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¡Que desgracia!

Expresión común en el léxico popular cuando se quiere revelar no sólo dolor sino también disconformidad con algún acontecimiento.

Preguntando a personas víctimas del sismo del 16A, responden que lo ocurrido es una desgracia; que no es susceptible controlar el poder de la naturaleza ni la ira de Dios; incluso se piensa que es un castigo por hechos pecaminosos.

Otra desgracia es el carecer de un empleo estable. El desempleo en Ecuador ya se situaba en cifras alarmantes; más de 450 mil desempleados se registraban antes del sismo, hoy debe estar muchísimo más alto si le sumamos los efectos de los nuevos impuestos.

El Estado introdujo el seguro de desempleo que funcionará tomando los fondos de la cesantía. Veremos cuántos millones representará esto para el IESS desfinanciándolo aún más de lo que ya está.

Para los jubilados resultó preocupante el conocer que la deuda del gobierno con el IESS es de 11 Mil Millones. Se indica que se viene cumpliendo puntualmente con el pago de los intereses, sin embargo, nada garantiza que en estos tiempos de crisis se mantenga la puntualidad de dichos pagos. Si se dejara de pagar los intereses y posteriormente el capital, podría convertirse en una verdadera desgracia para los jubilados y en general para toda la seguridad social.

El débito de 41 millones que le hicieron a los militares hace pensar que la situación económica del gobierno es cada día más difícil. Lo adeudado al seguro de las FF.AA. supera los 360 millones. Suspenderán los servicios de salud y los préstamos para jubilados- militares constituyendo una verdadera desgracia para todos sus afiliados.

La crisis económica es una desgracia más para los ecuatorianos.

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