Si a un resultado se le quita un ingrediente y empeora, luego se le quita otro y se torna en algo aún más inferior; sin duda que la falta de esos integrantes son la causa.

El primer componente que retiraron son el pequeño temor existente al castigo. Las amnistías, reducciones y diferentes pronunciamientos a favor de los delincuentes fueron una importante vitamina para su incremento. Anexamente, declaraciones ambiguas del Primer Mandatario permitían estar seguro que el rompimiento de la ley era en algunos casos aceptable.

Luego tomó fuerza la parte medular del problema al imponerse el deseo político de desarmar a la población.

¿De qué puede servir un guardia sin armas mientras que el criminal puede jactarse de conseguirlas del modelo y avance tecnológico que le plazca?

Tonto es suponer que menos armas significan menos delitos. Anexamente, muchos activistas del control de las armas señalan que los propietarios legales de armas son más propensos a lastimarse o lastimar a un ser querido que a un intruso. Según los interesados: Las armas no pueden ser simplemente una forma efectiva de defensa personal.

La estricta restricción de portar o poseer armas en realidad conduce a una mayor delincuencia.

Numerosos crímenes se ven alentados por el balance de las armas de fuego antes de estar siquiera iniciado. Reitero: Un criminal potencial se atemoriza y deja de ser el gran bravucón del sicariato, las invasiones de hogar y otros tipos de delitos ante la amenaza de un arma; ya no sería factible matar y caminar fresco y tranquilo. Firmemente el uso de armas tiene que permitirse.

La Constitución vigente, tan llena de pronunciamientos líricos contrapuestos, manifiesta claramente en su Capítulo sexto, Derechos de libertad, Art. 66.- Se reconoce y garantizará a las personas: 3. El derecho a la integridad personal, que incluye: a) La integridad física, psíquica, moral y sexual. b) Una vida libre de violencia en el ámbito público y privado… Cómo esperan que las personas puedan usar la defensa personal proporcional: ¿metralletas contra pañuelitos? Según dicen hay algunos de la doctrina anti armas que “se matan” así con pañuelitos.

El número de las fatalidades que se habrían podido prevenir en presencia de un arma de fuego ha aumentado. Las regulaciones del gobierno hacen muy difícil para el hombre común en vecindades y vías plagadas de homicidios y violaciones poder comprar y portar un arma; dejando constancia que debería dejarse una muestra de proyectil recogido para balística, hoy tan avanzada, para comparación y seguimiento.

Mientras que la Constitución garantiza a los individuos el derecho a: La integridad física, psíquica, moral y sexual. Una disposición de menor rango hace que poseer un arma sea imposible. Muchos sentimos que se nos está negando nuestro derecho constitucional.

También se debe prestar atención a que si los ciudadanos observantes de la ley tienen armas, estarán mejor equipados para manejar las situaciones para hacer frente con los criminales, bajando, por ende, los registros de crimen.

Resulta irónico constatar que los crímenes no son causados por la pobreza sino por los cómodos sociólogos de la clase media, principalmente izquierdistas sin experiencia práctica. Sus múltiples y constantes aserciones de que la “pobreza y desigualdad” causan las transgresiones pueden en sí ser los causantes de los violencias.

¿Cómo podría de otra manera explicarse la intensificación de los actos delincuenciales si la prosperidad y comodidad mejoran relativamente?

“La pobreza, ni la desigualdad no causan crímenes”. Estos son causados por los memes tan cacareados por los sociólogos. Nominados “memes” porque el cerebro y el sistema nervioso permiten procesar la información cultural recibida por enseñanza, imitación (mímesis) o asimilación, divisible en idea, concepto, técnica, habilidad, costumbre, etc.