Anuncios

Oración al Dr. Miguel Macías Hurtado

El Dr. Miguel Macías Hurtado murió abrazado al amor. Así vivió: amor para la familia, al derecho. Amor al trabajo disciplinado y multiplicador. Fue ejemplo de vida; hombre inteligente, cordial, gentil, de superior generosidad. Su mayor legado: el amor a su familia y a la vida.

Todos somos niños para el Amor, quizás por eso la Mitología griega vio en el amor  al más antiguo de los Dioses, al primero en irradiar su luz y fuego en el mundo, como una flecha ardiente. Como Miguel Macías, gallo hirviendo e hirviente de caballerosidad e impecable profundidad.

Todos somos niños en el Amor, pues éste nos devuelve la pureza que perdimos, la sonrisa con que saludamos por vez primera la vida, las flores del alma en lo que creímos ya un desierto, la esperanza sin miedo. ¿Pues cómo puede el Amor tener miedo de nada, ni de la muerte misma, si danza sobre su cadáver vencido, si el Amor abre todas las puertas, si deshace todos los hielos, si rompe todas las cadenas, si con sus alas de águila ve más allá de todos los horizontes? Así    Miguel Macías Hurtado murió sin miedo, tomo la muerte sin ninguna carga ni soledad. Murió tal como vivió: con dignidad y tranquilidad. Murió como muere los geranios después de agotar todos sus fragancias.

El Cielo bendice a los que aman y los recibe como bien  nacidos, bien amados. Los recibe como una fortaleza frente a los vientos apestados y perturbadores que siempre están en la vida. Si nos referiremos a las faltas humanas de Miguel Macías, nunca sea está de falta de humanidad, ni las rachas gélidas del egoísmo y la indiferencia. Miguel Macías vivió total, murió total, en paz y cariño.

Vivió en el amor y murió comprometido en él, pues el amor mismo es compromiso: la fuerza y voz de lo Eterno va de corazón a corazón y los bendice en un vínculo para siempre.

Ahora querido amigo, Dr. Miguel Macías Hurtado, Usted se ha convertido en Amor. Que las dichas y flores del amor verdadero, el que nunca envejece ni retrocede, lo establezca en el sitio más perfecto junto al creador de todo y nos colme nuestros días mientras el paso sigue sus pasos.

(A mi amigo Ing. Xavier Macías Carminiagni, también hombre de amor y de honor.)

0 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *