He enviado varias cartas sobre este tema a los Ministros de Salud, a la Presidencia de la República y al gobierno en general. Este asunto es de absoluta importancia para el ser humano en el Ecuador. Ya varias personas me han comentado y lo he comprobado, que hoy por hoy ya no existe la confidencialidad necesaria entre doctor y paciente.

Cada vez que un médico receta ciertos medicamentos a un paciente, el doctor debe llenar un formulario revelando el nombre del paciente, el número de cédula, etc. e indicar la medicina que está recetando al INSTITUTO NACIONAL DE HIGIENE Y MEDICINA TROPICAL “LEOPOLDO IZQUIETA PEREZ”, institución pública que utiliza el Recetario Para Medicamentos Psicotrópicos.

Comprendo que lo que se pretende es tener un control de las pastillas que los doctores recetan y que podrían causar dependencia, pero es vital notar que esta no es la manera de hacerla, porque se está violando uno de los principios fundamentales de la medicina “la privacidad del paciente” de una manera tal que pareciera que ahora la gente tiene que enfermarse por escritura pública.

Es por esto que vale la pena difundir los artículos de la Ley Orgánica de la Salud, Código de Ética Médica y la declaración de los derechos humanos proclamada en 1948; buscando hacer eco entre la comunidad médica y así erradicar la ignorancia en la que estamos sumergidos:

En Ecuador La Ley Orgánica de la Salud dice:

“Art. 7.- Toda persona, sin discriminación por motivo alguno, tiene en relación a la salud, los siguientes derechos: …d) Respeto a su dignidad, autonomía, privacidad e intimidad; a su cultura, sus prácticas y usos culturales; …”.

El Código de Ética Médica dice:

“Art.66.- El secreto profesional es un deber que nace de la esencia misma de la profesión. El interés público, la seguridad de los enfermos, la honra de las familias, la responsabilidad del profesional y la dignidad de la ciencia médica, exigen el secreto. Los médicos tienen el deber de conservar en secreto todo cuanto observen, escuchen o descubran en el ejercicio de su profesión”.

“Art.99.- El médico que desempeña una función pública está, como el que más, obligado a respetar la ética profesional cumpliendo con lo establecido en este Código”.

Asamblea General de las Naciones Unidas dice:

“Art. 12.- Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada…Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Por otro lado En el ámbito sanitario, la confidencialidad constituye uno de los elementos más importantes desde el punto de vista de la ética profesional en enfermería, entendida como una forma de “secreto confiado”, mediante el cual el profesional está obligado a mantener silencio sobre todo aquello que conozca sobre una persona como resultado de su actividad profesional. El secreto profesional se define pues como el deber de custodiar la información relativa al paciente, revelada por él o conocida a través de la relación profesional establecida por y para su atención sanitaria. Este deber obliga a la enfermera, y a toda persona que, por su profesión (médicos, auxiliares, técnicos sanitarios u otros especialistas) o situación (administrativos, celadores, estudiantes) tenga conocimiento de materias objeto de secreto.

Dado lo anterior no sé por qué, no están en las calles reclamando los doctores que son los más afectados en este caso; obligandolos a incumplir un deber moral inquebrantable que tienen para con los pacientes y para con la sociedad.