La lavandería es un establecimiento donde se lava la ropa. Es decir que luego de un proceso de limpieza nos entregan nuestras prendas limpias y sin manchas.

Algo similar sucede con el llamado “lavado de activos”, cuyo proceso consiste en tomar dinero o activos provenientes de negocios ilícitos e insertarlos dentro de operaciones lícitas para, al final, obtener como resultado bienes de procedencia legal y sin mancha, tratando de dejar escondido y enterrado su génesis.

Para graficarlo les doy un ejemplo bastante sencillo: alguien recibe dinero proveniente de la venta de artículos robados o mal habidos, en consecuencia esta persona tendría en sus manos dinero proveniente de una operación ilícita. Acto seguido esta persona compra con este dinero sucio una casa con antecedentes completamente claros y legales, con lo que, al final, transformará su dinero sucio de origen ilegal en una propiedad de origen completamente legal. Esto es lo que conocemos como “lavado de activos”, término muy común y sonado en estos días. La procedencia de este dinero sucio es diversa: venta de droga, operaciones de comercio ilegal, coimas, sobreprecios, entre otras.

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El caso de lavado de activos más reciente y de proporciones importantes en el Ecuador es el de un grupo de personas de las que hasta ahora solo tenemos las iniciales, que habrían efectuado la compra y exportación de un producto de manera ilegal, en volúmenes muy significativos y por varios cientos de millones de dólares.

Ya en este caso hay varios detenidos y estaremos pendientes de su desenlace. Con cifras como estas me pongo a pensar en el tamaño y participación de estos grandes flujos de dinero en la pequeña economía ecuatoriana. Lastimosamente, deben ocupar un buen porcentaje del PIB.

Por esto, no se hagan de la vista gorda y estén atentos a esas nuevas fortunas y “ricos express”, que sin una historia de negocios exitosos a sus espaldas comienzan a generar ruido con el derroche y nuevo estilo de vida que ostentan.

Si así llueve, que no escampe y sigan cayendo uno a uno los responsables de tan execrable delito.

Diana Acosta

Acerca de

Guayaquileña, Abogada, madre, Doctora en Jurisprudencia, Profesora Universitaria, Harlista, IUS Laboralista, Columnista de Opinión, Feminista.

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