Mubarack… Un caudillo ajusticiado

Raúl Ramírez Orellana

El pueblo Egipcio, ancestral país de medio oriente, vive una especie de satisfacción colectiva por
haber logrado derrocar a su caudillo, además de una sentencia de cadena perpetua en contra de
quien, durante algo más de 3 décadas, junto a su familia y colaboradores de “cabecera”, y luego
de brutales enfrentamientos entre civiles y fuerzas paramilitares al mando de Mubarak, costó la
vida de centenares de compatriotas, mientras algunos por fin creen ver brillar la luz de la justicia,
a pesar de que asimismo gran parte de la población egipcia cree que se podría estar tramando un
ardid político en dicha sentencia.

Se dice que los abogados de Mubarak aun no han apelado dicha sentencia, peroMuhammad
Murssi, el candidato fuerte a la presidencia a través de nuevos comicios electorales ha prometido
desagraviar a su pueblo una vez que logre llegar a esa máxima dignidad política, y dice que estará
pendiente para que se cumpla con esos mandatos legales, y así evitar una burla mas de las tantas
que acostumbró a ejercer el reo en mención en su díscola época de mandatario.

Si observamos el delicado tema en mención como resultante de un principio básico denominado
CAUSA-EFECTO, podríamos decir entonces que se han cumplido con todos y cada uno de los
protocolos a fin de imputar, procesar y ejecutar acciones legales en contra de quien ha cometido
graves delitos, pero parece que existe cierta especie de desconfianza en el pueblo Egipcio,
repito, y hasta cierto punto se deja entrever algo de temor por que no se cumpla a cabalidad con
los parámetros legales incluyentes de la sentencia, y quizá más temprano que nunca el señor
Mubarak vuelva a gozar de privilegios que no le corresponden a un reo de tamaña envergadura.

Esta lamentable historia, salpicada de sangre, que en verdad debería ser asimilable por cada
uno de los pueblos del planeta, no puede pasar por alto en nuestras memorias, sino mas bien
que debería ser un referente verdadero a fin de entender que, no necesariamente bajo ninguna
circunstancia política a fin de justificar sea esto la panacea a los problemas para su pueblo,
determinado mandatario decida perpetuarse en el poder.

Si nos permitimos querer perennizarnos en el poder, será muy corto el tramo que existe entre la
circunstancia de ser mandatario, para luego convertirnos en caudillos. Definitivamente que sí.
Solamente unos cuantos ejemplos de aquello para ilustrar mejor a mis lectores:

SIRIA, IRAK, CUBA, VENEZUELA, ETC

Acepto, por ejemplo, la honestidad y buena fe de parte de quien o quienes han querido y
quieren cambios reales y tangibles en nuestro país, acepto además sus buenas intenciones, y
hasta acepto que mediante sus actos nos garanticen dicha pulcritud política, aun siendo parte
integral de acciones y pensamientos políticos diferentes a los míos. Personalmente respeto
dichas circunstancias. Lo que en la práctica común de la política no sucede ni sucederá jamás es
que cualquiera que sea el mandatario de turno, y aunque guarde estrecha relación de amor y
responsabilidad para con sus mandantes, no se especifica en ninguna parte de sus libretos que
TODOS Y CADA UNO DE SUS COLABORADORES actúen con igual transparencia.

El ejercicio del poder implica en esencia un efectivo escenario de control político-administrativo
dentro de un vasto universo humano e ideológico. Esto es, si es que ese ejercicio del poder
logramos mantenerlo fuera de toda influencia que lo contamine con la corrupción.

Mucho peor aun si alguien y por propia inspiración llegare a creerse intocable y se replete del
fuerte peso del “poder-poder”, o del “poder tras bastidores”. En este supuesto escenario, de que
sirve entonces la buena voluntad de un solo hombre por querer lograr lo mejor para su país..?.
Solo basta con repasar despacio la historia y saber leer entre líneas para darnos cuenta de que
aquel teorema totalitario, y a veces perverso sistema, no será entonces la solución a los problemas
de nadie.

¡NO! a sistemas de caducos gobiernos monárquicos, así como ¡NO! a sistemas como el caso de
Egipto que, pluralista o no, y aunque inicialmente nació de la aceptación popular mayoritaria, con
el paso del tiempo fue carcomiendo ferozmente los cimientos de la democracia.

Ojala que el pueblo Egipcio sepa reivindicar sus derechos y que la justicia no tiemble ante el
poder de unos cuantos, ni que tampoco a ningún magistrado de justicia le tiemblen las piernas el
momento del “vamos”, ni se le ocurra utilizar artimañas a fin de beneficiar a quien ha destrozado
una nación a través de aberrantes acciones delictivas que van desde el enriquecimiento ilícito
hasta el esquizofrénico abuso del poder. No se debe jugar con los sentimientos de un pueblo.

Además, desde temprana edad en la que me involucré en política sana y honesta, por
supuesto, no olvido jamás el grito desesperado de parte de quienes conforman aquel inmenso
conglomerado, cuya desesperada sed de justicia y equidad social, los ha hecho acreedores a ser
identificados a través de un hermoso y viejo pensamiento que dice:

¡LA VOZ DEL PUEBLO…….ES LA VOZ DE DIOS!

Raúl Ramírez Orellana

Autor: Raúl Ramírez Orellana

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1 Comentario

  1. Saludos. Realmente no se hasta cuando seguimos repitiendo cansinos estribillos y loas por y a favor de este mal hadado sistema de gobierno llamado por la mayoría, es decir, por la plebe, “democracia”.

    ¿Desde cuando es dañino o perjudicial para un Estado que un mandatario sea reelecto cuantas veces sea necesario?

    ¿Desde cuando es dañino perjudicial para una ciudad que un Alcalde o burgomaestre sea reelecto cuantas veces sea necesario?

    Con los criterios “democráticos” muy parecido a las huestes de seguidores de El Nazareno, hay que presentar una enérgica protesta por los 60 años de la Reina Isabel II; por la perennización de los Reyes de Holanda, Bélgica, Noruega, entre otros. ¿Será que en esos Estados viven gente “rebaño”, “corderos”, “sumisos”, “esclavos”; “ignorantes”, “obedientes”, “alzamanos” entre otros calificativos muy típicos de la idiosincrasia latinoamericana o democrática?
    Pinochet, obra del Plan Cóndor, cometió excesos, pero éstos sirvieron al progreso y prosperidad de la clase económica chilena, de la cual todos ahora admirados. Hubo costos, pero necesarios, y por ello mi reconocimiento.
    Sin embargo, todos aquellos que prosperaron económicamente gracias a Pinochet, en la actualidad se rasgan las vestiduras por los supuestos “excesos” cometidos.
    Se habla de justicia y equidad social; de la voz del pueblo, la voz de Dios; pan, techo y empleo; la fuerza de los pobres; ni un paso atrás; cambio, pueblo y democracia; justicia social con libertad; y ahora, mentes lúcidas, cuerpos ardientes, manos limpias, o, la revolución ciudadana; libertad, igualdad y fraternidad; trabajadores del mundo, uníos; entre tantas frases inconsistentes, utópicas, irrealizables, muy buenas como mensajes publicitarios pero que siempre llevan a lo mismo: poder, discriminación, abusos, excesos, argumentado derechos humanos, guerra santa, defensa de la democracia, y similares.
    ¿Ecuador? Toda la vida, la misma historia.

    Napoleón Sotomayor

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