Compatriotas, se dice mucho que la apatía es esclavitud. Y escribo esto para demostrarles que es verdad. En Venezuela recientemente murió un hombre, Franklin Brito falleció en el hospital militar.
El Sr. Brito no era cualquier paciente, el se encontraba en una huelga de hambre porque el estado le había quitado sus tierras, y el juró no descansar hasta recuperar lo que el con tanto trabajo había hecho prosperar. Lo que muchas veces no escuchamos cuando el Presidente Chávez dice: “¡Exprópiese!”, es el grito de la persona atrás de la pantalla, o al lado de la radio diciendo: “¿Por qué yo?.
Por otro lado, aquí en Ecuador, el Presidente Correa se ha metido con casi todos. Comenzó con el Ing. Febres-Cordero, después apuntó a el Ab. Jaime Nebot, no habiéndole bastado, se metió con la arquidiócesis de Guayaquil por defender los valores católicos. Y ahora, para cerrar con broche de oro; la Junta de BENEFICENCIA de guayaquil. ¿Cómo pueden reclamarle a una entidad que año por año le devuelve la sonrisa a cientos de personas?. ¿Porqué no se preocupa mejor, porque por ejemplo ahora todos sus asambleistas anden comprando propiedades y tienen acceso a lujos que antes no veían ni de lejos? ¿Hasta cuando el cinismo?.
Reclámele al ex ministro de deportes que ahora esta libre por los millones que desaparecieron en su gestión. Asegúrese de que paguen los ladrones, los violadores, los asesinos, algunos libres en las calles gracias a que en un año no le impusieron sentencia. Y muchos lamentablemente, en vez de levantarnos en son de protesta, estamos “contando ovejas”.
¿Quién va a hablar por Franklin Brito, hombre que murió luchando por lo que le pertenecía? Nosotros, pero no nos quedemos cruzados de brazos. Adelante, en nuestras manos está el futuro. Hablemos por los que no tienen voz, protestemos por los que no pueden, seamos valientes por los que no se atreven!

Lo que sucede en Venezuela es más que preocupante, es una verdadera desgracia. Mis amigos y relaciones que aun viven en ese desdichado país; están desesperados frente a tanto desorden, delincuencia, inseguridad, y crímenes que suceden a cada instante.
Los que han podido vender sus pocas pertenencias, ya se fueron. Quedan en ese país millones de miserables, y una horda de nuevos ricos y de abusivos funcionarios de ese mal gobierno.
Venezuela se ha transformado en un infierno para las personas honestas. Allá es mejor ser ratero, o amigo de algún gamonal instalado en el gobierno corrupto de Chávez, que trabajar decentemente para poseer lo básico, y ni se diga un lote de tierra.
Nota:
Señor Carranza: Para tener algo hay que trabajar para obtenerlo. No hay que esperar que llegue un desgobierno de rateros para que le roben a pistolazos a aquellos que se llenaron las manos de callos, para hacer producir sus tierras. Eso se llama robo. No se siente a esperar que le entreguen cosas ajenas en bandeja. Póngase a trabajar, y deje de pensar en lo que no es suyo.