La academia ecuatoriana ha vivido un año bastante intenso en lo referente a la Teoría del Derecho en general, y al Derecho Constitucional en particular. Las materias como Teoría Constitucional y Procesal Constitucional, han sido las de mayor desarrollo a partir, quizás, de la paradigmática Resolución para la Transición de octubre 21 de 2008: ¿cuándo en nuestra historia republicana, nueve magistrados pertenecientes a un determinado organismo del Estado, decidieron asumir nuevos roles propios de una institución diferente, con el agregado de que dicho organismo no puede, si quiera, considerarse una sexta Función del Estado, sino, más bien, de un “extra poder”?
Profesores filósofos de varias tendencias han visitado nuestro país, y, por fortuna, nuestra ciudad también. Ejecutando brillantes disertaciones en nuestros auditorios. Manuel Atienza, uno de los juristas teóricos más destacados de España, dada la magnitud de su obra innovadora, y de su férreo compromiso en las reformas institucionales de su nación. Alí Lozada, quien para los románticos nacionalistas, debería constituir un orgullo que un oriundo del Napo domiciliado en Quito, y cuya estadía en la Universidad de Alicante excede ya los cinco años, se ha logrado constituir en uno de los colaboradores principales del profesor Atienza (en las últimas obras de éste, Alí recibe reconocimientos especiales).
Nuestro compatriota, que apenas excede los treinta años, no sólo vino aquella vez, en septiembre de 2009, junto con Atienza, invitado por el Contencioso Electoral, y por el sistema de educación continuada de la UEES, así como por la Facultad de Jurisprudencia de la UCSG. También nos acaba de visitar hace algunas semanas atrás, por iniciativa del Departamento de Postgrado de la UCSG, para enseñar a los profesores, demasiado jóvenes como uno, pero también a los consagrados y notables juristas del medio local, el tema del Derecho como una práctica de Argumentación, esto es, y para ser exactos, Argumentación Jurídica, que presupone una concepción postpositivista del derecho.
¿Y cómo olvidar al polémico y controvertido, provocador por convicción, genial expositor, Juan Antonio García Amado, positivista jurídico de los duros, que excluye, para la descripción del ordenamiento jurídico, todo tipo de consideraciones morales como parte integrante de la regla secundaria de reconocimiento del ordenamiento jurídico? No por una cuestión de método, sino por su férreo escepticismo a nivel metaético; siendo que, en sus palabras, dicha postura metateórica proporciona la justificación más plausible y razonada de una postura liberal, tolerante, democrática y, por ello, crítica: “Este que les escribe y al que amablemente soportan se proclama liberal en lo político-filosófico y socialdemócrata en lo político-económico”, sostuvo en una de sus entradas de su blog jurídico DURA LEX, catalogado como el mejor en su género en el año 2009.
Néstor Pedro Sagues, traído por la UCSG, para impartir en conferencias abiertas y de postgrado. Constitucionalista argentino, éste sí de los conocidos en el medio local por su formalismo propio de la tradición civilista.
Finalmente, la semana pasada tuvimos (la comunidad docente de la UCSG), a Miguel Carbonell. Iusfilósofo mexicano que no llega siquiera a los 40 años, pero que lleva en su haber una producción jurídica asombrosa. Él un tanto menos crítico que los anteriores (parecido en su dogmatismo al profesor Néstor), pues se anima a catalogar “arbitrariamente” de neoconstitucionalistas a cuanto autor él considere, y, en sus palabras, bajo el argumento: porque YO lo digo.
En conclusión, pareciera que el escenario de la academia no es tan trágico como manifesté en entradas anteriores. Quisiera convencerme de ello, realmente. No obstante, quienes acuden a esas charlas y conferencias participan, raramente, con preguntas de exiguo o superfluo contenido que no aportan al desarrollo iusteórico local. Una pregunta que siempre queda latente, a mi modo de ver, es por qué una constitución como la del 98, semejante a la colombiana del 91, fracasó, siendo que reunía todos los requisitos o cumplía con todas las condiciones para ser considera neoconstitucionalista. Las razones por las cuales esta norma constitucional no logró consolidarse serán, y son, las mismas por las cuales, la actual está ya, apenas inaugurada, cediendo terreno a la política cotidiana que es precisamente el principal objetivo de toda constitución medianamente liberal.
