En la jerga ecuatoriana existe una palabra que suena como una fruta pero que se refiere al hombre: mandarina.

La definición no se encuentra en el Diccionario de la Real Academia, sino en el argot popular y se la usa para referirse a un hombre que hace lo que su mujer le dice o hace todo lo que le «manda» a hacer. Es decir, un hombre dominado por su mujer. En inglés le dicen que está «whipped» (azotado), y no necesariamente porque la mujer le pega, sino porque ella es quien tiene el poder en la relación.

A pesar de que no poseo cuenta en ninguna red social, pues eso de andar «estoqueando» (de la palabra «stalker», que significa acosador) la vida ajena me parece un atentado a la privacidad, vía «WhatsApp» he recibido una grosera cantidad de «memes» y mensajes con esa expresión: mandarina. Entonces surgía una pregunta: «¿qué hay detrás de la confesión de un mandarina?». Las respuestas eran múltiples: una esposa, unos hijos, un divorcio, un reencuentro, una «ofrecida», una carta, una letra «patuleca» que cuesta trabajo leerla, un video casero ofensivo, muchos espectadores, cientos de imaginativos «memes», una mujer soltera dueña de su cuerpo, otra mujer dueña del cuerpo y la cabeza de su exmarido (el mandarina), una denuncia, un final no tan feliz. No se puede, so pretexto de ser mandarina, ofender la dignidad ajena, aun en el ámbito privado, y quedar en la impunidad. Concuerdo con la solicitud de que el Concejo Metropolitano de Quito, establezca un código de ética para los concejales, pues muchas veces las disculpas no bastan.

Está claro que la sonada campaña contra la violencia de género y el femicidio no ha pegado por las alturas, por lo que creo que debería retomársela con más fuerza a ver si a «ciertos machistas» les llega.

Ahora, hay un tema que está para pensarlo y es si un machista puede ser también un mandarina. Sin temor a equivocarme me aventuro a decir que la respuesta es sí, claro que se puede «jugar a las dos puntas».

Si a mí me preguntan qué hay detrás de un mandarina, mi respuesta sería: una mujer dictadora. Tema para otro artículo: ¿sometido-sometedora?

Diana Acosta

Acerca de

Guayaquileña, Abogada, madre, Doctora en Jurisprudencia, Profesora Universitaria, Harlista, IUS Laboralista, Columnista de Opinión, Feminista.

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