Opinión

INIAP

Aunque le parezca mentira estas siglas no significan: “Ignorancia Novelera Intra-
Alianza País.” En realidad es el centro de investigación agro pecuario con 50 años
de vida institucional. A su haber logros, en algunos casos notorios. Como falencias
resultado de equivocadas políticas del estado. Después de todo al ser conformado por
seres humanos errar no es imperdonable. Equivocarse y no aprender de los fracaso si
es un desaire al talento humano.

En la visita a la Estación Experimental Santa Catalina se lanzo denuestos contra
uno de los investigadores de hoja de vida a nivel internacional. Se dudo de los
profesionales de dilatada carrera. Se pretendió exigir hechos confundiendo conceptos.
Y terminaron anunciando la re-reestructuración que cubrirá el cambio de nombre,
logo, sin olvidar la tonadilla correspondiente.

La investigación no tiene plazos en el tiempo ni en el espacio. Todo resultado
demanda validación. Hecho que abarca varias generaciones de la flora o fauna.
Los protocolos de ensayo normas de estricto cumplimiento exigentes en disciplina,
responsabilidad, ética profesional e iniciativa. Estas pruebas replicadas posteriormente
confirman su idoneidad a nivel nacional.

La extensión agrícola no es tarea del INIAP. Son las universidades agropecuarias,
colegios técnicos y/o ministerio de agricultura y ganadería los designados. En
contrapartida debemos señalar que su prioridad son las necesidades de campo.
El maicero, cacaotero, soyero, arrocero o cultivador de papas y cebollas quiere
soluciones a sus diarios problemas. Es que eso afecta su bolsillo y por lo tanto su
bienestar futuro.

Pretender que el camino a la seguridad alimentaria descansa en el uso de las
semillas nativas, así como el implementar las formas ancestrales de llevar los
cultivos, es la antitesis de la PRODUCTIVIDAD. Alguien del sequito de la autoridad
no fue capaz de señalar que esas semillas llevan en su gen, fungosas, bacteriosis o
virosis, consecuentemente rendimientos en campo ínfimos. Sin tomar en cuenta la
propagación de agentes patógenos de peligrosa expansión.

Otro ciudadano en la euforia del momento acuso al INIAP., de no tener
experimentación, peor aun producción, de semillas transgenicas. Probablemente
no tuvo conocimiento de la prohibición constitucional al respecto. Sin contar que el
articulo 26 de la Ley Orgánica del Régimen de la Soberanía Alimentaria expresa:
…” Se declara al Ecuador libre de cultivos y semillas transgenicas”… Con lo cual
condeno a los péquenos y medianos agricultores a ser artífices de bajo rendimiento
y retrasados ante el mundo globalizado. Claro que nuestros amigos de Argentina o
Bolivia nos los proveerá.

Por todo ello defiendo al Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones
Agropecuarias. Que hay que mejorarlo dotándolo de presupuesto y capacidad de
contratar profesional de alto nivel: si.

0 Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *