El reciente cambio ministerial, como los anteriores, lo comparo con el baile de la escoba. Empieza el juego y las gentes bailan, pasándose la escoba.

Al grito del mayordomo los borregos tiran la escoba y corren a sentarse en una de las sillas previamente alineadas y de las que se rebaja una en cada etapa, el que no halla silla se va del juego. Salvo que el emperadorcillo fabrica más y más sillas.

Para atender tanta demanda, de los del “partido” o para los que necesitan incluir se ha montado una costosa, burocrática, fábrica de escobas que en prebenda de su finalidad y en manos de quienes las ponen no barren.

Los resultados informativos dan un mensaje sencillo y directo: Es de tontos no aprovechar “barrer” la oportunidad de hacerse rico.

El espectáculo final es tragicómico con tantas personas barriendo sin saber hacerlo, el fracaso es total. A un poeta lo mandan a organizar la defensa de la patria, como “no barre” le cambian la silla y lo mandan al agro.

La preocupación general es que la crisis que se viene por el malgasto y la mala utilización de un ingreso extra, coyuntural, no productivo, dure.

Eso es importante porque mucha gente lo está pasando muy mal.

Estas prácticas irracionales se justifican habitualmente porque se producen en periodos de crecimiento irregular de determinados parámetros económicos.

No obstante, las ventajas del azar (precio del petróleo) siempre son temporales. Resulta que no está basado en un incremento productivo, sino especulativo.

Siempre tienen en común el haber recibido un importe que no estaba en función del valor o del rendimiento intrínseco del bien, sino que estaba determinado por el precio que alguien apuesta que tendrá en el futuro.

No se saldrá bien de la crisis si no se introduce racionalidad en el sistema, y un principio elemental es que basarse en un precio especulativo es un riesgo para quien lo hace y asegurar una crisis al sistema.

Se debería seguir el ejemplo de las mujeres amas de casa que anhelan tener siempre limpio y ordenado su hogar. Hogar que simboliza su patria, su tierra, su bandera. Pero hay algunos y algunas que no tienen patria, ni tierra, ni bandera; tienen solo intereses.

Por eso esa basura se oculta bajo la alfombra del mercadeo y el ataque a símbolos de la libertad para que ninguna escoba los barra.

A veces estudiantes, obreros y empleados tratan de limpiar allí donde hay podredumbre, hasta que volquetas de mentirosa basura es esparcida por un ventilador hasta aplastar su voz o disuadirla.

La alternativa: Formar contundentes movimientos que sacan presidentes para poner sus propios a escobillar. Es que la “escoba” reditúa ventajas económicas muy importantes.

El ama de casa cuida su escaso presupuesto con proverbial sabiduría, sin haber pasado por Chicago o Lovaina, sólo por la universidad del sentido común prioriza sus gastos. Sabe que primero está la salud, la alimentación, la educación y no hace concesiones con esto. Primero sus hijos.

Los borregos de la Asamblea balan al son que les dice su dueño sobre reactivación productiva, educación y salud, pero el resultado es un desastre.

Hay muchos a los que provoca caerle a escobazos por corruptos y mentirosos, por demagogos, por cínicos. Están escondidos, pero sus hechos y su lengua los denuncia al no trabajar a favor de la gente y de su derecho más básico: Tener trabajo.

Dicen que escoba nueva barre bien, ojalá pongan buenas que levanten el polvo que muestran los reclamos del pueblo.