(cc) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

La política cotidiana del presidente descree de cualquier tipo de control. Para él no existen los frenos ni la división de poderes: la famosa y desgastada banda que expresa Mi Poder en la Constitución, no es más que un mero símbolo inoficioso, así como todas aquellas reglas (ahora también principios prima facie) que determinan lo prohibido, permitido u obligado.

En las charlatanas cadenas de los sábados, una de las cuales y sólo una objetada por un grupo de universitarios majaderos a quienes se persiguió mediante una campaña masiva de desprestigio financiada por todos menos por su majestad (vivimos en una república de iguales!!!, por consiguiente no hagas preguntar por QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS). Sumado a ello la protección del aparato represor del Estado sin límite alguno, pasando por alto todo el cuento del Derecho Penal mínimo; fuimos testigos, decía, de una flagrante violación de las atribuciones conferidas por ese banal intento de frenar al caudillo de turno.

Qué se creen estos jueces de Esmeraldas, despotricó RCD quienes, aplicando los principios ultra garantistas mandatorios por la disque normativamente eficaz CR que YO mismo diseñé!!!, decidieron liberar a ciertos ciudadanos delincuentes: ¿Gustavo (constitucionalista según él, y copiador de frases consagrado) qué está pasando, no era que YO, el vencedor de tantas elecciones, era la medida de todas las cosas? Continua la verborrea presidencial: yo decido cómo se gasta el dinero, condeno a quien me dé la gana sea inocente o culpable (a veces me arrepiento y pido disculpas), decido a quién pertenece ésta o aquella propiedad, etc.

Y qué risa la oposición, ya descubrí su estrategia –se jacta-, pero como soy una mente brillante, les digo a todos ellos: ni crean que con muerte cruzada me obligarán a ir a reelección, limitándome el periodo presidencial; JAJAJA, es que de verdad da risa, pobrecitos, se nota que no han leído la CR, mi CR. No se dan cuenta que la única interpretación constitucional posible, es la que yo sostengo. Es decir, una vez convocadas a nuevas elecciones y siendo elegido nuevamente (porque de eso no hay dudas) no es que yo me reelijo, sino que solamente termino mi periodo en el 2013, con la posibilidad de reelección por una sola vez. Así que señores de oposición: pelucones, pitufos, ecologistas infantiles, dirigencia indígena; ya dejen de soñar que recibirán correazos por lo menos hasta el 2017.

Qué tal si pregunta una mente sensata, dentro del tablero de las posibilidades de interpretación constitucional, cabe la siguiente: ya que la CC, supuestamente es (pero debe ser) el máximo intérprete de la CR, y que, para cumplir con uno de los fines constitucionales, es decir, la democracia participativa que se encuentra en agonía perpetua, y cuyo “mejor” remedio es la oxigenación contaminada mediante la apelación al civismo, convocando OBLIGATORIAMENTE a la ciudadanía a elegir de entre un menú de posibilidades diseñado tras bastidores: dentro de la soledad del despacho de Carondelet, de la oficina de bigotito con guayabera, en las instalaciones de la molinera, en cualquiera que sea el lugar donde aflore la insensatez para darle cobijo a Lucio el sucio (el recinto de la UEES, sólo como recinto electoral, lo acogió cual César, insólito!!!), o, en alguna comuna serrana o selvática bastante inaccesible para las herramientas tecnológicas de la civilización. Para la próxima convocatoria a las antiliberales elecciones, se sugiere la lectura “Ensayo sobre la Lucidez”.

Decía, supongamos que un fallo de la CC, luego de tanto considerando, y apelando a la teoría del derecho y de la justicia con una incoherencia terrible (como ya es costumbre) sostenga que en realidad de verdad Correa lleva en el poder CUATRO años, pues, si recuerdan, fue elegido en el 2006, y no en el 2009. Entonces hasta el 2013 serán aproximadamente 7 años en el poder. Si acogemos la interpretación del economista que se jacta de constitucionalista, entonces tendremos un presidente por alrededor de 11 años. La pregunta que deberá resolver la CC será: ¿es sano para un sistema democrático el gobierno del mismo político por tanto tiempo?, ¿no es la alternancia, la rotación, la temporalidad en los cargos, una cualidad característica de una democracia en su sentido normativo?, ¿qué, no existen acaso otras personas con capacidad de liderazgo para tomar las riendas de los destinos de este paisito, pero con una visión renovada, más fresca?

No obstante, la gran pregunta es: ¿se atreverán estos nueve ciudadanos a contrariar al poder político? Soy escéptico en cuanto a la administración de justicia en general, que no es más que una mera subasta pública. Obviamente, estos nueve individuos no pertenecen a la elite social, de los que son como uno, por utilizar términos clasistas propios del siglo XIX en Europa (lean literatura de los franceses y de los rusos particularmente), pero todavía vigentes acá: doscientos años de retraso explican nuestra pertenencia al tercer mundo.

¿Y acaso los notables juristas, cuando integraban las más altas cortes hicieron algo destacado para frenar al caudillo de turno? ¿Acaso alguno de estos eruditos del derecho cuyos nombres sirven para identificar aulas o auditorios, ha escrito algo realmente interesante, digno de ser exportado y reconocido a nivel internacional? Por supuesto que NO, en ninguna rama del derecho existe alguna obra de jurista ecuatoriano que se lea en el extranjero. Pero eso sí, mucho ojo, en cada evento aprovechan para echarse flores, recibir homenajes, premios, luego de un discurso de una retórica cansina y aburrida de poco contenido crítico, desbordado de dogma y de metafísica medieval, y siempre apelando a DIOS: o se encierran en los claustros religiosos o aprenden a comportarse como académicos de una vez por todas!!!