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¿Es momento de mover las fichas?

Llegó el momento de pensar con responsabilidad y hacer el análisis que la urgencia de la realidad ecuatoriana demanda. Venezuela falló en su intento, el pueblo no pensó con claridad cuando disfrutaba de la orgía chavista de los petrodólares, mientras la oposición se demoraba en reaccionar. Ocasionando así el fortalecimiento de un chavismo que ha exterminado con el otrora más rico país de nuestra región, convirtiéndose ese gobierno en lo más denigrante que le puede suceder a un país.

Brasil ha logrado sacudirse de Dilma y sus pecados, parecería ser que con ella arrastrará un grupo importante de corruptos socialistas y empresarios, de esos que siempre se valen del poder para alimentar su ilimitada avaricia y devolver los favores al poder que alimentan para mamar del mismo.

Argentina tuvo que esperar a las urnas para que jueces independientes hagan lo suyo e investiguen la corrupción de Cristina y los suyos…buscando explicación a los cientos de millones que adornan no solo sus logros políticos, sino también los espectaculares éxitos económicos conseguidos por sus secuaces. Santos y honestos colaboradores mientras se mantenían en el poder.

Mientras tanto, Ecuador es masacrado por un movimiento político que garabatea sus renglones con el mismo tintero con que se ha escrito la historia venezolana, argentina, brasileña, boliviana. Movimiento político que con mañas, actos de magia y en las urnas, logró apoderarse de todas las instituciones democráticas ecuatorianas y se ha convertido en una inmensa máquina demoledora manejada a control remoto desde Carondelet.

La base del análisis y la realidad ecuatoriana está suficientemente solidificada con una realidad dolorosa. Una realidad que pone de manifiesto la inmadurez y la incompetencia de los elegidos para gobernar mediante los mecanismos e instituciones que la democracia les ofrece. En Ecuador no solo se ha roto la cadena por sus eslabones más débiles, entiéndase su parte institucional. En Ecuador se pisotea a diario el alimento más importante de la democracia: la opinión pública. Mientras el ejecutivo la patea, se mofa de ella, la asamblea la pisotea, la aplasta con rabia y malas intensiones, el sistema judicial y el SRI por su lado alienta la paliza…intentando inmovilizar al atacado, mientras la Corte Constitucional aplaude y hace de campana para proteger y encubrir la violencia contra los denigrados.

El intensivo secuestro, abuso, e intento de asesinato a la democracia ecuatoriana realizado por Alianza País y sus adeptos, encabezados por Rafael Correa, obliga a que seriamente se analicen todas las posibilidades que permitan en parar la diarrea legislativa provocada por la más dañina mayoría de la historia parlamentaria ecuatoriana perfectamente complementada por el co-legislador de Carondelet.

Los elementos claves en que se debe basar este análisis incluyen las instituciones democráticas, la independencia de los poderes del estado, el estado de la democracia ecuatoriana, de los derechos humanos, el respeto al debido proceso y a la Constitución, la majestad presidencial, el respeto a la libertad de prensa y de pensamiento, el derecho de los ecuatorianos a progresar, el tamaño del estado, la corrupción, el incremento del poder adquisitivo y de la clase media, para citar las más importantes.

Con este objetivo y debido al espacio que nos ofrece esta columna, el diagnóstico de los elementos anteriormente presentados será sucinto pero preciso.

Instituciones democráticas: No existen, Alianza País las ha reducido y las ha fundido a un engendro en forma de pulpo, donde la cabeza es el ejecutivo y los tentáculos que representan los otros poderes son movidos bajo el estricto control, dominio y órdenes de un ejecutivo con poderes dictatoriales.

Independencia de Poderes: Al no existir institucionalidad democrática, se ha sepultado el concepto y la esencia de la democracia. En Ecuador esta no se sustenta ni se equilibra con la independencia de los poderes que conforman el estado de derecho. Correa desde el año 2009 públicamente se proclamó como la única cabeza del estado ecuatoriano, el jefe absoluto. Desde entonces el país ha sido testigo que sus edictos y comportamiento son los de un zar.

Estado de los Derechos Humanos: El Socialismo del Siglo XXI, entiéndase gobierno de la Revolución Ciudadana, no cree en que el más preciado activo que el Estado debe cuidar en democracia es el respeto a las libertades y los derechos, tanto de la prensa, como la de los ciudadanos…que incluyen las libertades de pensamiento, de reunión, de disenso, de protesta. La perenne violación y atentados que el gobierno ecuatoriano ha perpetuado contra estos pilares de la democracia, convierten al Estado ecuatoriano en un falso estado de derecho y lo sumergen en las obscuras tinieblas con que se alimentan las malas dictaduras.

Respeto al debido proceso: Son decenas de miles de ecuatorianos y centenares de instituciones públicas y privadas víctimas del abuso de jueces, jueces de coactiva, funcionarios públicos. Igualmente han sufrido millares de instituciones públicas o privadas a quienes se han violentado sus derechos con el irrespeto institucional al debido proceso. La Asamblea también ha servido para que los caprichos presidenciales se conviertan en leyes de la República.

Majestad presidencial: Existe una clara confusión de conceptos. El ejecutivo por su lado considera que la majestad presidencial implica en que su comportamiento debe ser de grandiosidad y ostentación, confundiendo el concepto y vulgarizando al más ínfimo nivel lo que la envestidura presidencial representa.

Respeto a la libertad de prensa, de pensamiento, de protesta: Los juicios e intervenciones contra periodistas y prensa atrevida y de investigación, los ataques personales a quienes osan pensar diferente, y los cientos de presos y acusados falsamente con la colaboración de jueces corruptos y serviles han sido una constante semanal durante este gobierno.

El derecho de los ecuatorianos a progresar, de la clase media a soñar, es simplemente una quimera en la concepción de sociedad donde los considerados ricos deben comer mierda, por que simplemente no son parte del grupo que gobierna.

Esta es la realidad ecuatoriana. Yo me pregunto, al igual que miles, seguramente millones de ecuatorianos…¿No es momento de mover las fichas en este tablero caótico de nuestra realidad?

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