Cuánta infamia se ha ejercido para truncar la vida de dicha joven madre. Una ecuatoriana más que sufre los efectos de la equivocada política social de este Gobierno; de quien ella, indirectamente, era parte.

Conocer el nombre del ejecutor, cómplices y la punición que se espera que llegue para que no quede en el olvido, no puede dejarnos conformes. Lo que se dé ¡jamás será suficiente!

Es imprescindible saber cuál fue el motivo verdadero, concreto, que llevó a tan execrable crimen.

Sentimos revivir las épocas llenas de intrigas de las Cortes de Nicolás Maquiavelo; Armand-Jean du Plessis cardenal-duque de Richelieu, duque de Fronsac; Pedro de Cosme de Médici “il Gottoso”; Rodrigo Borgia, cardenal mujeriego con seis o siete hijos cuando fue elegido Papa (luego tuvo alguno más).

Borgia durante su papado fue acusado de simonía y de asesinar mediante “cantarela” (veneno de hongos) a varios cardenales… Tuvo y usó a su hija ilegítima, “legitimada”, Lucrecia Borgia para atrocidades.

Ídem el día de hoy. Muy pocos entienden los procesos de su majestad. Su impredecible Corte con subida, caída y resurgimiento de duques, condesas, marqueses… Figuras actuando tras bastidores que dicen no ser lo que son o haber llevado a cabo lo obrado.

Nuestro Ejercito no sirve para resguardar al Presidente (según ha dicho él en su monólogo) ¿Quiénes valdrán? ¿De dónde vendrán?

Tanta sangre fría y profesionalismo en dicho infausto homicidio ha generado mil hipótesis, todas terriblemente morbosas y muy posiblemente faltando la auténtica, la mil y una que generó la perversa y repudiada aniquilación.

El triste trance que afecta a la sociedad ecuatoriana se destaca entre los varios que de forma similar suceden a diario, por el rango y la prestancia de la dama y su conyugue. Es de suponer que la progresión geométrica del impacto de este tipo de delito de sangre, pocos años atrás inexistente, ahora si será notoria y no quedará a modo de “percepción”.

Máxime si ya se conocía que había sido amenazado el Asambleísta por la labor fiscalizadora que había denunciado e investigaba presuntos actos irregulares en la administración de la Corporación Nacional de Electricidad de El Oro. Habiendo incluso presentado presuntas pruebas de enriquecimiento ilícito de funcionarios de esa entidad hace 15 días en Machala.

Asimismo, ya que la familia Zambrano dirige una empresa minera en El Oro, en cuyas oficinas laboraba la señora Nuquez, y que por lo tanto tenía información privilegiada del medio, dícese que recolectaba pruebas de irregularidades cometidas por funcionarios de control.

Bien ha dicho la asambleísta Aminta Buenaño, quien acompañó a su colega y correligionario Carlos Zambrano desde Cuba, al hablar de la inseguridad: “Las fuerzas de la violencia organizada son las que hacen esto, esto no debe quedar impune”. Debemos suponer que al hablar de “esto”, no se refería al caso sino a las múltiples acciones similares que acontecen en todo el país in crescendo.

Es penoso, pero imperativo, tener que bajo las duras circunstancias sacar a colación la generosa disposición del Presidente de mandar el avión del pueblo, denominado “Avión Presidencial”, a recoger al afectado esposo que estaba en La Habana, Cuba.

La hora de operación de dicho equipo cuesta al pueblo ecuatoriano alrededor de 10 000 (diez mil) dólares la hora. Una planillita de 80 000 (ochenta mil) que bien pudo lograrse idéntico cometido por medio de un vuelo comercial cuyo costo del pasaje está entre 600 y 1 800 dólares.

El Todopoderoso reciba el alma de esta dama en su Gloria y le dé descanso eterno. Mis condolencias al asambleísta Carlos Zambrano, a sus hijos y familiares; de igual manera a los ecuatorianos todos, porque del mismo modo sufren del azote delincuencial.