Una excelente noticia porque la verdad es que la manera en que los habitantes del Ecuador y del mundo estábamos produciendo el queso era extralimitada, por decir lo menos.

Estábamos acostumbrados a producir el queso para alimentar a unos pocos, pero explotando y utilizando el talento y la mano de obra de muchos. Llegábamos a acuerdos a puerta cerrada sobre los procedimientos a seguir y sobre las ganancias que recibiríamos. Nos funcionó por mucho tiempo pensar que la ley del más fuerte y el más talentoso nos había otorgado esos privilegios y con ese consuelo relegábamos a muchos de usar también sus talentos, prepararse y tener la oportunidad de soñar.

Hace poco un amigo me decía que un político muy fuerte y conocido de la vieja guardia debe liderar nuestro país y yo le respondí que esa manera de hacer las cosas ya quedó atrás. Los ciudadanos de hoy (en Ecuador y el mundo) ya saben que pueden opinar y que su opinión sí importa. Saben que pueden exigir transparencia y que los acuerdos a puerta cerrada son “inmorales”. Ya se han dado cuenta que una rosca de amigos se encarga de los contratos en el gobierno de las ciudades, de las provincias, del país y del mundo y que eso tiene que acabar.

Sabemos ahora que todos tenemos derecho a una buena educación (más de 25 colegios públicos ecuatorianos tienen Bachillerato Internacional) y que en el rincón más distante de la patria nace un niño talentoso y debe tener derecho a recibir educación de calidad. Que en ese mismo pueblo aislado las mamás deben recibir atención de salud de calidad que le garantice las mejores condiciones para ellas y sus hijos. Ya no son tiempos de gobernantes que se pasan tomándose fotos e inaugurando “parches” sino tomando decisiones que respondan a las necesidades de la mayoría y al desarrollo del país.

Ya sabemos que el empresario no debe recibir mercadería a consignación con largos plazos para pagar y rebajas de intereses, y sin embargo pagar a sus proveedores tarde, mal y nunca , siendo justamente este proveedor un pequeño emprendedor que necesita recibir sus pagos a tiempo para cubrir créditos. Son tiempos de empresarios inteligentes que construyen empresas productivas y eficientes, responsables con su gente y con sus entornos, comprometidos con la comunidad. Puede ser que ganen un poquito menos pero todos ganaremos más. Y no se trata de regalar dinero, se trata de construir prosperidad.

Sabemos que se acabaron los tiempos en que los grandes banqueros quebraban sus bancos y se quedaban millonarios sin que su fortuna personal sufriera en lo más mínimo mientras que cuando un pequeño emprendedor quiebra, pierde sus bienes personales y sufre toda su familia.

Esos tiempos han cambiado, la población del mundo y del Ecuador exige reglas más justas, para que todos tengan oportunidades. La población del Ecuador y del mundo ya no cree cuentos. Y esto se debe en gran parte a que ya no se informa por los medios “establecidos”, los convencionales “ mass media” pues la tecnología ha democratizado el uso de la información. Y aunque esto último también tiene desventajas son mayores los avances.

Se nos acabó el queso y solo sobreviviremos los que sepamos adaptarnos y evolucionar, los que reconozcamos en el “otro” a un igual y estemos dispuestos a compartir conocimientos y recursos. Se acabaron los tiempos de izquierda y derecha, de ideologías que justifican al uno y al otro; han llegado los tiempos de las personas, de las familias, de la confianza.

Recibo con los brazos abiertos al futuro que como bien dice mi papi siempre vienen tiempos mejores, y él lo sabe porque tiene noventa años.