Soluciones: el azar me ha proporcionado un número importante de mentes jóvenes, abiertas, curiosas, características que son precondiciones para la crítica; aun cuando cuesta, lo reconozco, vencer la narrativa judeocristiana: dogmática, acrítica, prejuiciosa. Pero para ello, vienen en mi auxilio ideas de pensadores eruditos constantes en la bibliografía de los filósofos del derecho reconocidos a nivel mundial como los más destacados, y que, obviamente, se leen en las mejores universidades del mundo.
Era de esperar que las afiladas láminas de la crítica recibida por mi falta de objetividad (inaudito, estas columnas de opinión que no son de información, no pueden ser sino subjetivas, mal o bien argumentadas), no se dirijan a los artículos anticorreístas!!!
PS: a los liberales conservadores, mientras no justifiquen su absolutismo, su objetivismo moral en el nivel metaético (ojo que no digo que demuestren), mediante las reglas formales propuestas por las teorías de la argumentación más acabadas y depuradas, no me queda sino señalar su falacia de petitio principii.

Donde esta la diferencia en que en los paises desarrollados hayan menos accidentes de transito? Estoy totalmente convencido que no es en el numero de leyes que haya en los diferentes paises, sino la gente que vive en ellos; que cultura tiene y el sentido de responsabilidad que le han enseniado para aplicar esas leyes sin que un policia los este viendo a cada momento. Nos podemos pasar dias, meses y anios hablando con gran verborrea de la teoria constitucionalista y su aplicacion, pero cada dia mas me convenzo que es todo un asunto cultural.
Como cambiar la cultura de todo un pueblo? Esa es la pregunta del millon. Si quieres llamale correismo o lo que tu quieras, pero creo que Correa, en la cadena de los sabados cuando le dice a la gente que no sea inconciente robandose la senializacion reflectiva de la carretera recien inagurada, que no es gracioso tenerla en su casa o utitlizarla para ser \"creativo\" con el nombre de su restaurante, si es que alguien va a andar por la carretera y puede tener un accidente mortal porque esa senializacion fue robada, hasta donde mi entendimiento me da, eso se llama \"tratar de cambiar la cultura\".
Todo esta en la educacion y el cambio de cultura. Cultura de tomar examenes nacionales. Cultura de no intoxicarte con alcohol cuando vas a manejar. Cultura de hacer la fila para entrar a un evento deportivo. Cultura para no levantarte de tu asiento hasta que el avion haya parado completamente. Cultura de esperar a que todo el mundo salga del ascensor antes de tu entrar en el mismo... En fin, cultura, cultura, cultura, cultura. Educacion, educacion y educacion.
Lamentablemente este mal siempre nos ha acechado, pues es el de preferir lo extranjero o querer que todo sea mas fácil cada día, esperando que otro nos haga el favor de hacerlo.
Son pocos los profesores que se preocupan por impartir el verdadero conocimiento sin querer mezquinarlos, sino que el alumnado se preocupe de investigar, preguntar, criticar artículos como estos que gracias a Ud. Dr. Luis Sánchez estamos aprendiendo a tener criterio propio , entender la realidad social, jurídica de nuestra sociedad y enriquecernos de su léxico muy exquisito para dirigirse en sus artículos , pues para experiencia propia nunca me ha tocado criticar o comentar artículos con términos muy complejos .
Debemos preocuparnos en enriquecer nuestro conocimientos para que en un futuro seamos verdaderos eruditos y podamos plantear ideas lógicas para el desarrollo de nuestro país y no cometer los errores y horrores como lo hacen nuestros funcionarios legislativos, judiciales, etc. Tomando en cuenta que todo lo que ellos hacen seguramente tienen sus conveniencias económicas, políticas, etc. que no siempre benefician a la sociedad.
Diego Aviles Figueroa