Historia

La Prensa Libre

El Patriota de Guayaquil: que circuló por primera vez en 26 de junio de 1821, fue el periódico oficial de la Junta de Gobierno del Guayaquil libre. Vino a cubrir la urgente necesidad de dar noticia de las acciones bélicas llevadas a cabo por la División Protectora de Quito, para publicar el movimiento del puerto, proclamas y leyes. En el primer Reglamento de Imprenta constan las normas por las que se rigió: “Desde el momento en que hizo la imprenta su primer ensayo en este país se reconoció como su primera base la libertad con toda la extensión que en sí tienen los dones celestiales del pensamiento y la palabra”. El Patriota de Guayaquil, es la simiente de la histórica lucha de la prensa de Guayaquil que ha combatido los abusos y favorecido la libertad de expresión.

A continuación destacamos aquellos que en defensa de las libertades, que han sido y son parte fundamental para la vida de las naciones.

El Hombre Libre (octubre de 1830): fue el primer periódico guayaquileño, cuyos redactores tuvieron el valor y el civismo suficientes para señalar y denunciar un acto de corrupción de un funcionario del correo del gobierno de Flores. El burócrata no fue sancionado, todo lo contrario, se lo defendió públicamente y al periódico acusado de traición a la patria, fue clausurado antes de publicar su segundo ejemplar.

El Argos (febrero de 1834): Fue uno de los periódicos locales que con más fuerza combatió a Vicente Rocafuerte, quien desde el 16 de noviembre tenía establecido su gobierno en la isla de Puná, y que para sostenerlo había ido a Lima en busca de recursos. Sin embargo, por su fortaleza y prestigio fue aclamado en Guayaquil como presidente de la república (10 de septiembre de 1834), y en agosto elegido Presidente Constitucional. Después de cumplir una labor de grandes beneficios para el país terminó su mandato en 1839, se trasladó a Guayaquil y asumió la Gobernación del Guayas donde continuó su admirable gestión administrativa. Durante su periodo presidencial no surgió ningún periódico opositor.

La Opinión (9 de 0ctubre de 1839). Fue un periódico que se opuso a la segunda reelección de Flores, y cuando terminaros los comicios, publicó lo siguiente: “A no ser por doscientos sufragios militares, la votación en esta ciudad se había decidido, desde un principio, a favor del pueblo”.

El Correo (2 de octubre de 1842). Al referirse a la actitud de Rocafuerte ante la aparición de la fiebre amarilla que diezmó el litoral ecuatoriano, el periódico publica: “Desde que la gobernación llegó a tener conocimiento que algunos individuos eran atacados con una fiebre de carácter muy poco común en este país, excitó a la facultad médica a indagar el origen de esta enfermedad; si era o no epidémica; si era o no contagiosa; y sobre todo, cuáles debían ser los preservativos que se adoptasen para evitar que se hiciese más general”.

En 1843, Flores logró que la Convención Nacional aprobara una nueva Constitución llamada “Carta de Esclavitud” por la que prácticamente se convertía en presidente vitalicio. El 6 de marzo de 1845, tras el alzamiento antifloreano en Guayaquil fue obligado a renunciar al poder.

El Spleen (5 de agosto de 1844), quincenario de distribución gratuita opositor a Flores, clausurado dos veces solo por publicar algunas sentencias y máximas sobre lo que ocurría en el país: “Solamente se oprime a los cobardes; si la tiranía es poderosa, es porque le obedecen; para que un pueblo sea libre, no necesita más que quererlo”, “La opinión pública es un resorte débil en apariencia, más poderoso en la realidad, y tanto más temible cuando no puede calcularse jamás su fuerza”

El Seis de Marzo (12 de marzo de 1845). Casi inmediatamente al triunfo de la Revolución se pensó en la necesidad de una voz oficial, como el mejor medio para difundir las noticias y hechos que prestigien la causa, y para orientar la opinión pública en la búsqueda de la estabilización del país. El periódico encabezaba la primera columna la siguiente nota: “Habiendo permanecido la imprenta por tanto tiempo en la esclavitud, empieza por fin a manifestarse libremente. Este periódico da la señal, y aunque en su mayor parte será ocupado de documentos oficiales y disposiciones del gobierno, se procurará tengan lugar algunos rasgos, cuyo objeto sea ilustrar al pueblo y exhortarle a la constancia en el sostenimiento de sus derechos.” También publicaba artículos doctrinarios, seguramente escritos por Olmedo que tenían un sorprendente contenido de ideas muy avanzadas, y de muy clara y correcta exposición. También fue publicada el acta popular de Guayaquil, al igual que el Manifiesto a los Pueblos Americanos, redactado y suscrito por José Joaquín Olmedo y los vocales Roca y Noboa.

El Zurriago (18 de marzo de 1846): fue un pequeño periódico manuscrito en el cual Gabriel García Moreno por primera vez se expresa y deja entrever los azares de sus 15 años como mandatario: “Enemigos formidables van a oponérsenos, enemigos feroces que querrán conducirnos al cadalso para vengar en nosotros su baldón; pero tendremos en nuestro favor la opinión pública, que ha condenado de antemano a los mismos adversarios que ahora combatimos (…) independiente, justicieros y ajenos al temor y esperanza, diremos a todos la verdad; y haremos que El Zurriago sea el defensor de los buenos, y el odio y terror de los perversos”.

