Opinión

¿Tal vez se llamaría esculturofobia a esa obsesión contra las esculturas?

Si es así, no necesita discusión el tema, sino recomendar alguna terapia a él o los pacientes para curar esa sicopatía o por lo menos bajarle el grado de acción.

Aparte, como cultora del arte, expresaré mi sencillo criterio sobre la escultura de “El betunero”, de la “Galería urbana” que está instalándose en la calle Panamá.

Desde el punto artístico ¿Qué es una escultura? –Una obra de arte en la que el artista vierte su alma, sus sueños sus ideales para impresionista o expresionistamente lanzar su mensaje al mundo.

Hay esculturas que se hacen monumentos -grandes o pequeños- como dice el diccionario “para perpetuar el recuerdo de una persona o hecho memorable, objeto o documento de utilidad para la historia…”

Me fui hasta la calle Panamá.

Valioso el intento de recrear escultóricamente algunas de las costumbres guayaquileñas de antaño que ya las tenemos plasmadas en poemas, desde esos pregones de Rodrigo de Triana, o de Francisco Pérez Febres Cordero, y tantos otros poetas.

Con que al betunero o lustrabotas, escultóricamente se lo presente sin zapatos, no se “está humillando al niño”, “ni exaltando la miseria”, todo lo contrario, se señala un traspaso de épocas que desde el punto sociológico se lo llamaría cultura, que en el concepto actual significa Costumbre. Es así como se caracterizaba al niño de la calle que denunciado por artistas y escritores alcanzó protagonismo para concientizar su situación.

Yela de Klein en la década del 70 del siglo pasado, lo denunció con la serie escultural TERNURA, de la que dije en un artículo de –El Universo, enero 16, 1972 – “… Yela de Klein ha escrito en bronce y piedra un mensaje de protesta hecha ternura por los niños pobres de la tierra: Niños huérfanos, niños con frío, chicleros, loteros, betuneros, periodiqueros, cargadores… que deambulaban por las calles del ensueño…”

Y ¿Qué diríamos de los niños indios “patalsuelo” como los llamó y pintó Guayasamín?

Y los de tantos artistas de aquí y de todas partes, que los pintaron y esculpieron sin zapatos, contando también los de los miles de “angelitos” de los grandes, en los cielos de sus cuadros (que calzados se los vería ridículos).

Es verdad que todos esos gritos de artistas y escritores hicieron eco en las sociedades políticas del mundo hasta lograr se reconocieran Los Derechos del Niño en la Carta firmada en la Asamblea general de la ONU en 1986 (reafirmando la declaración de 1959) en cuya introducción dice -que los gobiernos deberán establecer políticas, legislaciones y supervisión eficaz, respecto a la protección del niño- con un artículo especial, a terminar con el trabajo infantil –Aunque de ello vale leer el artículo de opinión de Wellington Paredes –El Expreso 9 Nov., 2014-

Que la lucha por los derechos del niño en el mundo continúa, es cierto, especialmente por los de las niñas tan depreciadas en los países de Medio Oriente, desde prohibidas a educarse, por lo que Malala Yousafzai-una mujer-casi niña- ha sufrido atentados criminales, por quien también lancé mi grito de protesta desde “Mi trinchera”.

Aparte me permito hacer las siguientes sugerencias a “Malecón 2000” de la Ilustre Municipalidad de Guayaquil, gestor del proyecto en marcha:

  • Debe señalarse un espacio en esa “galería urbana”, para reprisar un tendal de cacao, con el hombre removiendo “la pepa de oro” con sus pies (claro que sin zapatos), que fue parte de este Guayaquil y justo de esa calle.
  • Dados los objetivos de dicha exposición, vale la pena incrementarla y señalarle límites para su observación pública; el “uso” para fotos, descanso y manoseo de los transeúntes, las deterioran muy pronto…
  • Las estatuas de Olmedo y Rocafuerte, no son para ese espacio, ya en la ciudad hay dos de estos personajes, de gran tradición; tal vez deben entregárselas a Colegios que llevan sus nombres.
  • Y por último, que es lo primero:

    ¡Señor Alcalde Jaime Nebot!

    ¡Siga adelante! que como dijo Don Quijote:

    -¡Los perros ladran, señal que avanzamos…!

    ¡No se detenga!

