Opinión Política

La Independencia del Ecuador

Países celebran su gesta de independencia en una fecha determinada y claramente sustentada históricamente. Los ecuatorianos no tenemos esa fecha. ¿Cuál debería ser?

Una fecha de independencia requiere una conciencia de nación independiente. Las consolidaciones territoriales de puruháes o cañaris no pueden llamarse independencias, eran producto de enfrentamientos entre grupos sin esa conciencia que vivían en el Ecuador.

La primera cierta unidad, ciertamente no de todo el hoy territorio nacional pero sí de buena parte, se dio con Huayna Cápac y Atahualpa rigiendo el Imperio Incaico desde Quito. Cuzco estaba muy lejos, Atahualpa era nacido en estas tierras, por lo que ya había el atisbo de una nacionalidad, sin fecha cierta, porque no podemos llamar independencia a la invasión de Túpac Yupanqui que arrasó con nuestras culturas autóctonas, imponiéndonos el quechua, que ahora llamamos autóctono, y el dios Sol.

Vinieron los españoles, derrotaron a los incas y formaron la Audiencia de Quito, imponiendo el castellano y el cristianismo. El futuro Ecuador pasó a tener una estructura territorial mayor que la de hoy, pero dependiente de España a través de Lima o de Bogotá. Mal podría declararse la entrada de Benálcazar en territorio hoy ecuatoriano como nuestra independencia.

El diez de agosto del 1809 hubo en Quito un levantamiento, dirigido por españoles incómodos por los impuestos y el lejano control peninsular, que querían libertad para manejar sus asuntos, sin por ello descartar al Rey, temporalmente depuesto. Ese movimiento fue sofocado por el Virreinato del Perú. No fue nuestra independencia.

El nueve de octubre de 1820 Guayaquil se declaró independiente y con fuerzas colombianas, y luego lojanas y cuencanas, después de varios intentos fallidos, derrotó al régimen español en las faldas del Pichincha. Ese nueve de octubre podría ser considerado la fecha de la independencia del Ecuador si no fuera porque Ecuador pasó a ser el Distrito del Sur de la Gran Colombia, no una nación independiente.

Solamente en agosto de 1830, en Riobamba, se dio la formal declaración de la independencia del Ecuador, se dio nombre a la nación y se estableció su manera de gobernarse. El Ecuador pasó a ser un estado independiente ante los ojos del mundo, ante los ojos de los ecuatorianos era una amalgama de tres cuasi estados, Quito, Guayaquil y Cuenca, separados por montañas y por pantanales en el invierno. Con esas limitaciones nació el Ecuador.

Podríamos definir un día en ese agosto del 1830 como la fecha de nuestra independencia.  Sin embargo, la independencia realmente no es una fecha, es una toma de conciencia que sólo llega cuando una mayor parte de los habitantes de un territorio conocen las realidades de su territorio, están dispuestos a participar en el moldear de esas realidades a través del voto y están igualmente dispuestos a protestar cuando están en desacuerdo con lo que ocurre. Las democracias son forjadoras de nacionalidad, las dictaduras la reprimen.

El Ecuador empezó a independizarse hace unas pocas décadas, a medida que en el huasipungo nacían escuelas y que los campesinos podían buscar trabajo a lo largo y ancho del país, ya no atados al patrón, y los obreros prosperar, no solamente sobrevivir. Los hoy jóvenes ecuatorianos, en su gran mayoría, se sienten y saben ecuatorianos, tienen una conciencia de su nacionalidad y de lo que quieren para su país.

Sin embargo, todavía hay demasiados ecuatorianos, en las faldas de los volcanes y en asentamientos en las grandes ciudades, que solamente sobreviven, sin servicios básicos, sin educación, sin trabajo estable. No pueden ni educar a sus hijos, ni curarse cuando se están enfermos, viven sin perspectivas, sin esperanza, sin que su nacionalidad les aporte nada. Se los convoca solamente para elecciones, con promesas que luego se olvidan. ¿Cuántos ecuatorianos no se han independizado todavía?

Es suprema tarea de la sociedad, y de los gobiernos como su representante, identificarlos e incorporarlos a la vida nacional, llegando a ellos con educación y sanidad, para que progresen en trabajos productivos. Por lo que es también suprema tarea de la sociedad promover esos trabajos productivos. Sobre todo, es tarea de la la sociedad crear una conciencia de nación a través de la participación activa, razonada, democrática y en libertad en el gobierno de la nación.

¿Cuán cerca estamos de nuestra independencia?

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