Me resisto a ver una foto donde policías resguardan una universidad ecuatoriana, legalmente constituida acorde a circunstancias que ahora quieren corregirse. Detrás de esos hombres armados, mientras la delincuencia campea, como telón de fondo luce uno de esos vistosos letreros a lo SRI escrito en letras rojas sobre fondo blanco que dice SUSPENDIDA por falta de calidad académica Firma la CEAACES. Asumo que es parte de la nueva campaña electoral del gobierno que se titula “Excelencia Académica”, que ya entró en la jerga sabatina y pronto la escucharemos en las publicidades radiales.

Veamos el esquema legal y burocrático ya trazado. Un poderoso organismo conformado por la nobleza intelectual del siglo 21 tiene la absoluta capacidad legal de juzgar la “calidad académica” ajena. Mucha arrogancia debe sentir aquel que detenta la capacidad de manejar el destinos de asustados alumnos de la vida, en estos tiempos en los que una computadora corrige la ortografía, suma, multiplica y da acceso a toda la información existente en todas las universidades del mundo entero y traducido a cualquier idioma instantáneamente. En fin. Para mí, antiguo de criterio, la educación hay que impartirla sobre la base del esfuerzo, sin policía ni nada. Causa – consecuencia, es la norma didáctica suprema. Estudia, toca guitarra o patea la pelota. El papel del estado es abrir oportunidades, infraestructura y maestros, pero lo que se ha diseñado son controles. No queremos Ph.D administrando nuestras vidas, ni manejando taxis, sino taxistas que cumplan con las reglas de tránsito, y burócratas que tengan nociones claras sobre lo que es el “servicio” público sin arrogarse el papel de dioses.

La seguridad, la educación y la salud es la base sustancial de las tareas que el estado debe asumir. Nadie lo duda ni lo discute. Pero hay varias maneras de hacerlo y ahí está la discrepancia. Lo mejor que ha hecho Rafael Correa es librar a la educación de las garras de la UNE que era la careta de un partido político de extrema izquierda estática y sin amplitud de pensamiento como para acomodarse a las innovaciones académicas que nos traen el mudar acelerado de sociedades integradas.

La ley Orgánica de Educación Superior de octubre del 2010, ha dado paso a una reinauguración del sistema educativo. Prácticamente el Ministerio de Educación ha quedado relegado. Todo queda en manos de una entidad autónoma jurídica, administrativa académica y económicamente. Ese es el Consejo de Educación Superior CES. Pero por ahí se crea además el CEAACES o Concejo de Evaluación Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de Educación Superior, que es la que fabricó aquel letrero tan grande para cerrar policialmente una Universidad que mal o bien funcionaba durante los cinco años ya de duración de este gobierno. Le bastaba crear conciencia a sus alumnos que tienen otras opciones y abrirlas en vez de cerrarlas. Pero todo esto no es aún suficiente para aquellos Ph.D. por lo que crean el SNNA Sistema Nacional de Nivelación y Admisión, cuya misión es “Diseñar, implementar y administrar un Sistema de Nivelación y Admisión a las instituciones de educación superior públicas del Ecuador, que garantice la pertinencia de la oferta académica y la existencia de un sistema equitativo, transparente para todos los estudiantes aspirantes, basado en la aplicación de pruebas estandarizadas debidamente validadas.”. ¡Vaya que en redacción si somos realmente buenos aunque creo que el problema educacional del Tercer Mundo está en la falencias de las ciencias exactas y no en la creación de frases tan largas, difusas y complejas.

Es sí como llegamos a este penoso asunto de la asignación de carreras. Ya no es un simple examen de ingreso que suena a mala palabra. Es algo muy superior y mucho mas divino. Pobres estudiantes sujetos a un destino trazado por funcionarios élite que deberían de trasmitir como mensaje educativo es que el fruto viene del esfuerzo, así como estos Ph.D, han logrado su poder y su gloria, aunque por la naturaleza humana pueden convertirse en Hd.P una vez que se sientan como divina pomada envueltos en su suástica. Tú eres retardado, tú tienes dislexia y así desde una estación central parten los trenes de estudiantes a sus guetos.

Todo esto no ha sido todavía suficiente para estos zares, y es así que el 17 de noviembre de 2010, en Quito, se firmó el Memorándum de Entendimiento entre Yachay y la Autoridad Pública de la Zona Económica Especial de Incheon (IFEZA), para la asesoría técnica en la ubicación y construcción de Ciudad del Conocimiento, que será la capital de la burocracia ecuatoriana, con territorio propio y trazada con los más altos estándares, muy lejanos por cierto a los de Babahoyo o Calacalí, por citar a dos pueblos marginados del conocimiento para siempre. René Ramírez, el gran gurú de todo este diseño, será posiblemente el Rafael Correa de ese pequeño reino que se inaugurará en un rincón de Imbabura, porque nos advirtió, con anticipación por cierto , que este paraíso no puede estar en sitios cálidos porque los chips y equipos electrónico son muy susceptibles a la humedad ecuatorial costeña. Este proyecto que ya tiene maquetas muy bonitas es fruto de una alianza público-privada, con Corea, (no Correa) donde por cierto el clima es más parecido al de las zonas ecuatoriales, que a la tranquilidad tipo suiza que adorna a la provincia más bonita del Ecuador, como lo es Imbabura. Se trata de un mega proyecto burocrático.

Y siempre hay un pasito más por dar. Ahora el Ministerio de Educación que lucha por lo suyo, anuncia con bombos y platillos que se intervendrá en la evaluación de todos y cada unos de los estudiantes, sean de entidades educativas fiscales o privadas, uno a uno. ¿Y luego qué? ahora me pregunto. ¿Iremos con policías a clausurar la inteligencia, circunstancia y la vocación de cada uno? Lo único cierto y seguro es que nuestra burocracia revolucionaria se ha sofisticado y ha llegado a niveles de excelencia. ¡Hasta ahí lo fácil! Lo difícil será financiar a esta nueva clase social que ha aparecido de la noche a la mañana y que antes, eso sí, no tenían empleo.