Esta tierna criatura que nada ha dicho ni opina en razón de sus pocos meses de vida, ha sido el centro y origen de un extenso debate que finalmente tiene mucha trascendencia. Los activistas han sacado un enorme provecho de la no inscripción en el Registro Civil de esta ecuatoriana cuya madre, inglesa, la trajo al mundo y su pareja lesbiana quiso registrarse como padre, sin serlo.

Lo que empezó siendo una discusión jurídica en base de lo redactado en una Constitución tipo fanesca, terminó halando los pelos y dividiendo dos posturas radicales. No me enmarco dentro de ninguna de los dos extremos. Me parece bien que esta decisión del Registro Civil, negando la inscripción de una ecuatoriana por sus interpretaciones más administrativas que constitucionales, haya acentuado el debate. Creo que es un gran avance para quienes están sumergidos en esto de las “familias diversas”. Y ha sido tal el torbellino que desordenó las ideas de un sacerdote cuyos feligreses son una verdadera burbuja por aquello de mantener sus mentes abotonadas como las antiguas sotanas. Paulino se equivoca y escribe una carta atolondrada a la revista Vistazo. Yo como católico tuve vergüenza ajena, y no está por demás decir que escojo con cuidado los párrocos de mi preferencia.

He ido evolucionando por fuerza de los años y he visto mutar a personas e instituciones, y en cuanto a esta materia de equiparamiento de derechos entre homosexuales y heterosexuales, mucho agua ha corrido debajo del puente. En mi juventud me alejé de amigos por ser homosexuales para que no me contaminen socialmente, y de eso ahora me arrepiento.

Recién a partir del 2001, luego que el orgullo gay toma su fuerza, en los Países Bajos se legisla positivamente sobre matrimonios entre parejas del mismo sexo. Al final de la década la explosión legislativa ha cubierto buena parte del mundo occidental. El matrimonio homosexual, en materia de legislación, avanza irremediablemente, guste a quien le guste y disguste a quien disguste. Argentina es el primer pais latinoamericano que permite este tipo de matrimonio, y eso recién, desde el 2010. Y sobre la marcha se comienza a luchar por el tema de la adopción de hijos por parte de personas del mismo sexo.

Nuestros legisladores de la Asamblea no se atrevieron a ser muy frontales pero dejaron una puerta abierta que realmente no está tan diáfana ni clara. Posiblemente Rafael Correa no es partícipe de estas nuevas posturas pese a que ha sido educado en Bélgica, y no ha abierto la boca en sus cadenas sabatinas para orientar a sus fanáticos. Tiene razón, si las encuestas indicarían que este tema del matrimonio y adopciones homosexuales, debe tener un amplio rechazo. Asi como se preguntó en una Consulta Popular sobre toros y casinos bien pudo preguntarse sobre este tema que hace relación a la familia. En Ecuador estamos lejos todavía de legislar abiertamente al respecto, y solo existe el reconocimiento de las uniones de hecho para efectos de los derechos derivados. La legislación avanzará lentamente porque no tiene respaldo mayoritario. Mientras tanto los dos bandos están radicalizados y se insultan los unos con eso de los “curas” o “curuchupas”, y los otros con aquello de “anormales”. Nada que ver ni lo uno, ni lo otro. Es cuestión de la capacidad individual de seguir la evolución de los tiempos. Todavía hay señoras que lucen mantillas para entrar a la iglesia, y otras que lucen bellas faldas mas o menos cortas, o estrechos pantalones. Cuestión de cada uno.

Pero vamos en esa dirección a favor de la equiparación, contra viento y marea. Paulino no puede parar esta mutación de la familia con una carta, peor si esta es torpe y agresiva. Más bien alentó las energías de muchos activistas. Se trata en el fondo de la defensa de un minoría y ese es el argumento de última instancia.

¿Hay riesgos para el niño adoptado por parejas homosexuales?. No lo sabemos todavía. Por lo general los homosexuales suelen amar apasionadamente, y eso puede repercutir a favor o en contra de sus hijos adoptados. No creo que la heterosexualidad se aprende porque uno ve a sus padres durmiendo en una misma cama. Finalmente creo que la respuesta estará dada casuísticamente, así como los hijos de parejas convencionales tampoco tienen en muchos casos los beneficios que se predican. Las familias disfuncionales abundan y ya hay abundantes casos de nuevos modelos tal como es el caso de los hijos tuyos, míos y nuestros. La Iglesia deberá adecuarse a estas realidades predicando lo suyo pero sin sulfurarse. Las inmigraciones masivas, las poblaciones flotantes y el consumismo modificará, también las costumbres familiares y por tanto a la familia. Ya ni nos sentamos en la misma mesa para comer juntos ¿Qué podemos hacer? ¿Rezar para que esto no se produzca? ¿o ir abriendo nuestras mentes para aceptar tanto la tecnología que nos arrastra sin nosotros quererlo, o la transformación de una institución tan bella, como lo es la familia convencional, que tuve y tengo la suerte y bendición de tenerla.

Sin duda alguna SAYTA simboliza la llegada de una nueva generación de ecuatorianos y el rompimiento de muchos paradigmas. No sé si es una buena o mala noticia, pero esa es la noticia. ¡Que nadie se sulfure!