6 Comentarios

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    Beatriz Carvajal

    Concuerdo plenamente con lo expresado en este artículo. La expresión cultural debe presentar todos los aspectos de la sociedad. Joaquín Pinto representó al aguatero y muchos otros personajes característicos del Quito finales del siglo XIX. ¿Por qué se critica esta iniciativa? Siga adelante Sr. Alcalde Nebot-

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    Segundo Vargas

    Sra. Lily de Arosemena, mis saludos cordiales desde Machala. Acojo su acierto de la primera frase de vuestro escrito. Guayasamin pintó figuras con manos callosas, pies descalzos, rostros con ojos de cólera y dolor. Me pregunto si algún escultor hiciese figuras no en bronce sino en roca estoy seguro que el señor Nebot buscaría un espacio donde colocarla Y MIENTRAS MAS ESCULTURAS HUBIESEN necesitaríanse mas psiquiatras y psicólogos, por que dicen por ahí que la locura es contagiosa. La felicito por su valentía.

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    Lo que sucede es que eso es CULTURA, que por lógica expresiones demostradas, parece ser que en algunas personas no existe en este campo. Hablar de antaño y de sus cosas, como la presente, es revivir un pasado algo triste, y que tratamos en el presente de erradicar, LO QUE HASTA AHORA SE HA LOGRADO. Sería mejor en lugar de criticar, tratar de eliminar al muchacho vendedor que se sube a los buses, busetas, o que limpian vidrios a los carros que se detienen en los semáforos, otros andan por la avenida de las Américas arranchando lo que puede a las personas, a a los niños que deambulan por las noches por bares y restaurantes pidiendo limosna, y en fin, lo que si es denigrante en pleno siglo XXI. Haber trabajado de niño no era ninguna afrenta, era la valentía del niño de esa época, y no hablo de lo que ví, hablo porque YO TAMBIÉN LO HICE, trabajar desde los 9 años de edad, ahora gracias a eso y a mi madre, que está en el cielo, soy abogado, y por supuesto A MUCHA HONRA. La felicito.

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    Wilma Krauss Vega

    Los chicos no lo llamarían «esculturofobia» sino ¡GADEJO! Es ganas de joder al pueblo, porque cuando ese tirano insulta a Jaime Nebot, él está insultando a quienes eligieron a su Alcalde. Si yo fuese el señor Nebot, yo le pediría al gobierno belga que nos prestara el «Manneken-Pis» o Le Gamin qui pisse en francés, en buen español ¡El Niño Que Mea! Se lo colocaba en la llegada VIP del aeropuerto; así cada vez que aterrice el ogro que tenemos de dictador, comprenderá la sutileza de nuestro mensaje. Es mi sugerencia.

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    FERNANDO CASTRO PONTE

    NO….MI ESTIMADA SEÑORA LILY, DEJÉMOSNOS DE EUFEMISMOS Y DIGAMOS LAS COSAS POR SU REAL NOMBRE, NO SE TRATA DE «ESCULTOROFOBIA» NI NADA PARECIDO, SE TRATA DE UNA PURA MANIFESTACIÓN DE UN SER RESENTIDO SOCIAL CONTRA GUAYAQUIL, DE LA DE DICEE…REPITO….DICE SER NACIDO…..PRO FUE UN SIMPLE ACCIDENTE YA QUE DE GUAYAQUILEÑO NO TIENE NADA Y PRETENDER NEGAR LA COSTUMBRE HISTÓRICA DE NUESTRA GENTE NO ES OTRA COSA SINO UNA ESTUPIDEZ, Y A SEÑOR PRESIDENTE, QUE RENIEGA DE QUE HASTA SE ESCLAVIZABA A
    LAS EMPLEADAS DOMÉSTICAS….SE HA OLVIDADO QUE ÉL MISMO DURMIÓ Y AMANECIÓ EN NUESTRO GUAZMO EN LA CASA DE UNA SEÑORA QUE CON TANTO «ORGULLO…ENTRE COMILLAS,…. FUÉ «EMPLEADA DOMÉSTICA EN SU CASA….LE PREGUNTO…..CUANTO FUE QUE LE PAGABA POR SUS SERVICIOS…..DEBIÓ SER IGUAL AL COMÚN DE TODAS LAS FAMILIAS DE LA ÉPOCA, PUESTO QUE SU PADRE NO GANABA FORTUNAS, PUES FUÉ LO QUE LO LLEVÓ A COMETER UN ILÍCITO…..DIZQUE PARA ATENDER LAS MUCHA NECESIDADES DE LA FAMILIA, COMO ÉL MISMO LO HA DICHO……??

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    José G. Yturralde Neira

    Felicitaciones por su artículo.
    Creo que ya es tiempo que dejemos de dar importancia a tanta babosada proveniente de amargados y envidiosos que siempre han odiado a Guayaquil; algunos habiendo nacido y otros comiendo en esta tierra generosa.
    Concuerdo totalmente con sus cuatro últimas frases.

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