El Vengador (31 de octubre de 1846): también de García Moreno que escribe: “Nunca nos habríamos atrevido a presentar al público una nueva producción periódica, fruto de un ardiente y puro patriotismo. Si los peligros que nos rodean y amenazan aniquilar la existencia de la república, nos impidieran a levantar nuestra débil voz, para despertar al pueblo que duerme, y prepararle con tiempo a lidiar por la salvación de la Patria”.

El Patriota (21 de agosto de 1847), Al poco tiempo de fundado afloraron las inclinaciones de los redactores, Banderizándose primero con la administración del presidente Vicente Ramón Roca (8 de diciembre de 1845 – 15 de octubre de 1849), pero barruntando que el general Antonio Elizalde se presentaría como candidato a la presidencia de la república, se convirtió en admirador y partidario del Gobierno.

La Prensa (28 de septiembre de 1847) desde su primer número incitaba a la prensa periódica a cumplir con su deber. “¿Qué hace la prensa? ¿Por qué no se escribe? ¿Por qué en una ciudad como la nuestra, no hay un periódico de progreso que ataque los abusos. También criticaba a la ciudadanía, diciendo: “todos ven el precipicio a que marchamos con pasos de gigante, todos callan, todos se alzan de hombros”.

Cuando Flores amenazó con invadir el país y retomar su gobierno, apoyado por la reina María Cristina de España, La Prensa asumió una posición abiertamente contraria: “Mientras hayan floreanos que combatir, éste combate debe ser el único sentimiento, el único deseo de todo ciudadano; porque allí están sus derechos, allí están su deberes, y allí la gloria de nuestra revolución y los medios de afianzarla”, actitud por la que alcanzó un prestigio mayor ante la ciudadanía.

Se acercaba el final del gobierno de Roca y era candidato Diego Noboa, quien fue respaldado por varios medios, entre ellos El Cometa (15 de julio de 1849), El Popular (20 de julio de 1849), La Voz de la República (15 de agosto, 1849), El Centinela (11 de septiembre, 1849). Y por la candidatura del general Antonio Elizalde, La Opinión (1 de agosto, 1849), y El Eco del Guayas (4 de agosto, 1849).

Para formarnos una idea sobre esta apasionada lucha cumplida por algunos periódicos, es necesario leerlos en Los Periódicos Guayaquileños en la Historia, 1821-1977. De esa manera, se puede estudiar el temperamento de ella y de la época, tanto como apreciar los cambios, las alteraciones, los progresos y retrocesos, en cuanto a cultura, hidalguía, seriedad, circunspección, en la actitud, en el lenguaje, en el calor de la discusión.

El Congreso de 1849, no pudo elegir Presidente de la República dentro del plazo constitucional, y echó mano a una solución provisional encargando del poder a Manuel de Ascázubi y Matheu. Quien no logró crear ambiente para la elección presidencial, especialmente por la sospecha del retorno del floreanismo.

En estas circunstancias todo hacía pensar que el conflicto del poder no se resolvería dentro del marco constitucional, y que era necesario nuevamente el arbitraje militar. El general José María Urbina era quien había sustituido a Flores en el control del ejército y provocó una insurrección en Guayaquil, pero la sociedad ni la prensa lo apoyaron. El 20 de febrero de 1850, lideró otra rebelión y la guarnición de Guayaquil lo proclamó jefe civil y militar, pero la ciudad designó jefe supremo a Diego Noboa y jefe supremo suplente a Urbina, cosa que no aceptó.

Ascázubi permaneció en el poder hasta el 10 de junio de 1850, fecha en que Quito se pronunció por Noboa. Finalmente, Urbina el hombre fuerte del ejército, derrocó a Noboa y asumió el mando en 1851, e inmediatamente, el 25 de julio, se atrevió a dar el paso que lo hizo famoso en la historia nacional. Abolió la esclavitud y creó un impuesto para indemnizar a los propietarios afectados y a los hombres de esta forma liberados los incorporó al ejército, formando el famoso cuerpo de “Los Tauras”, totalmente leales a su persona.

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    Juan Francisco Morales Suárez

    COPIO: «…El Zurriago (18 de marzo de 1846): fue un pequeño periódico manuscrito en el cual Gabriel García Moreno por primera vez se expresa y deja entrever los azares de sus 15 años como mandatario…)» García Moreno recién gobernó por vez primera en 1861, mal puede haber escrito un periódico en 1847, luego de 15 años de ejercicio del poder….

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    Juan Francisco Morales Suárez

    ENTIENDO: Se refiere a la futura lucha política de don Gabriel, pero la frase se presta a confusiones. «…El Zurriago (18 de marzo de 1846): fue un pequeño periódico manuscrito en el cual Gabriel García Moreno por primera vez se expresa y deja entrever los azares de sus 15 años como mandatario: ?Enemigos formidables van a oponérsenos, enemigos feroces que querrán conducirnos al cadalso para vengar en nosotros su baldón; pero tendremos en nuestro favor la opinión pública, que ha condenado de antemano a los mismos adversarios que ahora combatimos (?) independiente, justicieros y ajenos al temor y esperanza, diremos a todos la verdad; y haremos que El Zurriago sea el defensor de los buenos, y el odio y terror de los perversos?….» Gracias.

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