30 de abril de 1980.- Miles de personas son autorizadas a dejar Cuba por mar. Un bote de pesca de camarones proveniente de Mariel, Cuba, lleno de refugiados cubanos desembarca en la Base Naval de Key West, Florida.

10 días antes, el 20 de abril de 1980, Fidel Castro, considerado jugador clave de este original evento, motivó un éxodo que enviaría a miles de inmigrantes cubanos a los Estados Unidos.

Una economía débil cubana, además de falta de viviendas y trabajos y “tensiones internas fraguadas en la isla” obligó al régimen de Castro a permitir a cuidadnos cubanos abandonar la isla y viajar a los Estados Unidos, según informa History.com.

El premiado blogger cubano Yoani Sánchez, dijo sobre la operación marina que quienes vinieron a los Estados Unidos no tuvieron una despedida fácil “Los huevos volaban, algunos eran lanzados y otros rotos en sus caras, puertas y ventanas.” Muchas de las familias que se separaron dejaron de comunicarse.

Según la conclusión de Sánchez, “No creo que volvamos a tener otro evento tal como la operación marina de Mariel. La emigración ocurre más silenciosamente ahora, en cuevas rocosas donde – en las primeras horas de cada mañana – alguien se lanza al mar, y en los consulados llenos de personas buscando obtener una visa. Ya no se usan los hirientes adjetivos del pasado, sino que se los conoce como “emigrantes económicos,” pero la propiedad que dejan tras de sí sigue siendo confiscada. Al oeste de La Habana, sin embargo, tenemos el triste recordatorio de miles de personas gritando, ‘Fuera, escoria! Fuera! Fuera!’”

(Tomada de Fuente periodística: Reuter)

Más allá de cierta sutil similitud entre lo sucedido en cuba aquella época, como estrategia política urdida por Castro, tan solo con la finalidad de “joderle la vida” al gobierno Norte Americano, en igualdad de condiciones los Guayaquileños en general, con su alcalde a la cabeza, estamos experimentando cierto amargo sabor en nuestras bocas debido a la actitud de este gobierno en lo que tiene que ver con las acciones ejecutadas por parte del ministerio del ramo al ver cómo, a manera de ”turismo carcelario”, desde Quito están siendo trasladados hasta ahora casi un centenar de presos considerados de alta peligrosidad hacia el nuevo y moderno centro de reclusión ubicado junto a la penitenciaria del litoral.

El esfuerzo del alcalde Nebot, sumado con los aportes de la empresa privada Guayaquileña, logró la construcción de dicho centro penitenciario, entendiéndose con esto que al estar ubicado en la jurisdicción e inmediaciones de Guayaquil, obviamente que serviría para poner a buen recaudo a peligrosos delincuentes que cometiesen sus delitos dentro de dicha jurisdicción. Además, que muy aparte de los establecido en nuestro Código Penal y que guarde relación con sentencias a través de penas de reclusión a reos considerados de alta peligrosidad, suena por demás lógico entonces que dicho centro fue construido, repito, con esa finalidad, y que no fue otra que la de ser usado para recluir en ella a quienes sean sancionados por jueces distritales-locales por el acometimiento de graves ilícitos.

Lo inverso nos hace presumir una deshonesta actitud de parte de quienes, al mismísimo estilo de Castro, agreden, humillan y afrentan a nuestra ciudad. Bien cabria entonces una sana y oportuna reflexión respecto de tan cicatera y envilecedora actitud: “Las diferencias políticas y los abismales procedimientos que se dan en contra de Guayaquil, y que a diario se utilizan tan solo por el hecho de querer imponer la prevalencia de ciertos criterios a los demás, y esas ganas locas de continuar “jodiendole la vida a nuestro alcalde”, NO justifican jamás el atropello a toda una colectividad dedicada al tesonero trabajo y las irrenunciables ganas de ser una ciudad de progreso”.

¡GUAYAQUIL NO SE LO MERECE! No la convirtamos entonces en una Miami llena de Marielitos que, a pesar de estar tras las rejas, el ”turístico traslado” a nuestra ciudad de dichos peligrosos delincuentes, por obra y gracia de aquella solapada acción gubernamental, constituirán siempre una latente herida muy difícil de sanar. ¡YA TENEMOS SUFICIENTES PROBLEMAS CON LA INCONTROLABLE OLA DELICUENCIAL QUE A DIARIO NOS AZOTA!