La rendición de cuentas es una actividad por medio de la cual quienes ejercen responsabilidades en la administración del Estado, ya sean civiles o militares, deben hacer conocer a sus mandantes de lo que han hecho durante su administración, esta actividad debe ser clara, concisa y sobre todo veraz. En días anteriores, los ministros responsables del Sistema de Seguridad Pública y del Estado (Seguridad, Defensa, Relaciones Exteriores y Justicia), al sur de Quito, teniendo como escenario el centro de eventos Quitumbe, en un ambiente festivo, con barra propia -encargadas de vitorear a los ministros- y como en los programas sabatinos, con entrega de refrigerio a los asistentes, los citados ministros nos hicieron conocer los “logros” en cada una de sus carteras.

De los ministros rendidores de cuentas, el de Seguridad habló de todo, según la prensa, desde “la rehabilitación de los presos hasta del envío de la Carta Náutica a la ONU”, volvió a pedir “la patriótica intervención de las Fuerzas Armadas en el control del narcotráfico”. En la intervención del ministro de Defensa, restó importancia al informe del Ejército, en que alertaba sobre el desbordamiento del narcotráfico y del crimen organizado; con sorna, señaló que hay que combatir esos delitos pero que “no estaban por desbordarse”.

El de Relaciones Exteriores, estuvo representado por el inefable Kintto Lucas; igual que el resto de rendidores de cuentas, minimizó la declaración del director de la DEA para la región Andina, el mismo que señaló que el “Ecuador estaría a punto de convertirse en la ONU del crimen organizado”, Lucas se refirió al director de la DEA, diciendo que “es un personaje que no tiene ninguna credibilidad”.

El del Interior, nos habló de la instalación del ECU911, de la captura de 66 de “los más buscados”, del control de armas, etc.

Me permito recordar que la Ley de Seguridad Pública y del Estado establece la obligación de estos ministros de rendir cuentas a la Asamblea Nacional cada tres meses; eso sí, sin estridencias, sin fanfarria y peor con barra asalariada.

La lucha en contra del narcotráfico y del crimen organizado, no es asunto de patriotismo sino de hacer cumplir las misiones que les corresponde a las Fuerzas Armadas de acuerdo a la Constitución vigente.

Lo que no informó el ministro de Defensa, es lo que los ciudadanos queremos saber, por ejemplo: qué hay sobre los radares chinos, si están o no funcionando; sobre los helicópteros Dhruv, si les cambiaron o no los motores algunos llegaron con motores de otros años distintos al contratado, sobre el asesinato del Gral. Jorge Gabela fue quien se opuso a la compra de los helicópteros Dhruv, sobre el funcionamiento de los aviones no tripulados; quisiéramos saber si están volando los aviones Mirage que generosamente nos regaló Chávez; si se ha seguido alguna acción legal en contra los militares que se tomaron la base aérea el 30-S. Igual, el del Interior no dijo nada sobre la baja injusta del Coronel César Carrión, sobre los carteles del narcotráfico, del aumento de denuncias de robos, de asesinatos por medio de sicariato, del lavado de activos; tampoco nos informó si entre los más buscados está un profesor de apellido Glas Viejó que está acusado de violar a una menor de 13 años y que la dejó embarazada. Tampoco ha dicho nada sobre la declaración que hizo ese día en la rendición de cuentas el Alcalde de Sucumbíos, el alcalde señaló “que en al menos en tres parroquias de su jurisdicción los policías no tienen patrulleros para operar” en la capital circulan cientos de vehículos con los burócratas del Estado, además añadió que los policías “duermen en celdas”, dónde quedan los derechos humanos de los policías. Mientras tanto el Vice-ministro de RR.EE. nada dijo sobre la narcovalija.

Tengo la “percepción” que “La audiencia pública de rendición de cuentas”, ha pasado a ser simplemente una exposición mediática más.