La demagogia desde siempre ha sido repulsiva, llevándonos la semana pasada al cénit. Sentimos asco, confusión, repugnancia… primero por quien empezó la subasta por los votos y luego por quienes lo emularon.

Hay que agregarle la clara mentira de Correa, tapada con el velo de la intimidación, hacía los bancos, dizque porque un ex dirigente de uno de ellos había pecado en competir, los haría pagar.

¡Presto! Se produce un proyecto de Ley, enviada como URGENTE, para apoderarse del país y obligar a los borregos a reiterarle pleitesía haciéndola pasar, aun cuando sea totalmente contra natura y extremamente dañina para el futuro del ecuatoriano. Ley, tal cual evidenciamos más tarde que la tenían paneada hace fuu.

Incrementar el “bono de la pobreza” en lugar de promover la producción y crear más demanda de empleo, es cerrarles las puertas al ciudadano para que pueda vivir mejor, es cerrarles las puertas a dar mejor educación a sus hijos y decirles no podrán comer más: porque no te alcanzará…

Dios mio esto no es justo para la nación que aspira a un mejor futuro… El qué lo empiece un miembro del Opus Dei es inconcebible por irse directamente en contra de las reglas y posturas de esa agrupación que en muchos casos hacen aparecer a García Moreno como un hombre de extrema izquierda.

El producto interno bruto (PIB), es una medida que expresa el valor monetario total de la producción de bienes y servicios de un país durante un período de un año.

Para fijarlo se emplean varios métodos para incluir, al menos parcialmente, un cálculo de la economía sumergida, que se compone de la actividad económica ilegal y de la llamada economía informal o irregular.

En Ecuador el PIB per cápita: Llegó a US$8 300 en el 2011 de US$7 800 en el 2009, cuando debió ser (sin tomar en cuenta la bondad del precio del petróleo que lo subiría más) alrededor de 10 315 50 para demostrar una ligera mejoría. Con las cifras que tenemos hemos RETROCEDIDO ¡porque no cubre ni el crecimiento poblacional!

El despreciado, por los “camaradosquis” del gobierno, el PIB de Estados Unidos está en 48 000; Chile 16 100; Perú, al que ganábamos, 10 000.

El programa Bono de solidaridad, iniciado en septiembre de 1998, por Mahuad, fue creado con el objetivo de compensar a la población pobre por la eliminación de los subsidios al gas, la electricidad y los combustibles.

El programa nunca fue creado como parte de una política de lucha contra la pobreza, sino como un mecanismo de bajar el reclamo por la eliminación de los subsidios antes mencionados.

Hasta el año 2008, los beneficiarios eran unas 400 000 personas ubicadas en el primero y segundo quintil más pobre, según el índice de bienestar del Registro Selección de Beneficiarios de Programas Sociales (ex-SELBEN).

El debate sobre el Bono de Desarrollo Humano (BDH) se incrustó en la precampaña electoral y varios precandidatos a la presidencia de la República sembraron su incremento.

Este subsidio que en la actualidad representa al Estado alrededor $ 797 millones al año. Llega a 1’899.531 ecuatorianos, según la Secretaría de Planificación (Senplades).

El tema cobró fuerza luego de que Guillermo Lasso (CREO) y Rafael Correa (AP) pugnaran en la compra de votos proponiendo elevar la ayuda a $ 50. Los economistas, aunque profesen distintas visiones ideológicas, expresan sus reparos al subsidio, corrupto, del BDH, por no servir, ni ser prácticos, ni técnicos y que el problema de fondo no se aborda.

¿Por qué el régimen destaca el aumento de beneficiarios en esta administración si aquello muestra que el número de pobres en el país no ha disminuido, sino crecido? El BDH, según las cifras que da el gobierno, considerando que cada receptor represente a una familia de tres, corresponde a 5 698 593 de ecuatorianos. ¡Más de la mitad de los inscritos para votar y la mitad del total de conciudadanos!

¿Por qué seis años después el “Socialismo del Siglo XXI” no disminuye la necesidad del BDH, sino que se incrementa?

La bonanza petrolera, la más grande que ha tenido el Ecuador, ¿por qué no alcanzó para sacar de la miseria a la población? Un aumento en la estructura de impuestos para acaparar las ganancias de lo que queda de las empresas privadas generará una reducción del empleo y el asesinato del escaso deseo de crear fuentes de ingreso y de trabajo.

Adiós Sistema Financiero, adiós sistema productivo, adiós libertad de emprendimiento adiós empleos; ¡bienvenida la miseria total!