A la Prensa de hoy y su brazo ejecutor que es el Periodismo los tratan de presentar como actores políticos de oposición, vaya torpeza en dicha visión, no se dan cuenta o ignoran que las Noticias, la Información y la Opinión que surge de los Medios de Comunicación Social constituyen un fortalecido rompeolas donde se estrella este Proceso Político y que constituye un bastión al sometimiento de un Pensamiento y de acciones que se engendran en un Proyecto y Programa Político que está en marcha.

Entonces podemos entender porque resulta lógico que se empleen calificativos, es racional que se confronte, es arte y ciencia política que se los combata como referentes del mal, es natural que se confeccionen leyes para regularlos, controlarlos y que rindan cuentas, es sencillo, en la dosis está el veneno, de que tipo no lo conozco pero no quisiera que sea como el DDT que aterrizando sus siglas podría sonar a Dictadura Democrática Totalitaria, es posible que esté errado en mi apreciación y que nunca ocurra de esta forma, pero en todo caso si todavía puedo hacer uso de mi Libertad de Pensamiento y de Expresión para plantear esta hipótesis en buena hora lo hago para trasmitir la óptica del buen uso y práctica de lo emocional con lo racional que toma sentido con un arma mortal que es el Marketing de Ideas cuyas formas de aplicación son las cuñas, spots, avisos, vallas, enlaces, medios de comunicación, etc, tienen un solo propósito presentar en la arena del circo romano a la prensa y al periodismo cual gladiadores de la credibilidad de la sociedad para despojarlos por bestias salvajes de aquella confianza ganada por la firmeza de sus convicciones y por su espíritu investigativo y de suspicacia que ha permitido denunciar los actos de corrupción, por supuesto si examinamos con cuidado todo lo analizado podríamos coincidir con la célebre frase de Luis A. de Bonald “Un Estado puede ser agitado y conmovido por lo que la Prensa diga, pero ese mismo Estado puede morir por lo que la Prensa calle. Para el primer mal hay un remedio en las Leyes, para el segundo ninguno. Escoged, pues, entre la Libertad y la Muerte”.

Es menester indicar que entre los actores actuales se produce un efecto espejo, el mandatario ve el reflejo del poder legitimado en las urnas y la prensa siente la cultura del poder legitimado en su vigencia a través del tiempo y en el trato con los gobiernos de turno, ambos viéndose frente a frente se dirían, cuando te ven a ti ven lo que quieren ser pero cuando me ven a mí ven lo que son, con claridad, es la lucha del Estado de Derecho vs el Estado de Opinión Pública

Esto, también nos invita a reflexionar sobre su actividad que no se debería confundirse con el juego del presentador de noticias, con el periodista profesional, con el que es perseguido y con el que termina en político por default, toda la justificación de su accionar es de una obra de teatro saliendo en escena disfrazado de víctima y de villano para terminar en héroe como defensor de causas de los que no tienen voz, eso es confundir el papel del político y de la prensa que le abrió sus puertas para cobijarlo y proyectarlo con aire de credibilidad y que jamás le otorgo el titulo para convertirse en semi dios o peor dioses dueños de la verdad, tampoco se dejen engañar, el puño y letra es una cosa, la facilidad de palabra es otro tema, el hacer creíble los hechos e interpretarlo es una vocación, el desnudar la verdad es un don y virtud, todo se basa en un principio básico cuyos valores principales son el coraje, la honestidad y la franqueza.

Concluyendo con este ensayo que muestra las razones y las verdades de estos escenarios me bastaría nutrirme y nutrir tanto a la prensa como a la política de una frase que pueda en el futuro reflejar la realidad de su coexistencia: “Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras, cuida tus palabras porque se volverán actos, cuida tus actos porque se volverán costumbre, cuida tus costumbres porque forjarán tú carácter, cuida tu carácter porque formará tu destino y tu destino será tu vida”, lo predico en su momento un gran hombre muy sabio y justo Mahatnma Gandhi y lo practicó un líder Nelson Mandela.