El anuncio de que el Ecuador colocara 1000 millones de bonos en los mercados internacionales hace ver una vez más la difícil situación a la que esta avocado el gobierno. La deuda lo tiene agobiado y el país no resiste más impuestos.

El que se recurra a la emisión de bonos no debe llamar la atención en una situación donde el precio del barril de petróleo está a la baja y las recaudaciones por impuestos del IVA y las Salvaguardias tampoco presentan cifras favorables; lo que preocupa es que la emisión se realiza a una tasa de interés que ya bordea el CHURCO.

La tasa de interés del 10,75% que pagaran los bonos y el corto plazo al que están emitidos, puede parecer atractiva para inversionistas que están a la caza de este tipo de difusiones de países en joda, no obstante, también deben tener muy presente el riesgo que asumen, más aún cuando Ecuador es conocido por declarar ilegitima este tipo de deudas, principalmente por este gobierno.

Ha salido tanto dinero producto de la corrupción que mucho de los nuevos ricos tiene la urgente necesidad de lavarlo rápidamente. La emisión de bonos y el monto es atractivo para limpiar lo sucio de su origen; en seis años muchos ni recordaran esta deuda. Por este lado también puede estar la bolita.

Se endeuda al país en forma alarmante. La desesperación ya está rayando en locura. El tope del 40% del endeudamiento con relación al producto interno bruto, se superó hace rato, pero como las cifras no se transparentan se sostiene que es solo el 36,6%. El futuro se pinta muy oscuro.

El pago a las petroleras OXY y Chevron por $ 1.112 millones los saco de base como se dice en el argot beisbolero. El FMI al parecer no está muy dispuesto a prestar a tasas relativamente más bajas, peor cuando se denuncia que los recursos destinados a la reconstrucción por el terremoto se han utilizado en otros menesteres. ¿Se fiscalizará o se continuará con el contubernio?

A los ecuatorianos los distraen con el tema electoral y los posibles candidatos del oficialismo y de la oposición. El circo montando por el posible juicio político al ministro de Educación es pura pantomima. Se desafía a las FFAA y Policía con sus jubilaciones para generar bullaranga. Los Papeles de Panamá y la repatriación de capitales por burócratas verdes, es para curarse en salud, como si con eso quedan exculpados del delito.

En todo caso y parafraseando al Alcalde Nebot en la Sesión por los 481 años de fundación de Guayaquil. El futuro del país está en manos de los propios ecuatorianos. Somos los dueños de nuestra propia suerte.

Hasta tanto la crisis que no se quiere reconocer por los sabios que manejan las finanzas es tierra fértil para el CHURCO.

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