Comentario

¡Guarda tu espada!

Leyendo “Mi vida es mi mensaje”, biografía de Gandhi escrita por el sacerdote jesuita John Dear, encontré una frase: “Los medios tienen que determinar los fines”, y no se cansó de decirlo con su propia vida, hasta que murió asesinado. Gandhi, ese mismo que fue víctima de la persecución racial. Quien fue arrojado de un tren por tener un color diferente al blanco y negarse por eso a viajar en “tercera clase”. Ese mismo que nos conmueve con su vida. Gandhi se representa en el migrante de nuestros días. En los migrantes a los sacan como a perros o matan como a ratas, porqué no tienen papeles…

“Satyagraha” o “Fuerza de la verdad”, significa resistir a la mentira con medios sinceros. Dijo Gandhi: “Quien permanece fiel a ella no conoce la frustración ni la desesperación”.

Pero vivimos fieles a la mentira, no nos resistimos. Por eso sentimos frustración y desesperación también. Vivimos una mentira constante. Como consecuencia nos manifestamos con violencia.

Sin plantearnos en la vida: ¿Qué puedo hacer por el bien de los demás? Estamos viviendo una mentira. No somos lo que queremos ser, lo que pensamos ser o lo que decimos ser. Sabemos que no hacemos lo que debemos y que nuestra fidelidad está muy lejana al Dios que invocamos.

Analizando la vida me digo a mi misma: Realmente ¡somos unos hipócritas!

Gandhi, leía particularmente un pasaje del Evangelio: “El Sermón de la Montaña”. Dijo Gandhi que “En el Sermón de la Montaña” se resumía todo el mensaje de Jesús.

Me voy a autorizar a mi misma para calificar al Sermón de la Montaña como: “Lectura recomendada, triple A”. (Si eres católico, si eres cristiano ya lo habrás leído, pero por favor, vuélvelo a leer. Si eres no creyente, igual, deberías leerlo)

Si continuamos la lectura (del Evangelio) nos encontramos con “El amor a los enemigos” Dice: “Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo para que veas con claridad, y entonces sacarás la pelusa del ojo de tu hermano…” Lucas, 6, 17-49 (Sermón del Monte, El amor a los enemigos)

Gandhi tenía muchos seguidores y discípulos. Como él, cada discípulo hacia catorce votos, entre ellos: verdad, no violencia, celibato, pobreza, valentía, trabajo físico, tolerancia de todas las religiones, y fabricación de los propios vestidos.

Yo no sabía que se podían hacer tantos votos. Mi conocimiento se quedaba en tres: pobreza, obediencia y castidad. Pero es igual. Si nos propusiéramos e hiciéramos un solo voto, bastaría: amar a Dios.

Voto difícil de cumplir. Amar a Dios no es tan fácil. No basta con decir las palabras “Señor, Señor”. Ese “Señor – Señor” hay que vivirlo. Tarea complicada, dura, tremenda. Amar a Dios es: Amar al prójimo. Amar al prójimo al cual detestas. Amar a Dios es hacer el bien sin mirar a quien. Amar a Dios es hacer a los demás lo que te gustaría que hicieran contigo. Aunque no quieras, aunque te cueste, aunque te duela, aunque te mueras, aunque no puedas. Aunque sea injusto, aunque te hieran.

Este mensaje lo leyó alguien que me hizo una pregunta: ¿Si este artículo lo lee un ateo, cómo le vas a decir que haga un voto de amar a Dios? Bien, respondí. Podría tratarse de un ateo tremendamente humano. Que su voto sea: “Amar al prójimo”.

No solo con hacer el bien y amar y amar es suficiente. Como decía Gandhi, no solo hay que hacer el bien: “La no colaboración con el mal es un deber tan importante como la colaboración con el bien”

¿En qué mundo vivimos? El cántico de toda la vida: Muchos mueren de hambre, de frío, de sed. Aún así se invierte el dinero, no en comida, ni en abrigo. Se acuña el odio para aplastarnos los unos a los otros, para dominarnos y acrecentar el poder, el dominio absoluto. El motivo, cualquiera que sea, es irrelevante. El fin no justifica los medios. El medio es el fin.

Que Dios nos haga valientes para decir: “¡Basta ya!” (Lucas 22, 51) En cualquier lugar, ante cualquier circunstancia.

Recordemos las sabias enseñanzas de hombres como Gandhi, un “Mahatma”, un alma grande.

Pero con la vista hacia un horizonte más elevado aún, no nos cansemos de asistir a esa invitación del mismo Dios. Ya que no hay inspiración más grande que Jesús. No hay mayor amor ni mejor maestro.

