Asumiendo una hipotética noción, aceptando que vivimos en un mundo paralelo he tomado la decisión de enviar mensajes a mis iguales atrás del espejo. La única forma de comunicarnos entre estos dos mundos, que incluyen la conciencia de la no-conciencia, es con signos y señas dejadas a través de los espejos, te dejo el mensaje sujeto a interpretación en la que los positivos son negativos y los encuentros son desencuentros, dejar un informe de conciencia es un desinforme de inconsciencia.

La paridad de la disparidad y la desaparición del mundo real en el inverso, nos involucra en la esperanza de que la desesperanza sea la positiva afirmación de una negación afirmante de la realidad despejada desde una realidad de no conciencia. Esa igualdad desigual, es la que determinara a futuro el nexo sin mensaje del encuentro casual premeditado, buscado desde la arista del no querer.

Los caminos de adivinanza llevan a la certeza del saber que la realidad es una imagen en un espejo que nos da una izquierda que es reflejo de la derecha y viceversa, es así que, leer con el espejo la arabesca plasmada de derecha a izquierda, a ser leída de izquierda a derecha, vas creando un mundo de conciencia en medio del mensaje ininteligible con objeto real y sin verdad aparente.

El recuento, entendiendo la palabra en su estructura fonética no gramatical, nos da dos veces el cuento, eso es dos veces una mentira contada y que cuando se cante la tercera, será como el mensaje bíblico y la verdad engendrada de la mentira. Así como el arcángel en su negación se trasunta en demonio. Esa es la negación del fondo del espejo.

Quiero saber ¿cuál es el compas del no saber? para adelantar mediante el retraso con dialéctica contradicción, el desconocimiento. Desarraigándolo del mismo saber. El bailoteo del péndulo, llevándome de un punto a otro, me permite dilucidar con conciencia aquello obtenido en la inconsciencia del no-saber que se convirtió en inferencia dialéctica de la negación. Ese es el contexto de caminos diseñados en el otro lado del espejo. Ese es el mundo que aceptamos que existe en la dimensión paralela, pero en la línea superior o inferior, dependiendo si la ves de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba.

Es un absurdo que el trabalenguas lleve a la pronunciación correcta, así como que de la mentira o de la realidad barruntada de conveniente presentación aparezca una verdad que lleva a designar con el poder de la mayoría-minoría a quien sustentado en minorías-mayorías, maneja un poder total a favor de historias sacadas del espejo. El concepto trastocado de la democracia, que es lo contrario, representa el perfecto dominio de la imperfecta mayoría presentada como panacea en la cicuta de la dictadura de una minoría proyectada como mayoría. Esa imperfección genera una perfecta armonía de contradicción.

No queriendo entrar a verificar otros mensajes en el espejo quiero dejar un último borrón en él, cual si fuera un rayón en la espalda que deja ver el maquillaje del Hulk que llevamos dentro, sin más mensaje que la verde envidia de querer ser, no poniendo el deber ser, sino únicamente el querer ser. No me raye, solamente quise entrar en el juego del mensaje falso dejado a través de la imagen del querer conseguir sin tener el derecho de hacer. De una u otra manera, la bizarra expresión tiene que llegar a crear el horror en el máximo concepto del rechazo reprimido en el miedo, antípoda del hacer.

Soy como quiera, una imagen en el espejo, reflejada en nitrato de plata, artilugios buscados para encontrar las dimensiones del espanto. Traigo los miedos a cuestas, sin saber el destino en el que la única verdad es la sin razón de la muerte, epilogo cierto, única compañera real de la vida. Es en este camino en el que peleando con esa realidad, sabiendo que terminamos sin una definición de un mas allá cierto, con la conciencia de Dios, pero sin la certeza de él. Es por eso que mirándonos en el espejo queremos saber y encontrar, corriendo el riesgo de no saber y no encontrar. Entonces solo dime ¿para qué quieres saber lo que hay atrás del espejo? Por el capricho de convencerte que el camino es la negación, o la certeza es la incertidumbre. Dentro de estas ¿donde situamos el horror del dominio que no domina sino que aterra?, ¿el terror que no crea el miedo sino que domina?. Simplemente no sabemos y el único camino es mirarnos en el espejo y preguntar dónde está el fondo de la imagen y cuál es, si la de allá o la de acá.