempo que Dios nos da físicamente es muy corto y debemos ser muy cautelosos y sabios en las decisiones que adoptemos, de eso dependerá tu futuro y el de mucha gente que confía y cree en ti. Solamente falta que tú sigas creyendo en ti mismo y que tus decisiones sean las más correctas para todos. Querido hijo, son sólo VEINTE AÑOS.        

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