Se dice de mi linda Ciudad, que no son 475 años de su fundación, que son sólo 463, mencionan que el 25 de julio no son sus fiestas fundacionales, ya que dicha fecha sólo representaría sus fiestas patronales, o que inicialmente fuimos fundados cerca de la actual Riobamba y no en las faldas del cerro Santa Ana, como nos enseñaron en la escuela; y de eso ¿Qué?

Obviamente la historia es necesaria, ya que un pueblo que no conoce ni reconoce su pasado, no puede vivir verdaderamente su presente, peor aún proyectarse en su futuro, pero más allá de todo esto, Guayaquil a sobrepasado esas discusiones, teniendo inquebrantablemente y en Marcha, esa hoja de ruta que fuera iniciada desde el 10 agosto de 1992 por ese insigne guayaquileño, como lo fue León Febres Cordero, y cuya única meta fue y sigue siendo bajo la presente administración municipal, construir a esta libérrima Ciudad, en un orgullo para sus hijos y en un ejemplo para propios y extraños, trascendiendo incluso para desazón de muchos, las fronteras patrias.

Lo dijo nuestro Alcalde Jaime Nebot en su discurso de exaltación a Guayaquil por sus efemérides, “los pueblo no mueren porque no tienen plata, los pueblos mueren porque no tienen metas”, y como ya he comentado, vamos al cuarto lustro en el cual esta Ciudad tiene claramente sus metas definidas, las cuales, cada vez que se van cumpliendo, se convierten en nuevas metas, en nuevas ilusiones, incluso más ambiciosas que las anteriores, lo cual generará, como en efecto, lo estamos viviendo, un ambiente de progreso y bienestar ciudadano, que no podemos permitir ni siquiera, que simplemente intenten arrebatárnoslo.

El guayaquileño sabe que sin libertad no hay Guayaquil, que sin libertades no hay ciudad, pero comprendemos también, que somos exitosos porque nuestros dos últimos Alcaldes han sabido ser líderes decididos, así mismo entendemos, que somos exitosos porque nosotros mismo hemos tomado la firme decisión de serlo, y que de igual manera, defenderemos hasta las últimas consecuencias nuestra determinación de seguirlo siendo.

Guayaquileños y guayaquileñas, continuemos en el camino que nuestro Alcalde ya ha trazado, el camino del bienestar ciudadano, el camino al mejoramiento de la calidad de vida, es decir, el único camino que nos conducirá a seguir progresando y desarrollándonos en bien de todos, y en especial de los más necesitados, acompañémoslo todos juntos en este arduo y sinuoso, pero placentero recorrido; no dejemos de elevar nuestras voces y energías, cuando pretendan coartarnos este sagrado derecho; sin firmeza no hay virtud, sin valor no hay gloria.

Que Viva Guayaquil, ¡CARAJO!