Muchos jóvenes de hoy día tienen este nombre girando en su cabeza apartados de los hechos que sus mayores vivimos como adultos. Intento pasear un poco en mi memoria para yo mismo ponerme en perspectiva respecto a los actuales acontecimientos. Digamos que, así de pronto, el movimiento AVC se ha reivindicado, ha almorzado en Carondelet y tiene su ministra. Lastimosamente no se puede resucitar a los tantos muertos que significó aquella insurgencia armada que incursionó en el país desde 1983 hasta 1986.

Yo respeto y admiro a toda persona dispuesta a dar su vida a causa de sus ideales. Sin duda aquellos jóvenes graduados a mediados de los años setenta, tomaron una decisión con altos riesgos pues se trataba de matar o ser muertos pues optaron por el camino de las armas. Si triunfaban serían héroes, si no villanos tal como sucede con las revoluciones.

Su primera Asamblea fundacional se dio en Esmeraldas con la asistencia de unos 60 guerrilleros como a sí mismo se llamaron. El 11 de agosto de 1.983 robaron las espadas de Eloy Alfaro y Pedro Montero del Museo Municipal de Guayaquil. Nunca la devolvieron. La flamante ministra Mireya Cárdenas, junto a Arturo Jarrín y a Edgar Frías, desde la clandestinidad, ofrecieron una rueda de prensa en la que anunciaron la existencia de la organización. Inmediatamente se iniciaron los asaltos bancarios para alcanzar las “recuperaciones económicas” y financiar su lucha armada. Una docena de bancos fueron asaltados a plena luz del día en el lapso de dos años. Los grafitos abundaban. Para inicios de 1984 unos 20 guerrilleros viajaron a Libia a recibir entrenamiento financiados por Al Gaddafi. Jarrín llega a ser el líder real del movimiento. Para el 4 de mayo de 1984 asaltan la Agencia de Noticias del Ecuador, diario HOY, y lanzan su proclama de lucha contra León Febres Cordero, aun candidato a las elecciones presidenciales. En ese mes de diciembre roban juguetes de una fábrica de Quito para repartirlos entre la barriada. Para el 12 de marzo de 1985 roban 600 revólveres de la bodega de la misma Policía Nacional. Parte de esas armas se recuperan accidentalmente. El 28 de abril, mediante una audaz laboriosa excavación de un túnel logran rescatar del Penal García Moreno a dos de sus líderes, Jarrín y Vásconez, que habían sido capturados. El 7 agosto de 1985 se produjo el secuestro de Nahím Isaías quien muere el 2 septiembre junto a sus secuestradores. Se intentaba un cuantioso rescate para montar la guerrilla rural en asocio con el M-19. El 19 de diciembre intentaron secuestrar al empresario Eduardo Granda quien sale herido. El 19 de agosto de 1986 entraron al hospital Eugenio Espejo de Quito seis guerrilleros disfrazados de médicos matan a sangre fría y por sorpresa a tres policías para liberar a un compañero herido. En el mes de septiembre durante el desarrollo de un asalto bancario muere con un tiro en la espalda el policía Galo Miño, personaje muy querido entre sus compañeros y por el público por ser campeón panamericano de tiro. El 24 de octubre muere Arturo Jarrín en una situación muy dudosa y aparentemente ajusticiado después de su captura. Con la desaparición de Jarrín y de diez guerrilleros en distintas circunstancias y momentos, el movimiento AVC prácticamente desaparece. Unos 20 guerrilleros y un número similar de policías, más tres civiles murieron en situaciones directamente derivadas de estas acciones violentas.

En enero de1988 los hermanos Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendy de diecisiete y catorce años, son desaparecidos por policías en un absurdo e innecesario acto de torpeza y crueldad sin sentido. Su familia deriva la culpa al régimen de L.F.C por el aparato represor implementado durante su lucha contra AVC. Los hechos no estaban conectados directamente. En enero de 1989 AVC llegó a un acuerdo de paz con el Gobierno socialdemócrata del presidente Rodrigo Borja. El 14 de mayo de 1.998 durante la presidencia de Fabián Alarcón el Estado ecuatoriano reconoce su responsabilidad del caso de los hermanos Restrepo y se compromete a pagar una indemnización de $2’000.000 y proseguir en la búsqueda de los cadáveres. La cifra se paga. La búsqueda sigue.

El 4 de mayo del 2007 mediante Decreto ejecutivo Rafael Correa creó la Comisión de la Verdad para investigar estos hechos, y su flamante ministra Mireya Cárdenas, fue parte de esa Comisión que prácticamente queda disuelta luego de 4 años de viáticos y análisis sobre violaciones de derechos humanos, sin que nada importante se haya derivado. El 15 de diciembre del 2008 había muerto León Febres Cordero contra quien se apuntaba, lo cual explica quizás la razón de que aquella Comisión no haya cobrado relevancia.

El 11 de noviembre del 2011 tres miembros de AVC, Clara Merino, Rommel Jumbo y Natalia Sierra, afirman que la actual ministra exguerrillera había ya tenido acercamientos con el gobierno de Correa para ocupar cargos políticos. Almuerzan en Carondelet una veintena de exguerrilleros y allí se habría pedido que se instruya a Fernando Alvarado para que realice una película sobre Alfaro Vive Carajo. Posiblemente una inspiración subsecuente a lo que ha sucedido con la película “Mi corazón en Yambo” que ha utilizado este gobierno, para, reabrir una causa ya cerrada, resarcida y sentenciada.

La arenga de la nueva ministra Mireya Cárdenas para, en su acto de posesión en Carondelet, saludar triunfante a sus antiguos compañeros de armas, me deja un sabor desabrido. Si algo estaba haciendo bien este gobierno era eso de lograr una revolución incruenta. Violencia sí, pero de palabra. Prepotencia con cárcel, insultos, juicios y demandas. El 30 de septiembre ya pisa la raya cuando pierde el control de sus acciones. Muertos ya manchan la hoja de vida de esta revolución ciudadana. Ahora se da este acercamiento con los Viva Alfaros cuando se hace entrever que se van a radicalizar las acciones de gobierno. ¿Será una manera de decirnos hasta donde está dispuesto a llegar en caso las resistencias a los cambios le frenen la vertiginosa carrera de Rafael Correa? Prefiero pensar que tan solo se está buscando restar potencia electoral y audiencia a sus excompañeros reunidos alrededor de la candidatura de su excolaborador y exministro Gustavo Larrea, con mejor llegada en los jóvenes más radicales que han hecho de AVC una suerte de ideario.

Hay otra posibilidad, y esa es la que me preocupa, si acaso la incorporación simbólica del movimiento Viva Alfaro al Gabinete es otro matiz publicitario para infundir temor y seguir aceitando la maquinaria del poder absoluto.