Sus palabras que sacian al mundo. Su vida, su fidelidad y su misericordia, me llevan a escribir estas líneas. Las sabias enseñanzas de Jesús nos pasan una invitación siempre vigente: “Uno de los que estaban con Jesús sacó la espada e hirió al sirviente del sumo sacerdote, cortándole una oreja. Entonces Jesús le dijo: “Vuelve la espada a su sitio, pues quien usa la espada perecerá por la espada.” (Mateo 26, 52-53)

Cuidado con lo que promulgamos, un día se volverá en contra nuestra. Ningún poder humano por grande que sea es eterno. Por tu propio bien: ¡Guarda tu espada!

0 Comentarios

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    agustin pino gomez

    Hola Karyna,puedo ingresar tu nombre a mi lista.
    Bendiciones.

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    Me ha llamado mucho la atención este artículo.
    Me he sentido muy identificada con el, en todos los aspectos, pero el que me ha motivado a escribir es el de pensar siempre cuando siento ira, envidia o celos hacia alguien. Sin embargo, siempre esta esa vocecita dentro de mi (conciencia)haciendome reflexionar sobre ese sentimiento y pensar siempre en una frase (La que seguramente para muchos sera muy trillada y no causará ningún tipo de reacción) «No hagas a otros, lo que no quieres que te hagan a ti».
    Es tan difícil mantenerse límpio, pero es lo mas armonioso y placentero que puede sentir el alma. Es dificil, pq el exterior esta acostumbrado a eso, por eso nos cuesta tanto RE adquirir estas virtudes tan grandes con las que nacemos y las perdemos a lo largo de nuestra trayectoria en el mundo y en la vida por adaptar nuestros mecanismos de supervivecia constantemente. Limpiemonos diariamente para empezar con nuestro interior, para luego exteriorizarlo y brindarselo a los demás…
    Saludos

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    rosa raquel vela

    Bueno mi comentario es que todo lo que se refiere a sufrir tiene que ver con el progreos espiritual de cada hombre de eso se trata,sufrir es parte de nuestro prograo es parte de la vida misma por que nos hace ser valiente , audaces y adquirimos muchisimas virtudes que nos hacen ser unos vedaderos hijos de Dios, y tiene que existir la adversida para que exita el exito.

  4. Marco Arteaga Calderón
    Marco Arteaga Calderón

    SÍ kARYNA ES DE GRAN SABIDURÍA «AMAR AL PRÓJIMO COMO A UNO MISMO». PERO ES MUY COMPLEJO PORQUE SIGNIFICA INTERIORIZARSE EN EL CONOCIMIENTO DE UNO MISMO. y ESTE CONOCIMIENTO (QUE A LAS FINALES ES LA CONCIENCIA DE PORQUÉ SOMOS) PROVIENE, AUNQUE NO NOS PERCATEMOS, TAMBIÉN DE LOS . ALLÍ LO COMPLEJO. PERO, HIJA, NO DEJA DE SER TENTADOR EL ESTAR DIRECCIONADO EN ESE CAMINO DE LAS ALMAS GRANDES… eN TODO CASO, SIEMPRE VALE LA PENA PROBARLO Y COMPROBARLO!.

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    Karyna, la felicito por tan buen artículo. Estoy convencida que con más personas con la misma filosofía pudiéramos desarmar al más grande de los ejércitos.

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    Jose Nunez Mejia

    Estos pensamiento de Ghandi y las reflexiones de Karina comparto mucho, pero me parece que debemos ir mas alla, hoy en este presente, con nuestras circunstancias actuales, por donde debemos caminar, con un delincuencia feroz que tienen la espada y nosotros como ciudadnos no, que hacer? refugiarnos en Dios? orar para que nos nos pase nada?, las realidades actuales on otrs que nos hace repensar, que si como ciudadnos no actuamos, a lo mejor esa espadad nos aniquilara, por favor reflexionemos con la actual realidad del pais y por supuesto el Gobierno

  7. Nelly Marriott
    Nelly Marriott

    Es la hipocrecia diaria la que nos hace menos humanos, y nosotros los «humanos» cada día somos menos de esa palabra.

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    felix garcia

    Vivimos tiempos en que lo «malo es bueno, lo bueno es anticuado y lo vulgar es gracioso»…es decir en la dirección contraria al buen vivir (que por cierto no es ninguna novedad si recordamos las reglas de nuestros abuelos) por lo que su articulo me invita a una reflexión: «debo dirigir mis esfuerzos a cultivar la bondad al exterior o blindar la fortaleza de mi interior?»
    Coincido con quien me antecede en los comentarios, nos queda harto difícil tratar de hacer el bien cuando tengo una pistola apuntándome a la cabeza.

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    victor abad

    la felicito nuevamente es dificil poder entender a nuestro projimo y mas aun amarlo tendriamos siempre que recordar que nos mediran algun dia con la misma vara
    saludos

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